INTERNACIONALES

Queremos lo mejor para Cuba

Declara Monseñor Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Agentes Sanitarios


Monseñor Javier Lozano Barragán es presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Agentes Sanitarios desde el 1 de enero de 1997.
Nacido en Toluca, México, en 1933, fue durante tres años presidente de la Sociedad Mexicana de Teología y ha desempeñado diversos cargos de importancia en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
A continuación sus declaraciones exclusivas para Granma:

LUIS BAEZ

L.B. -¿Cuáles son las principales proyecciones del trabajo del Pontificio Consejo que usted preside?
J.L. -En estos momentos son varias las actividades que estamos llevando a cabo y que son los puntos en los cuales hemos puesto un interés específico.
Temas como los drogadictos, la salud para todos en el 2000 o el SIDA nos preocupan en demasía y en ellos estamos trabajando en una manera amplia.
Acabo de participar en una reunión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en donde hablé sobre estos temas y me entrevisté con la mayoría de los ministros de salud latinoamericanos.
Estamos trabajando en 35 programas y considero que lo estamos haciendo de una forma adecuada.
L.B. -¿Cómo puede contribuir el Dicasterio a la colaboración entre los países más desarrollados en materia sanitaria y aquellos que tienen una gran necesidad al respecto pero no cuentan con los recursos?
J.L. -Este Dicasterio está en una posición privilegiada para hacer de puente entre los que tienen mucho y los que tienen muy poco.
Siempre hemos indicado dónde y cómo pueden ellos encauzar sus recursos en especial en algunas partes de América Latina. Por ejemplo, Haití, Nicaragua, Honduras, Bolivia que son países muy necesitados.
Hay otras regiones del mundo que están peor. América Latina está en una posición necesitada pero no extrema comparada con las necesidades que encontramos en Africa o en algunos países de Asia como es el norte de la India.
Lo que tratamos de hacer es constituirnos como un puente de animación en cuestión de equipos médicos, medicinas, para hacerlos llegar a esos países a través de diferentes organizaciones.
En casos de urgencia colaboramos con la OMS. También contamos en todo el mundo con 1 754 instituciones católicas que trabajan en este sentido.
L.B. -¿Cuál es su opinión de la colaboración entre la Santa Sede y Cuba en materia de salud y qué ideas hay en cuanto al futuro para mantenerla o incrementarla?
J.L. -Es sabido y me ha gustado mucho de la presencia del cardenal Fiorenzo Angellini en Cuba en varias oportunidades y la ayuda que prestó.
La medicina en Cuba es una rama que ha sobresalido. En los últimos tiempos han tenido algunas privaciones, han faltado medicamentos producto del bloqueo.
Nosotros pudiéramos ayudar haciendo conciencia de que ese bloqueo no es justo, que tiene que cesar. También me pueden hacer conocer qué medicamentos necesitan para hacer de puente con otro país para conseguirlos.
Puedo decir que, como latinoamericano y amigo de Cuba, estoy completamente a sus órdenes en lo que les pueda servir. Si hay algún servicio específico que los cubanos requieran y esté en mis manos hacerlo no duden en decírmelo. Yo siempre estaré en primera línea.
Yo estimo mucho al pueblo cubano. Para nosotros los mexicanos siempre ha sido muy querido, con el que hemos tenido excelentes relaciones, nos ha interesado todo lo que ocurre en el país y queremos lo mejor para Cuba.
L.B. -¿Cuál es su valoración sobre la visita de Juan Pablo II a Cuba?
J.L. -Es una gracia de Dios la visita del Santo Padre a Cuba. El ha estado varias veces en México e incluso visitó mi diócesis. Una visita del Papa beneficia desde todos los puntos de vista.
Esperamos que para el pueblo cubano sea de un gran beneficio en todos los sentidos.

 


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