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Residuos de la cosecha cañera
Fuente energética
no bien utilizadaCentrales como el Majibacoa demuestran lo que se puede obtener si los llamados "pozos de petróleo a flor de tierra" son aprovechados
JUAN VARELA PEREZ
SI NO fuera por el uso de la paja (residuos de la cosecha cañera) como combustible, las cosas anduvieran peor aún en centrales de baja molienda y poco bagazo disponible.
Para utilizar los residuos como combustible es preciso reducirles la humedad en la propia área del centro de acopio y darles una estructura física parecida a la del bagazo.
Este criterio lo defiende José Guerrero, un técnico del tunero Majibacoa -complejo destacado en el trabajo energético-, quien afirma que "esa ha sido últimamente la tabla de salvación de la industria y sumamente económica para enfrentar la caída en el abasto de materia prima".
Lo lamentable es que hasta hace poco apenas utilizábamos -apunta en tono crítico- esos llamados "pozos de petróleo a flor de tierra" y que, por lo general, son incinerados en las plazoletas de los centros de acopio y de recepción.
Hoy las cosas han cambiado y la nueva dirección puso en práctica las medidas de control -utilizadas en pasados años- que hacían falta y se incrementó gradualmente el trasiego diario de paja entre el campo y el ingenio.
Este reportero visitó, hace unos días, el más joven de los centrales cubanos. Por entonces ya estaban próximos a las 2 700 toneladas de esos residuos empleados para sustituir el bagazo, hacer liquidaciones fabriles y empatar molidas.
Distintos análisis han demostrado que los centros de recepción (acopio y limpieza) tienen capacidad para separar entre el 10 y el 12 por ciento de los residuos totales que vienen en la caña.
El valor calórico neto que tienen los residuos tal y como salen de los ventiladores equivale a la mitad del que posee el bagazo con un 50 por ciento de humedad. La energía que da un kg de petróleo es igual a la que suministran 3,97 kg de residuos que contengan el 30 por ciento de humedad.
Han demostrado en el Majibacoa, una vez más, las virtudes y posibilidades de este programa muy generalizado, pero con sus altas y bajas. Por ejemplo, transportar y moler una tonelada de paja le cuesta al central 0,91 centavos y lo que aportan equivale a 2,38 centavos medidos en los kW que genera.
Wilson Morell, el director, licenciado en Economía, admite que esto encuentra resistencia por parte de los moledores y no pocas veces ha sucedido lo peor: mover bagazo a largas distancias de un central hacia otro mientras montañas de residuos, a uno o dos kilómetros del basculador, perecen por el fuego.
Explicó lo que hacen, pese a las dificultades actuales, para que el Majibacoa mantenga su autoabastecimiento energético. En el pasado año cumplieron el plan al 104 por ciento y en el actual esperan llegar, mediante acciones así, al 112. Sus trabajadores aparecen entre los colectivos que recibieron estimulación en divisas por el ahorro de combustible.
El propósito del complejo es moler 4 000 toneladas de paja que significarían 726 000 kW y así incrementar el aporte al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y garantizar, a la vez, la estabilidad del proceso productivo.
En una zafra se producen varios millones de toneladas de paja y de esta el 70 por ciento queda en el campo y el resto se extrae en las estaciones de acopio y de limpieza. Incluso, hay centrales que empacan cantidades de esa paja no utilizada para las pruebas de la zafra siguiente.
Pero esto no es nuevo. Ya en los inicios de la década de los 80, Edgardo F. González, un estudioso de las fuentes renovadoras de energía, insistía en lo conveniente que resultaba a los intereses nacionales, la aplicación de técnicas en el uso de la paja de la caña como combustible. Y apuntaba que lo era tanto por el beneficio económico inmediato como por su importancia en una estratégica perspectiva para solucionar nuestro abastecimiento de materiales críticos.
El aprovechamiento energético de la paja debía iniciarse en los centrales -apuntaba- tanto por la relación que existe entre esta industria y la cosecha, que es la fuente de suministro de esos residuos y por la importante demanda energética que tienen los ingenios.
Todos en el Majibacoa reconocen que si no fuera por esos residuos y lo que significan como fuente alternativa no pudieran mostrar, en zafras de baja disponibilidad cañera como esta, los resultados energéticos que hoy logran.