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La ciudad soñada

Cada una de las pinturas de la artista Mercy Rivadulla supone una
aventura y un acceso hacia el naciente del espíritu. Es un juego y un diminuto poema que
convoca a un encuentro diferente del hombre con la naturaleza circundante, en este caso,
la ciudad, La Habana.
Con mano diestra de arquitecto, a la que suma la sensibilidad
femenina, construye una Ciudad soñada, esa que ahora se levanta desde
las paredes del vestíbulo del hotel Inglaterra (Prado y San Rafael, La Habana Vieja), que
asemejan ventanas abiertas a un mundo original.
Un aliento "ingenuo" recorre los óleos sobre lienzo de la
creadora (La Habana, 1960), en los que se inventa, dibuja, pinta y recrea esa ciudad que
late ante sus ojos, solo que no es la real, sino la que ella y muchos de los que la
habitamos, quisiéramos que fuera.
Junto con las tonalidades tenues, se entremezclan en las pinturas la
delicadeza y paciencia de la artista -graduada de Arquitectura en 1984-, en obras en las
que sale a la luz un sentido inteligente de la perspectiva y la composición.
Más allá de la arquitectura, en la que concilia elementos de la
antigua ciudad con un lenguaje de símbolos, Mercy nos presenta personajes de cuentos
dialogando con sus historias. (T.P.) |