 Juegos
Centro-Caribe
La batalla de los records

Rafael Pérez Valdés
Si Julio César (101-44 a.n.e), el
célebre emperador romano, pudiera competir desde el
domingo en los Juegos Centro-Caribe de Maracaibo, quizás
pronunciaría una de sus frases inmortales antes del
inicio de "la batalla de los records": Alea
jacta est (La suerte está echada).
La filosofía de esa expresión,
que con el decursar de los años se cita cuando se toma
una decisión arriesgada después de haber vacilado largo
tiempo, podría estar en la mente de muchos competidores,
en su sana ambición de ir incluso más allá de una
corona, sino de hacerlo con una nueva marca.
Y esa sana ambición será, como
ocurre siempre en el deporte, "contra todas las
banderas": es decir, sin tener en cuenta si el tope
pertenece a un compatriota o... ¡hasta a alguien que
lleve la misma sangre en las venas!
Ese último caso podría ser, si en
definitiva se presenta a competir, como se espera, el de
la excepcional nadadora costarricense Claudia Poll, quien
seguramente aspirará a borrar al menos algunos de los
récords de su hermana Silvia, dueña de 7.
Los deportistas cubanos, a
propósito, acaparan una buena cantidad de los máximos
registros conseguidos: atletismo (31 de los 44), ciclismo
(3 de los 6), pesas (¡29 de los 30!), natación (9 de
los 32), tiro (38 de los 59) y arquería (7 de los 35).
El único deporte en el que no
aparece un récord de un cubano es en el patinaje: ¡los
doce pertenecen a colombianos!
Los cubanos tienen también cinco
de los seis topes "supervivientes" desde
Medellín'1978, que son los más añejos.
Y otra nota curiosa: los cinco
fueron logrados en el atletismo: Silvio Leonard (100
metros-10,10), Alberto Juantorena (400 m 44,27), Silvia
Chivás (100 m-11,17 y 200-23,01) y Aurelia Pentón (400
m-50,56).
La otra marca vigente desde
Medellín'78 pertenece a la cuarteta mexicana de
persecución formada por Rosendo Ramos, Ernesto
Hernández, Rubén Camacho y Gregorio Gómez (4:31,59).
Los que vean convertidos en
realidad sus sueños del oro y el récord estarán siendo
fieles a muchas cosas, incluida, por ejemplo, otra frase
de Julio César: Vini, vidi, vinci (Vine, vi,
vencí).
Y los que no vean cristalizar sus
deseos, si han competido dignamente, podrían encontrar
consuelo en otras locuciones:
Una podría ser: Errare humanum
est (Es propio del hombre equivocarse). O una muy
deportiva: Mens sana in corpore sano (Mente sana
en cuerpo sano).
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