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Operación Magnus XII
Gracias a la acción de los catorce tripulantes de la grúa flotante más potente del país, la bahía de Cienfuegos quedará libre de embarcaciones hundidas
Ramón Barreras Ferrán
La primera misión que cumplió la grúa Magnus XII, una vez terminada su construcción en Alemania en 1969, fue sacar a flote submarinos abatidos durante la II Guerra Mundial. Ahora, 23 años después de que Cuba la adquirió, enfrenta la difícil tarea de extraer del lecho marino más de 30 embarcaciones hundidas en la bahía de Cienfuegos, como parte de un saneamiento necesario en aras de frenar la contaminación.
Capitán Pérez Diéguez, un marinero de mucha experiencia.
Una jornada junto a sus catorce tripulantes, encabezados por el experimentado capitán Omar Pérez Diéguez, me posibilitó apreciar que laboran con un entusiasmo singular, a pesar de la rudeza de las operaciones que ejecutan, caracterizadas, sobre todo, por la complejidad y el riesgo.
La Magnus XII es la mayor grúa flotante del país, y tiene una capacidad de izaje de 1 000 toneladas hasta el nivel del mar, desde una profundidad de más de 30 metros, y de 500 toneladas hacia arriba, hasta una altura de 28 ó 29 metros. Pertenece a la Empresa de Navegación Caribe y ha realizado diversos trabajos en varias bahías de la Isla y en aguas de Curazao, México y Venezuela.
El capitán Pérez Diéguez recuerda de manera especial dos misiones que sobresalen en la historia del gigantesco equipo: el muy complejo desmontaje de plataformas petroleras en mares aztecas y el poco común salvamento del remolcador Titán, con más de 300 toneladas de peso, que había sido prácticamente lanzado sobre un cayo matancero por la fuerza de los vientos cuando la Tormenta del Siglo azotó nuestro país.
Las labores actuales son también calificadas, con justeza, de difíciles. Para sacar las embarcaciones hundidas deben pasarse cables o cadenas por debajo de ellas, con el apoyo imprescindible de dos buzos especializados. En caso de que el grado de deterioro del metal sea muy alto, es preciso entonces utilizar una jaiba de gran capacidad que puede extraer desde el fondo hasta 300 toneladas.
La Magnus XII resulta económica y funcional para realizar esos trabajos, debido a su poco calado, alta potencia y reducido nivel de gasto de combustible.
Al decir del capitán, sacar las embarcaciones de la rada cienfueguera, además de tener un extraordinario valor ecológico, propicia un conside-rable aporte económico por la posterior venta de la chatarra ferrosa, altamente cotizada en el mercado internacional.
La potente grúa extrae los restos de las embarcaciones y los deposita en una zona del litoral cienfueguero donde serán procesados para exportarlos como chatarra.
Hasta el momento ya están a flote y sobre un área del litoral cuatro embarcaciones, las que, al igual que las que poco a poco, se vayan sacando, serán preparadas por los trabajadores de la Empresa de Materias Primas para ser incorporadas a los embarques para la exportación y la siderúrgica nacional José Martí.
Estiman los especialistas que en unos dos meses quedarán fuera del agua las que tienen posibilidades de ser utilizadas como chatarra, que re-presentan unas 7 000 toneladas. No obstante, los trabajos no concluirán hasta que todas las localizadas y registradas, gracias a una minuciosa inspección, descansen sobre tierra firme.
La jornada diaria sobrepasa las doce horas. "Las maniobras, por el tamaño de la grúa y lo riesgoso de las operaciones, son muy lentas, y tenemos que aprovechar al máximo la luz del día, pues de noche es casi imposible trabajar", especifica el capitán de la Magnus XII.
Asegura también que nunca una maniobra es igual a otra, por lo que tanto los que dirigen las labores como los marineros tienen que pensar mucho y actuar con sumo cuidado y alta profesionalidad. "Jamás hemos tenido que sufrir un accidente fatal", afirma con sano orgullo.
A pesar de los casi 30 años de explotación continua que tiene la grúa presenta un buen estado técnico general, lo que es resultado de la preocupación y ocupación que todos los tripulantes mantienen para cuidar al "gigante marino" como se merece.
La operación Magnus XII marcha satisfactoriamente. La bahía cienfueguera pronto quedará libre en su lecho de las embarcaciones hundidas que solo aportan contaminación a las aguas, gracias a la acción abnegada de catorce hombres que convierten cada hora en una proeza con saludables ribetes ecológicos y económicos.