NACIONALES

Marcha de la zafra

El América Libre,
guía indiscutible

Encabeza los principales índices de la eficiencia y por el rendimiento a favor tiene, con igual caña molida, 1 190 toneladas más de azúcar


Juan Varela Pérez

Un turno abandona el ingenio, otro entra y toma posiciones tras minutos de provechoso intercambio. Es lo normal, lo orientado. Pero no es este un movimiento más de personal. Aquí los que salen dejan apenas margen a los que llegan para destacarse.

Un año tras otro los trabajadores del América Libre han probado que la sistematicidad en los buenos resultados sí es posible sin comprometer el futuro.

Los valores que registran los principales índices, en las ocho horas transcurridas, son tan fuertes que costará trabajo montarse sobre ellos e, incluso, igualarlos.

Por esa y otras razones, entre ellas el seguro abasto de los cosecheros de caña, el América Libre (Premio Alvaro Reynoso, de la ATAC, a la excelencia técnica en el 97), es el mejor central azucarero del país integralmente.

Hacen bien el Sindicato Azucarero y el MINAZ, en análisis de conjunto, de presentarlo a la nación como muestra de constancia, de estabilidad, de marcha pareja y segura, que ya rebasa las tres décadas.

Aunque es un colectivo de grandes, siempre hay quienes sobresalen. Rolando Galardi y Mariano Rabasa, experimentados en la fabricación de azúcar son, al decir de todos, puntales en el 86,94 que acumulan hasta la fecha en recobrado absoluto y el 12,49 que consiguen en el rendimiento base 96 (el plan de la época es de 11,58).

Por esa diferencia a favor el complejo ha fabricado con igual volumen de caña molida que otros, 1 190 toneladas de azúcar más. Y tiene su reflejo en el ahorro de la materia prima: según programa debían utilizar 8,64 toneladas para una de crudos y realmente han consumido 8; la tendencia es al descenso.

Pero serían imposibles esa eficiencia en la industria, esa seguridad operacional, sin hombres como Lino Angel Arzuaga, pailero que ha dedicado 34 años de su vida a la defensa fabril de la "Joya de Contramaestre" o Daniel Naranjo, mecánico de mantenimiento, un real armador de "rompecabezas" (especialmente en la etapa de reparaciones) y de esos azucareros que tienen en su centro el segundo hogar y muchas veces hasta el primero por el tiempo de permanencia.

El América Libre siempre ha sido fiel exponente del aprovechamiento de sus capacidades. Tener hoy, contra viento y marea, el 93 por ciento de la potencial acumulada y llevar el plan de azúcar al 137 por ciento demuestra la pujanza del índice rector de la zafra.

Imposible mostrar niveles así con una molienda pobre. De ahí la felicidad de Andrés Will Palacio, un modesto, pero utilísimo soldador, al saber que a su central le cuesta casi 55 pesos menos la tonelada de azúcar (al medirse con el plan) y se ubica en la vanguardia de la vanguardia en ese elemento clave de la eficiencia económica.

En la emulación entre centrales -por cierto más comprensible y dinámica- el América Libre aventaja ampliamente a otros dos baluartes: el Manuel Tames y el Argeo Martínez, de Guantánamo, que forman la trilogía de la punta azucarera.

Después aparecen el Salvador Rosales, Luis Enrique Carracedo, Chile, Reemberto Abad Alemán, Bartolomé Masó, Los Reynaldos y Obdulio Morales.

La representación del occidente y centro es mínima: la casi totalidad son de la porción oriental. Las condiciones climáticas que han tenido que enfrentar los primeros influyen en estos resultados. Por supuesto que esto no le resta valor al empuje de ese grupo, pero es evidente que la lluvia y la humedad residual han impedido un mejor desempeño de centrales tradicionalmente animadores de la emulación y de la eficiencia alta.

Esta selección toma en cuenta cumplimiento de la norma potencial de molienda, el plan de azúcar, recobrado, rendimiento industrial y costo por tonelada de crudo.


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