| CULTURALES |
Civilización y barbarie
ROLANDO PEREZ BETANCOURT
Desde tiempos inmemoriales el amor y la justicia cuentan con personajes de estatura novelística.
Cuando en febrero de este año los acontecimientos hacían pensar que las armas más modernas del ejército norteamericano ladrarían nuevamente contra la población iraquí, un grupo de veintidós pacifistas italianos tomó pasaje hacia Bagdad dispuestos a abrazarse a escuelas y hospitales y esperar en las tierras del Tigris la llegada de la locura.
Tusio De Iulius y una foto del refugio iraquí donde la sombra blanca indica la desintegración de un cuerpo.Entre ellos se encontraba Tusio De Iulius. Unos meses atrás, el 9 de octubre de 1997, él había participado en Pescara en un acto solemne efectuado en memoria del Che y donde fue presentado un hermoso libro y CD Rom preparado por su amigo Roberto Massari y que recoge los textos fundamentales de quien para De Iulius es una personalidad fundamental de este siglo. Ese Testi essenziali del Che y sobre el Che ha tenido una gran aceptación en librerías de toda Italia y ha de servir para que se conozca aún más la personalidad de un hombre con una escala de valores que ofrecer para aquellos que solo ven en la vida un despilfarro de existencia.
Para Tusio De Iulius el ser integrante de aquel escudo humano contra un eventual ataque del ejército de Estados Unidos a Iraq no es un asunto de héroes con afición a la inmolación, sino una simple forma de demostrar solidaridad con el género humano y de paso recordarle al gobierno invasor, que el ser la única superpotencia en el mundo no es una carta de crédito para jugar a los castigos irracionales. Y máxime si en ese desahogo se ven implicados niños, mujeres y ancianos.
En Iraq, Iulius había visto un escenario apocalíptico que en sus noches de insomnio lo desgarra: un refugio que albergaba a mil doscientos niños y mujeres, desintegrados todos ellos contra las paredes a causa de una bomba térmica que allí penetró durante la agresión norteamericana de 1991. Como símbolo de un último esfuerzo a la vida, numerosas manos dejando una huella de desesperación sobre las rugosas superficies.
Ayer Bagdad, antes Bosnia, Chernobil, mucho atrás aún nuestro país, aquel año 1973 en que lo descubrió y estuvo entre los fundadores de la Asociación de Amistad Italia-Cuba. Aquí trabajó en el campo, en la construcción, iba y venía y en cualquier tribuna del mundo no dejaba de pedir la palabra para llamar la atención sobre la isla del Caribe y las intenciones nada secretas de sus atormentados vecinos del norte.
En opinión de Iulius, Cuba, por su lucha desigual y los principios que sustenta, se encuentra entre los países del mundo que más apoyo necesitan. Para lograrlo, todas las vías son buenas. De ahí que su nueva carta la juegue en el campo cultural: un gran festival de la cultura cubana que con sede en la región de Abruzzo se piensa extender a distintas ciudades de Italia. Música, sí, que está muy bien, pero también todo lo demás, porque este es un pueblo con mucho que mostrar en cualquier campo de la creación.
¿Las próximas citas de este eterno cabalgante?
Todo dependerá de los caminos, a veces insospechados, que en un futuro transiten la civilización y la barbarie.