CULTURALES

Nuevos juegos prohibidos,
poesía reciente


LEYLA LEYVA

Los mediados y finales del ochenta y toda esta década que todavía no termina, han sido tiempos de una fecunda y marcada irrupción de poetas, de buenos poetas en el ámbito literario nacional. Por lo que la ansiada antología de este fértil período de nuestra lírica, de la cual tanto se habla, tendrá que asumir ciertos rigores y precisiones.
Al repasar el libro Nuevos juegos prohibidos, jóvenes poetas de Cuba, de Letras Cubanas (124 páginas), uno puede comprender cuánto habrá que incluir o no para, llegada la oportunidad, redondear una compilación de la obra de escritores nacidos en los años sesenta y sus cercanías.
Este texto, cuya selección e introducción se deben a la editora Mayra Hernández, no pretende más que ofrecer a modo de vistazo un panorama de jóvenes poetas dados a conocer fundamentalmente por vía del concurso-edición Pinos Nuevos, entre el 94 y el 96. Por lo cual, en el camino hacia la obra esperada, este "encuentro" sigue significando sólo una parte estimada, nunca absoluta del asunto "antología".
Con anterioridad a este volumen, que incluye a veinticinco poetas editados por este sello, se habían sentado las bases para un futuro trabajo compilatorio en un libro similar; pero la selección regresa sobre lo presentado, incluyendo poemas. Se deduce que con el ánimo de favorecer la comprensión de un lector foráneo o totalmente desentendido.
Aún así, es de agradecer en Nuevos juegos prohibidos... la esmerada edición; a autores como Luis Felipe Ruano, Alberto Edel Morales, Arístides Vega Chapú, Alexis Díaz Pimienta, José Manuel Espino, Camilo Venegas, Eugenio Rodríguez, Yamil Díaz, Ronel González, o a esa voz distintiva dentro de la poesía femenina de la generación, Caridad Atencio Mendoza (1963).
A esta selección le antecedieron en el tiempo, otras tres. La primera de ellas, Retrato de grupo (Letras Cubanas, 1989), recogía la obra de veintiséis poetas entre los que figuraban voces sin las cuales tampoco sería posible -por su probada calidad-, completar el rostro de una promoción (Emilio García Montiel, Antonio José Ponte, Carlos Augusto Alfonso, Alberto Rodríguez Tosca, Víctor Fowler, Sigfredo Ariel...).
Sin embargo, todavía una parte importante de la crítica se resiste a colocar en un amable paquete de abjuración la poesía plural, multidimensional, estilísticamente diversa, de los que hoy tienen desde 26 hasta un poco más de los 35 años.
En tanto, otros juicios mayoritarios notan que va haciendo falta sin demoras un punto de concilio editorial para el paso definitivo al proyecto de una antología completa y calificada.
En caso de que este último criterio alentase tal ventura, sería preciso estimular el examen exhaustivo de la escritura de los algo más de sesenta poetas antologados con anterioridad y otros que no lo han sido. Valdría considerar una presentación crítica y un estudio de rigor en lo que podría ser, además de un texto para consultas, una recopilación que no aupase las autocomplacencias y que contribuyera al entendimiento de este fenómeno poético inusitado y de alta estima, incluso, dentro de los contextos literarios fuera de nuestras fronteras.

 


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