CULTURALES

Lo que exige y demanda
la comunidad de la cultura
es el gran reto del sector

Balance y perspectivas del Ministerio de Cultura


Pedro de la Hoz

Un acucioso registro del alcance y las necesidades de la labor comunitaria, tomando en cuenta que es allí donde se decide el núcleo de la vida espiritual de la nación, ocupó un sitio meridiano en la reunión anual de balance del Ministerio de Cultura.

Tanto en el orden conceptual como en la práctica se trata, como sintetizó en los comentarios finales Carlos Lage, miembro del Buró Político y secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, de cumplir con las exigencias y demandas culturales de cada comunidad a lo largo y ancho del archipiélago, lo cual constituye no solo una gran tarea para los dirigentes, promotores e intelectuales cubanos, sino también un espacio de realización que debe y puede encauzar el enorme potencial creativo desatado por la Revolución en estos años.

En la plenaria, efectuada en el Teatro Nacional y que contó con la presencia de los miembros del Buró Político José Ramón Balaguer, Esteban Lazo, primer secretario del Partido en Ciudad de La Habana, y el ministro Abel Prieto, se hizo énfasis particular en el papel de la escuela como centro esencial de la proyección cultural comunitaria.

El propio ministro de Educación, Luis Ignacio Gómez, fue portador de la disposición del sistema educacional para alentar una labor fundamental tanto en la formación de valores éticos y estéticos de los niños y jóvenes como en el reflejo y multiplicación de la vida espiritual en la base. Entre las premisas básicas de esta perspectiva figuran la existencia de un promedio nacional de 10 escuelas por Consejo Popular y el elevadísimo índice de un maestro por cada 42 habitantes. Los Ministros de Educación y de Cultura, insatisfechos todavía con el sistema de relaciones entre ambos, jerarquizarán el trabajo común en los Institutos Superiores Pedagógicos y con los maestros, en general, considerándolos como valiosos e imprescindibles promotores culturales.

Algunas experiencias positivas fueron reconocidas, entre ellas, el aprovechamiento de las instituciones e instalaciones de La Habana Vieja, la Cruzada Teatral que en Guantánamo todos los años recorre las zonas montañosas del extremo oriental de la Isla, la conservación y reproducción de las tradiciones locales en lugares como Remedios, Majagua y Niceto Pérez, y los vínculos del Teatro Nacional y el Gran Teatro de La Habana con la vida espiritual de sus vecindades. Asimismo se ventiló cuán necesario es esa proyección para estimular la lectura, función que está siendo potenciada por la red de bibliotecas. Justamente, el próximo 31 de marzo, Día del Libro, se presentará en la Biblioteca Martí, de Santa Clara, coincidiendo con la fundación allí del club de lectores Minerva, el nuevo Programa Nacional de Fomento del Hábito de la Lectura.

Otra de las más retadoras misiones de las instituciones del sector pasa por su capacidad para dar respuesta a los requerimientos de atención, desarrollo y promoción del talento artístico y literario. Abel Prieto señaló cómo debe fomentarse, cada vez más, un diálogo transparente, franco, abierto y revolucionario con los creadores y los colectivos artísticos y, al mismo tiempo, encarar con mayor dinamismo la solución a los problemas tan variados que inciden en el reconocimiento social y el status de los escritores y artistas, un abanico de suma complejidad que abarca desde las formas organizativas del trabajo hasta la retribución de acuerdo con la calidad y jerarquía de la entrega.

De la fluidez, seriedad y consistencia de esa relación entre las instituciones y los creadores depende la influencia y la credibilidad de aquellas así como la posibilidad de canalizar la justa medida de la función crítica del arte, rasgo inherente a la propia naturaleza de la creación. Sobre esto último, el Ministro llamó la atención acerca de cómo la relación con los artistas no puede ser burocrática ni administrativa sino esencialmente política.

También la reunión de balance abordó los problemas económicos del sector y los vínculos de este con el turismo. Aunque los primeros son complejos, muchos de ellos acumulados durante años y anteriores al período especial, se han dado discretos pero significativos pasos y registrado experiencias útiles, como la retribución según el ingreso de taquilla en el Centro Promotor del Humor y próximo a aplicarse en las instituciones musicales Benny Moré (C. de La Habana), Antonio María Romeu (La Habana) y Sindo Garay (Granma). El año pasado el sistema ingresó casi 25 millones de dólares en divisas, cinco veces más de lo facturado a principios de la década cuando se aprobaron los esquemas de autofinanciamiento. La situación material de las instituciones es muy tensa; aunque se advierte un serio indicio de recuperación, sobre la base de una máxima racionalidad en las inversiones y programas de mantenimiento. Se informó la apertura este año en la capital del Museo de la Danza, homenaje a los 50 años de la fundación del Ballet por Alicia Alonso y se ratificó la voluntad de reabrir el teatro Amadeo Roldán. Un punto débil está en el control económico y la insuficiencia de cuadros en la materia, lo cual se reflejó en las auditorías.

Al resumir la reunión, Lage reconoció, como un hecho positivo, la importancia de tener bien focalizados los problemas y afrontar las soluciones. Hizo una amplia explicación de lo complejo que resulta despejar el asunto de los salarios y las formas de pago, dadas las circunstancias en que se desarrolla nuestra sociedad, pero afirmó que en la medida en que se eleve la eficiencia, se continúe profundizando el saneamiento de las finanzas internas y se recupere la economía del país, habrá un mayor nivel de respuestas, aunque recordó medidas puntuales adoptadas en el sector que han beneficiado a músicos, escritores y artistas plásticos.

Luego de valorar los esfuerzos de nuestras industrias culturales por incrementar sus ingresos, llamó la atención sobre sus enormes potencialidades y exhortó a utilizar todas las vías en aras de logros superiores, sin caer en el mercantilismo y la mediocridad.

De igual modo ponderó la significación de la riqueza cultural cubana en el desarrollo de turismo, al punto de que esa imagen es imprescindible para garantizar la expansión de lo que es hoy ya el principal rubro económico del país.

Durante la reunión fueron estimulados los cuadros más destacados en instituciones nacionales, provinciales y de base en 1997. El doctor Armando Hart, fundador del Ministerio y su máximo inspirador por más de 20 años mereció el Reconocimiento Centenario de Juan Marinello por su contribución a la promoción cultural. También los asistentes despidieron cálidamente a Carlos Martí, quien se desempeñó como viceministro primero y desde el último lunes pasó a presidir la Comisión Organizadora del VI Congreso de la UNEAC.


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