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Israel
Poder con minoría, pero...
ELSON CONCEPCION P.
Un razonamiento sobre la actual situación en Israel lleva a la convicción de que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, a pesar de contar con una coalición gubernamental dividida, de echar por tierra los acuerdos de paz con los palestinos, de construir asentamientos judíos contra la voluntad de todo el mundo, sigue en el poder y hasta su Parlamento le aprueba el presupuesto del año, motivo que ya había provocado la renuncia del canciller David Levy.
El análisis en cuestión tiene otros componentes. Por ejemplo, el papel del gobierno de los Estados Unidos en el juego político israelí. Esto deberá responder a una interrogante: ¿Es Netanyahu el hombre que necesita Wa-shington para el Medio Oriente?...
No se puede olvidar que la administración norteamericana, cuya ayuda material a Israel supera los 5 000 millones de dólares anuales, es la que mantiene, desde todos los puntos de vista, a ese Estado que ocupa tierras ajenas en Líbano y Siria, y que imposibilita que los palestinos tengan un lugar donde vivir.
Pero no hay dudas de que el gobierno sionista de Israel y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, viven momentos de crisis profunda y de división interna que pueden provocar una ruptura en la coalición gobernante y la necesidad de convocar a elecciones anticipadas.
Cuando la última semana se analizó en el Parlamento el presupuesto para 1998, en una primera versión fue desaprobado el proyecto presentado por Netanyahu; sin embargo, en otra votación, resultó aprobado 58 votos a 52.
Y, aunque ya el mal mayor estaba hecho, es decir, había renunciado el canciller Levy y la coalición gubernamental se había dividido, no hay dudas de que el hecho de aprobarse, por sí mismo, es una muestra de que Netanyahu aún conserva poder y sabe ejercerlo en los momentos críticos.
A nivel de Parlamento la coalición lidereada por Netanyahu cuenta con 61 escaños de los 120 existentes, de ellos 22 del Likud, partido del propio premier.
El primer ministro tendrá como próximo escollo en su política, la anunciada presentación, la semana próxima, de un voto de censura por parte del Parlamento. Luego, el 20 de enero, es esperado por el presidente norteamericano, William Clinton, a quien debe presentar un detallado plan sobre la evacuación de las tropas israelíes de Cisjordania.
En este aspecto, dentro del gobierno israelí están divididas las fuerzas. Los más moderados en la coalición han planteado que abandonarán el ejecutivo si no se retiran las tropas, mientras que la fracción de línea dura ha amenazado con hacer fracasar el gabinete si hay entrega de tierras a los palestinos.
El problema, aunque parece simple, y pueda verse como un asunto interno de Israel, es mucho más complicado y sobrepasa las fronteras de aquel Estado, entierra aún más el ya casi inexistente plan de paz firmado con los palestinos; e involucra a estados cercanos y al mundo de manera general, preocupados todos por el desenlace de la situación allí, y la posición que al respecto adopte el gobierno norteamericano.
Mientras, como para desviar la atención, unas maniobras navales con fuerzas y medios de Estados Unidos, Turquía e Israel, se realizan en aguas de ese último Estado, y causan la repulsa de la mayoría de los países árabes, que ven en ello una amenaza más para una región siempre en peligro y como un volcán al borde de la erupción.