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 Abbilona, todos los caminos abiertos

Pedro de la Hoz
Abbilona, en lengua yorubá, significa caminos
abiertos y ciertamente tiene que ver en el orden cultural con esa perspectiva el proyecto
discográfico que bajo ese nombre el compositor, orquestador y violinista Dagoberto
González (hijo) acaba de finalizar esta semana y que el sello discográfico Caribe
Productions hará circular al término del año: ocho volúmenes -discos compactos y más
tarde audiocasetes- contentivos del ciclo de cantos dedicados a los orishas.
La importancia de la grabación reside tanto en que se trata del
más completo registro de una música cuya relevancia trasciende los aspectos litúrgicos
para insertarse de manera emblemática en el núcleo esencial de la cubanía, como en la
fidelidad interpretativa.
"Estos cantos y toques -comentó González para Granma-
se han ido forjando y transmitiendo empíricamente en la tradición popular. Fuera del
ámbito religioso, unos se conocen más que otros, pero, en general, el conocimiento ha
estado mediado por versiones, apropiaciones y arreglos, en parte legítimos, como han sido
los casos de las experiencias de los grupos Síntesis y Mezcla con ese gran cantante,
Lázaro Ross. Nosotros quisimos ir al origen, a los formatos habituales, a los
instrumentos y las voces tradicionales y mostrar en estado puro toda la riqueza de una
cultura que nos define".
Este joven músico, conocido por su participación en el equipo
acompañante de Pablo Milanés, hijo de uno de los más veteranos músicos de la orquesta
Aragón, concibió el proyecto como una colección de ocho registros: el primero dedicado
a Elegguá, Oggun y Oshosi y los siguientes a Obbatalá, Algayú, Shangó, Oyá, Oshún,
Yemayá y el último a Orishaoko, Oddúa, los Ibeyi, Obba, Orula, Olokkum y a los
restantes orishas del panteón.
"Un antecedente muy respetable -explicó- está en los discos
grabados in situ por iniciativa de la doctora María Teresa Linares.
Nuestra propuesta pretende fijar una memoria, un modo de hacer. Ciertas inflexiones y
giros, tanto en la música como en la dicción de los textos, evolucionan y así se sabrá
cómo en la segunda mitad del siglo XX se cantaba y se tocaba".
Para Federico García, presidente de Caribe Productions, la misión
cultural consiste en que "todas las disqueras que trabajamos en Cuba debíamos tomar
en cuenta cómo contribuir a la materialización de una política cultural justa, que
jerarquiza los valores patrimoniales de la nación."
Tras informar que la Sociedad General de Autores y Editores de
España (SGAE) se comprometió con la difusión del proyecto, García aseguró que había
mucho interés por parte de académicos, estudiosos, músicos y aficionados, no solo de
Cuba sino de toda Iberoamérica e incluso en otras zonas, por tener acceso "a ese
segmento fundamental de la memoria cultural cubana". |