NACIONALES

III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy

Bastión de la victoria


ORLANDO GUEVARA NUÑEZ

EL DIA primero de marzo de 1958 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sostuvo un encuentro con Raúl, Almeida y el resto de los oficiales seleccionados para integrar las dos columnas guerrilleras, cuya misión sería la apertura del II Frente Oriental Frank País García y el III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy.

Monumento a los caídos en el III Frente, Mario Muñoz.

Seis largas y agotadoras jornadas vencieron las dos fuerzas rebeldes hasta llegar a Puerto Arturo, Sierra Maestra, donde tomaron rumbos diferentes. Raúl Castro, avanzando hacia el noroeste de la provincia, cruzó la carretera central y penetró en el territorio asignado para sus operaciones, en la Sierra Cristal. Juan Almeida estaba ya en su escenario de lucha.

Así la columna 3 Santiago de Cuba se convertía en el III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, como homenaje al médico asesinado por la tiranía en el asalto al Cuartel Moncada.

Hacer pública la presencia del Ejército Rebelde en las proximidades de la capital oriental, rodear a Santiago de Cuba y otras ciudades cercanas y no permitir la salida de armas y refuerzos del ejército de la tiranía, en auxilio de fuerzas atacadas por otras columnas guerrilleras, fue la misión principal del pequeño destacamento integrado por 55 hombres y dos mujeres, al mando del Comandante Juan Almeida Bosque y un Estado Mayor compuesto, además, por los combatientes Andrés García Díaz, veterano del asalto al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953 y expedicionario del Granma; así como Esteban Puebla, Oniria Gutiérrez, Israel Pardo Guerra y Eduardo Labaut Estrada.

El pelotón de la vanguardia estaba al mando del capitán Calixto García Martínez -también protagonista de las gestas del Carlos Manuel de Céspedes y del Granma- al tiempo que el capitán Guillermo García Frías dirigía el pelotón de retaguardia y era -a la vez- segundo jefe de la columna.

El Comandante Juan Almeida y el capitán Calixto García con un grupo de combatientes del Tercer Frente Oriental en La Anita, Sierra Maestra.

El teatro de operaciones del III Frente Oriental tenía unos 6 000 kilómetros cuadrados y se extendía desde las cercanías de Bayamo hasta las de Santiago de Cuba, con puntos importantes como Baire, Jiguaní, Santa Rita, Guisa, Maffo, Palma Soriano, Aguacate, Ramón de Guaninao, el Central América -hoy América Libre-, Dos Palmas, El Cobre, El Cristo, El Caney, el sur de San Luis, Loma del Gato y Chivirico, entre otros.

La presencia de los combatientes del nuevo frente aceleró el desarrollo de la guerra revolucionaria. Fueron sumados los pequeños grupos guerrilleros que en la zona habían desarrollado ya importantes acciones, al tiempo que los ataques a cuarteles, emboscadas y escaramuzas contra patrullas y puestos militares, unidos a sabotajes al transporte, la industria y los servicios, socavaban poco a poco las posiciones del ejército enemigo.

Las acciones en la refinería Texaco para proteger el cruce de la columna de Raúl por la carretera central, y el ataque y toma de El Cobre, entre el 10 y el 11 de abril, como apoyo a los revolucionarios que el 9 de ese mismo mes se habían lanzado a la huelga, demostraron al pueblo que ya el Ejército Rebelde era capaz de combatir a las puertas de Santiago de Cuba. Se estrecharon desde entonces los contactos entre los guerrilleros y los combatientes clandestinos, se abrieron nuevas vías de suministro hacia las montañas y creció el apoyo popular a las fuerzas insurrectas.

El plan de cercar a Santiago de Cuba estaba en marcha. En mayo de 1958, sin embargo, al producirse la ofensiva de verano, cuyo objetivo era bloquear a la Sierra Maestra y penetrar en ella hasta exterminar el último reducto rebelde, Almeida recibe la orden de Fidel de trasladarse, con el grueso de su tropa, hacia el territorio del I Frente -José Martí- con el propósito de contribuir a la derrota de los 10 000 efectivos de la tiranía que apoyados por tanques, aviones, artillería y unidades de la Marina de Guerra participaban en la operación.

Uno de los grupos de "escopeteros" que operaban en zonas del III Frente y fueron reorganizados a la llegada de la Columna 3 al territorio.

Esa misión del Comandante en Jefe fue ejemplarmente cumplida por los combatientes del III Frente, al tiempo que los que habían permanecido en el territorio arreciaban las acciones. Derrotada la ofensiva de la tiranía, comenzaba la contraofensiva rebelde. En agosto de 1958 Almeida regresa al escenario de lucha asignado en marzo y comienza entonces el asedio contra las principales plazas enemigas en Oriente, poniéndose en marcha la Operación Santiago, estrategia trazada por Fidel y golpe mortal para la tiranía batistiana.

En Guisa, Jiguaní, Palma Soriano, Maffo, y otros puntos, las tropas del III Frente combaten junto a las del I Frente. En la toma de Palma Soriano convergen por primera vez los combatientes del I, II y III frentes. Los hombres de Almeida apoyan también a los de Raúl en las acciones de San Luis, La Maya, Alto Songo y Dos Caminos. La misión de tender un anillo sobre Santiago de Cuba era ya una realidad.

La sangrienta dictadura militar llegó a su fin el primero de enero de 1959. La Revolución había triunfado y un pilar de esa victoria habían sido los combatientes del III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy. La pequeña columna que al fundarse marchaba, como los mambises del siglo pasado, con escasas armas, alimentos y vestimenta, se había convertido ya en un baluarte invencible.

La fuerza de sus armas se había desarrollado no solo por el valor de sus hombres, sino también por la organización del territorio, donde aplicaron las leyes del Ejército Rebelde los departamentos responsabilizados con los impuestos, justicia, suministro, comunicaciones, construcciones civiles, educación, transporte y sanidad militar. Ni las fuerzas enemigas, ni la represión contra los pobladores serranos, ni los 320 bombardeos y ametrallamientos aéreos contra el territorio del III Frente, pudieron impedir su avance y su victoria, forjada en más de 200 acciones combativas.

A 40 años de su fundación, ganan presencia en la memoria los héroes caídos, el ejemplo de los actuales y las palabras del Comandante de la Revolución y Héroe de la República de Cuba, Juan Almeida Bosque, al referirse a la gesta rebelde:

"El III Frente, nacido de la concepción revolucionaria y del espíritu de ofensiva de Fidel, cumplió con honor la misión que le designó el Comandante en Jefe y fue uno de los puntales de la victoria definitiva del pueblo cubano."


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