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Desempleo con empleo:
¿una paradoja?
SILVIA MARTINEZ
Al terminar 1997, la tasa de desocupación en Cuba fue de 6,9 -contra un 7,6 del año anterior- una cifra alta para un país como el nuestro donde siempre ha primado el propósito de brindar empleo a toda la fuerza laboral. Comparada con las de otras naciones esta cifra es ínfima, e incluso algunas la podrán tener menor, pero pocas, para no ser absoluta y decir ninguna, podrán mostrar la misma preocupación y el desvelo de las autoridades e instituciones cubanas por encontrar un puesto útil a sus ciudadanos y preservar esta conquista de la sociedad.
Aún en los primeros años de período especial, y Fidel hizo alusión a esto en la última sesión del año anterior de la Asamblea Nacional, el país llegó a tener un déficit presupuestario superior al 30 por ciento del Producto Interno Bruto -ahora esa relación es entre tres y dos por ciento-, pero asumió esa carga para no dejar a la gente abandonada, indefensa, desprotegida, sin empleo.
DESEMPLEO CON EMPLEO
El alto desarrollo de nuestras fuerzas productivas y profesionales logrado en los 39 años de Revolución, de cierta manera explica la paradoja de que exista un desempleo con miles de plazas vacantes, solo que éstas no se corresponden con el nivel de calificación y también, por qué no, de las aspiraciones de quienes optan por ellas.
En una etapa del período especial las propuestas de trabajo se centraban en las labores agrícolas, lo cual no sucede hoy, aunque esta sigue y seguirá siendo una opción importante para el desarrollo del país. En Ciudad de La Habana, aunque el balance no es igual para el resto de las provincias, la demanda es tanto de técnicos de nivel medio como obreros calificados, además de otras labores de servicios.
Cierto que esa reticencia a ocupar las plazas vacantes ha ido cambiando, incluso, ha crecido el número de personas incorporadas a las UBPC, pero todavía se mantiene la tendencia a lo que podríamos llamar empleo selectivo, y no son pocos los que acuden a las oficinas municipales de Trabajo y sencillamente dicen: esa no me interesa, prefiero esperar.
El discreto crecimiento de la economía en 1997 tuvo también su impacto en el reordenamiento del empleo. Al terminar diciembre habían pendientes de reubicar 8 800 trabajadores declarados disponibles, 4 262 tenían un puesto temporal y algo más de 4 100 estaban al 60 por ciento del salario en sus casas. Estos últimos, básicamente del MITRANS, Pesca y Turismo. Sin embargo, en igual fecha de 1996, el número de disponibles superaba los 19 000 y de ellos 10 000 recibían subsidios por parte de las empresas al no tener respuesta laboral.
Sondeos realizados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social dan cuenta que en 1995, y explican todavía hoy la contradicción entre oferta y demanda en el empleo, los organismos reportaban más de 184 700 necesidades de fuerza de trabajo, básicamente en UBPC -agropecuarias y cañeras-, contingentes y otros. El 44 por ciento de la oferta se concentraba en la parte agrícola, sin embargo, el mayor número de personas en busca de trabajo radicaba en zonas urbanas, la mayoría con buena calificación y no aceptaban las plazas concedidas.
Estas cifras globales, en similar rango hoy, tienen un comportamiento diferente para cada territorio y en las provincias orientales la situación es más crítica, excepto en Las Tunas, por lo que tuvo que aplicarse un programa específico para cada una de ellas aprobado por el Consejo de Ministros, y chequeado trimestralmente por la Comisión Gubernamental.
La respuesta de los organismos, que ha llevado incluso a centrar las mayores inversiones en estas regiones, ha permitido de cierta manera atenuar la situación de provincias como Guantánamo y Granma y, en especial, en los municipios de Bayamo y Manzanillo, donde se localizaba la más tensa.
Por ejemplo, el crecimiento del empleo en 1997 fue de 66 300 trabajadores, y el 36 por ciento se centró en Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma y Holguín. No obstante en cuatro territorios descienden los indicadores ocupacionales: Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Avila y La Habana.
Hoy puede hablarse de cierto equilibrio en el empleo a nivel del país, pese al desbalance entre regiones que son atendidas de manera específica. Mas, los propios ajustes económicos en busca de agilizar las estructuras de los diferentes organismos, empresas y centros de trabajo en aras de ganar en eficiencia, avizoran que para 1998 el tema empleo seguirá siendo un problema complejo desde la óptica cubana, no obstante que la perspectiva es crecer en unas 110 000 plazas.
CONTRADICCIONES E INCONGRUENCIAS
Durante 1998 continuará el proceso de redimensionamiento empresarial destinado a reajustar las estructuras de las entidades productivas a sus posibilidades tecnológicas y en busca de los niveles de eficiencia imprescindibles a la gestión económica. Este proceso tiene incidencia, lógicamente, en el reordenamiento de la fuerza laboral.
Las provincias orientales mantienen su status de protegidas y sólo se autorizan, de manera particular, cambios de este tipo si existe la garantía de empleo para los trabajadores que resulten disponibles.
A diferencia del resto de los territorios, en Ciudad de La Habana, es alta la tasa de desocupación y casi todas las empresas demandan empleados. En las proyecciones del año la capital exigía más de 41 700 hombres y mujeres para ocupar diferentes puestos, plazas que en su mayoría no han podido ser cubiertas. Desde economistas, obreros calificados, hasta auxiliar en diferentes actividades están entre las demandas. En estos tiempos es común pasar por una empresa y leer un cartel que solicite personal o convoque a cursos de calificación, y no siempre aparece el optante.
No ha faltado este año, la atención a los sectores más vulnerables de la población, y ha crecido, aunque no lo que se quisiera, el número de personas discapacitadas vinculadas al empleo (en el orden de los 2 328), así como las madres solas, jóvenes sin vínculo laboral insertados en las escuelas de oficio, y los egresados de técnico de nivel medio. En estos últimos, los casos que no han tenido respuesta laboral, están incorporados a la reserva de las de direcciones municipales de Trabajo.
En términos generales puede hablarse de avances, pero no es menos cierto que aún el tema empleo sigue siendo una preocupación fundamental de nuestra sociedad. En principio hay que pensar muy seriamente en una reorientación laboral a partir de la calificación y recalificación, aspecto en el que muy poco se ha avanzado.
También deberán atenderse una serie de incongruencias que restan validez a una política muy coherentemente trazada.
Bueno es decir, que si existen muchas insuficiencias, también hay una voluntad para superarlas y tanto las inspecciones sindicales, como las del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y los controles gubernamentales van poniendo coto a las violaciones. También 1998 será un año para avanzar en esta dirección.