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BNC
Estilo y baile en escena
Toni Piñera
Es bien sabido; en ballet no valen los mensajes a medias, porque el gesto-movimiento debe lograr magnificarse dentro de un estilo determinado para suscitar la emoción colectiva. La balanza, el pasado sábado en un programa concierto del BNC en la sala García Lorca del GTH, pesó del lado positivo.
Música de aplausos cosecharon María Elena Llorente/Jorge Vega en el grand pas de deux de La bella durmiente del bosque, al convertir esos minutos de pura danza, en una agradable lección de estilo, técnica e interpretativamente.
Con su vocabulario personal, Alberto Méndez anotó puntos por partida doble, en las obras Después del diluvio y Suite géneris. La noche se inició con el bellísimo ballet Después..., inspirado en El carnaval de los animales, de Saint Saens. Pieza que valora en extremo las posibilidades del cuerpo de baile.
Suite géneris con esos códigos que transitan por la dinámica del movimiento, un flujo continuo de energías, y la utilización inteligente del ritmo y del espacio, encontró en Anissa Curbelo, Osmay Molina e Isanusi García, bailarines dotados de excelentes condiciones para traducir el difícil lenguaje de Méndez.
El ballet pantomima o comedia coreográfica, como también se le denomina a La fille mal gardée cerró la jornada. Viengsay Valdés confirmó estar dotada de cualidades para la Lisette. Con una pantomima fresca y buena técnica, atrapó la esencia del personaje, mientras que Víctor Gilí asumió el Colín con fuerza y pleno de matices interpretativos.