 Jamaica
Mensaje claro desde el Caribe

NIDIA DIAZ
Vestido con su traje de campaña,
listo para las nuevas batallas que tendrá que librar
para que las naciones pobres entren por derecho propio y
como un solo haz a la era de la globalización, así
recorrió Fidel tres de las naciones del Caribe
anglófono en una gira histórica por muchas razones.
Llegada del Comandante en Jefe a
Montego Bay, Jamaica.
Seis días fueron suficientes para
que la historia común de Jamaica, Barbados, Granada y
Cuba se impusiera como epílogo de un proceso iniciado en
el siglo pasado y que a pesar de las presiones, los
chantajes y las campañas de las últimas décadas, se ha
consolidado como ejemplo del tipo de relaciones que deben
existir entre los países del Tercer Mundo.
Otros pudieran considerar fugaz o
coyuntural la efectividad de los encuentros sostenidos
por nuestro Comandante en Jefe con los gobernadores,
primeros ministros y demás personalidades en las
naciones visitadas. Los que los vivimos, los que
percibimos in situ la reacción de los pueblos, no
tenemos dudas del magisterio revolucionario de Fidel.
El Comandante en Jefe observa un
álbum de reproducciones artísticas, en presencia del
premier jamaicano Percival Patterson.
La batalla inevitable por forjar la
capacidad del Caribe para entrar en pie de igualdad al
mundo de la globalización que se nos echa encima pasa,
-según lo advirtió y reiteró-, por el conocimiento de
nuestra historia, por la interiorización de que fue la
lucha la que nos hizo fuertes frente al conquistador, el
colonizador y el esclavista.
Pasa por no desperdiciar ninguna
tribuna para denunciar a aquellos que saben que solo
dividiéndonos, podrán retrotraernos a aquel infamante
pasado. Pasa por reivindicar el derecho de nuestros
pueblos a no ser consumidores virtuales, sino creadores
de riquezas espirituales, que son, en última instancia,
las que forjan conciencia.
Pasa por dar juntos la batalla por
la democratización de los mecanismos mundiales de
concertación y por forzar a la Organización Mundial de
Comercio a representar a todos y no solo a las
transnacionales.

En la plaza Sam Sharpe, en la ciudad de Montego Bay,
Fidel habla ante miles de personas que se congregaron
durante su primer día de visita a Jamaica.
En la integración subregional
está la clave de la integración regional y de aquella
mucho más abarcadora que intenta forjar el Sur
subdesarrollado.
Vana y frustrante tarea la de los
enemigos que pretenden desmentir el significado
histórico de esta visita de Fidel al Caribe anglófono,
pero sus consideraciones las guían el odio y la
impotencia, no la realidad que se deriva del
comportamiento y el ejemplo de las pequeñas islas del
Caribe que han encontrado, ya nadie puede dudarlo, la
manera de fomentar la unidad desde la pluralidad.
Desde Washington, el vocero del
Departamento de Estado, James Rubin, no perdió
oportunidad para el más burdo injerencismo y en el tono
de los procónsules censuró a Jamaica, Barbados y
Granada por recibir a Fidel sin imponerle condiciones.
 
Con el
gobernador general de Jamaica, Howard Cooke.
Pareciera que el ignorante Rubin no
escuchó los discursos pronunciados antes y durante la
visita por los mandatarios de esas naciones, quienes
subrayaron el respeto irrestricto a la autodeterminación
de los gobiernos y pueblos del Caribe.
Si faltaba una prueba de la
ineficacia total del bloqueo a Cuba, incluso desde el
punto de vista de Washington, la gira que Fidel Castro
cumplió en el Caribe la aporta de manera estruendosa,
comenta el diario francés Le Monde en su edición de
ayer.
Y agrega que "incluso en el
plano diplomático, el aislamiento de Castro es una gran
mentira".
En términos igualmente coincidentes se
expresó el diario norteamericano The New York Times, el
cual bajo el título El aislamiento no funciona, comenta
que la gira realizada por nuestro Comandante en Jefe por
países del Caribe mostró el fracaso de la política de
bloqueo y aislamiento en la que Estados Unidos persiste.
No hay dudas de que sólo la
prepotencia de Washington se empeña en ver manchas donde
sólo ha habido luz.
En estos tiempos de vacilaciones,
el Caribe cierra filas con Cuba y lanza un mensaje claro
a los agoreros del apocálipsis.
¿Quién dice que todo está
perdido?
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