 Pesca
Mundial
Alarma en los mares
El mundo está abocado a sufrir un
importante déficit en la oferta de pescado de consumo
humano. Imprescindible la voluntad política para
preservar los recursos ícticos

EMILIO DEL BARRIO MENENDEZ
El mar es fuente renovable de
alimentación. Sin embargo, por la manera en que han sido
explotados sus recursos ícticos, sobre todo en los
últimos años, tal parece que el concepto que ha primado
es el de la inagotabilidad.
Los equipos y métodos de pesca
requieren de una adecuada selección para reducir la
pesca no deseada. Especies y tallas de especies que la
industria rechaza y nunca podrán alimentar al ser
humano.
La Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
lanzó un llamado de alarma, cuya esencia expresa que en
corto plazo no se podrá hacer frente a la demanda de
productos pesqueros, de no aplicarse la adecuada
racionalidad en las capturas oceánicas.
De continuar la pesca de manera
irresponsable, cada día habrá menos peces en la mar,
menos productos en los mercados y sus precios de venta
serán mayores. Daños por todos los ángulos.
A pesar de los sostenidos
crecimientos de las capturas a partir de la acuicultura
-ya en 1996 representaron el 30 por ciento de la demanda
mundial-, el planeta está abocado a sufrir un importante
déficit de pescado de consumo humano en breve tiempo.
Recientemente funcionarios de la
FAO aseguraron en la inauguración en Lisboa de la EXPO
98 -su lema es "Los Océanos, una herencia para el
Futuro-, que en solo 12 años la demanda podría estar
entre 10 y 40 millones de toneladas sobre las
posibilidades de oferta.
De acuerdo con datos de la
mencionada organización, la pesca aportó el 15 por
ciento del total de las proteínas de origen animal
consumidas como media global en 1996.
No obstante, los sostenidos
crecimientos acuícolas, atendiendo el aumento
poblacional y a las consecuencias de la sobrexplotación
marina, la participación del pescado en la dieta humana
amenaza con disminuir.
A partir de la década de los 60,
el aporte pesquero a la alimentación y a la economía
mundial aumentó de manera impresionante. Las
estadísticas señalan un crecimiento de un 48 por ciento
en las tres últimas décadas en cuanto a oferta se
refiere.
Las ventas de productos del mar,
por su parte, en 1995 reportaron un estimado de 83
billones de dólares, a los cuales hay que sumar 42
billones provenientes de las producciones acuícolas. Las
exportaciones de ambos rubros totalizaron, en igual año,
52 billones de dólares.
Sin embargo, en los últimos
tiempos las capturas marinas se han estacionado. El
aumento en la oferta se debe en su totalidad a la
acuicultura.
Los océanos se van agotando, no
obstante los reglamentos y medidas internacionales
encaminadas a generalizar una administración racional de
los recursos marítimos mediante una pesca responsable,
la cual garantice la renovabilidad de los recursos.
Solo dos ejemplos. En la pesca
mundial del atún, recientes estudios demostraron que en
muchas áreas la especie está prácticamente agotada,
por tanto, se espera que su captura disminuya y el precio
se eleve. El único lugar del planeta donde su
manifestación parece ser normal es en el Pacífico
occidental.
La pesca de especies demersales
-las que viven cerca de los fondos, como la merluza, el
lenguado...-
ha descendido a la mitad en apenas
10 años y prácticamente todas sus reservas indican
estar muy disminuidas.
Hasta el momento, y generalmente,
las administraciones pesqueras han fracasado a la hora de
proteger los recursos ícticos de una excesiva y
comprometedora explotación, según aseguran los
especialistas.
Entre los motivos del fracaso
mencionan, en primer lugar, la ausencia o escasa voluntad
política a la hora de afrontar reajustes sobre el acceso
a los recursos pesqueros y a los derechos de captura.
Igualmente se alude a la ausencia de control de las
flotas, y a la resistencia de los lobbies industriales a
los necesarios cambios, entre otros factores.
A nivel planetario, entre el 60 y
70 por ciento de las reservas pesqueras requieren de una
intervención urgente destinada a controlar debidamente,
y reducir, en los casos necesarios, las capturas para
evitar la disminución de las riquezas ícticas y
rescatar las poblaciones diezmadas.
De acuerdo con la FAO, además de
la necesidad de reducir el volumen mundial de captura
para repoblar los mares, es imprescindible mejores
criterios de selección en cuanto a equipos y métodos de
pesca y minimizar o eliminar así las capturas no
deseadas. Cada año unos 20 millones de toneladas de
pescado son descartadas por la industria.
De lograrse una pesca responsable,
cumpliendo las regulaciones internacionales con la
voluntad política que corresponde, no solo se podrá
detener el deterioro de los recursos ícticos del
planeta, sino que el potencial actual de captura marina
se podría elevar, por supuesto hasta un límite que sea
capaz de legarle al futuro de la humanidad océanos
llenos de vida.
DATOS DE INTERES
- En el mundo, 200 millones de
person as dependen de la pesca. De ellas, alrededor de 30
millones son netamente pescadores o explotadores
acuícolas.
- La producción mundial de
productos pesqueros alcanzó en 1996, 115,9 millones de
toneladas.
- China continúa siendo el
principal productor. En 1996 capturó 27,3 millones de
toneladas, de las cuales, más del 50 por ciento proviene
de su acuicultura. Les siguen, con bastante diferencia,
Perú, Chile, Japón y Estados Unidos.
- Estima la FAO que para repoblar
los recursos ícticos sometidos a severa explotación, se
requiere de una drástica reducción de al menos un 30
por ciento del volumen mundial de pesca en los mares.
|