 Galina Alvarez
Hablar con el cuerpo

Toni Piñera
Es zurda, pero entró con el pie
derecho en la danza... Les presento a Galina Alvarez,
primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba.
Como casi todas las bailarinas
clásicas, es menuda y de apariencia frágil (aunque se
sabe que detrás de esas fragilidades se esconden la
fuerza y la resistencia de los atletas). Lleva el nombre
de una gran bailarina rusa, y a flor de piel la herencia
de sus antecesoras en el BNC. A la charla se dispone con
el mismo entusiasmo con que sale a escena.
En el aniversario 50 del BNC, de
los cuales ha vivido 13, ¿cómo ves la compañía?
"Es una agrupación totalmente renovada y
continuada, muy joven, con ganas de bailar y en muy buena
forma".
El ballet, un mundo en el que lleva
bregando desde hace más de 20 años, siempre le
fascinó. Como vivía enfrente de la Escuela Elemental Alejo
Carpentier, de L y 19, decía que iba a ser
bailarina, y así fue, tenía en la mano todas las
posibilidades para hacerlo: escuela, profesores..., y
muchas ganas de serlo. Pero cuando Galina se enfrentó a
las clases conoció de cerca lo riguroso de esa carrera,
que cada día le gusta más.
El arte estaba adentro. Ella sabe
perfectamente que sin cuerpo parece posible bailar como
los ángeles, pero no se puede dar un paso sin la
intensidad del alma. Y el día que se consigue la
concentración auténtica se produce la limpieza corporal
total. Galina es tanto de esa convicción anímica...
"lo mejor es emocionarte. Si no te emocionas, no
disfrutas". Aunque a la vez matiza que es malo
abandonarse por entero.
¿Qué es especialmente bueno en
ella? Por delante de la sensibilidad, la musicalidad,
está la elegante disciplina de su baile y esa fuerte
decisión de aprender siempre para convertirse en una
bailarina completa. Su máxima es que "con la
tenacidad y el trabajo se consigue todo". Tanto fue
así que es primera bailarina del BNC. "Un sueño
que se hizo realidad. Aunque es un reto. Es una
compañía por donde han pasado artistas tan grandes.
Además de que tienes el peso de las funciones, en un
lugar donde hay tan poca diferencia entre las
generaciones, las primeras figuras se observan mucho
porque son las guías".
¿Te hubiera gustado ser actriz?
"Yo he sido siempre bastante tímida y el ballet me
ha ayudado a superar eso, porque en la escena es como si
sacara todo lo que hay dentro de mí. Actriz, me hubiese
dado un poco de temor, las cámaras presionan. (silencio)
Sí, tal vez lo hubiera sido".
¿Preferencias? Giselle, en
primer lugar. "Es un ballet muy marcado en el BNC,
porque Alicia Alonso es una leyenda en él. Y es
interesante, todas las primeras figuras cubanas que han
vestido el personaje lo han bailado bien. Todo está
perfectamente estudiado por ella, diríamos que en su
lugar". Después aparece El lago de los cisnes.
¿El escenario? "Es el momento
de la verdad".
¿Sueños? El más lejano:
interpretar Carmen, y Romeo y Julieta -se conforma con el
pas de deux. La Bathilde "era un personaje que
anhelaba y pude hacerlo en la gira de Santa Clara este
año. De Bodas de sangre, el papel de la mujer. Me gusta
mucho lo español. Me interesa bailar todo, desde lo más
clásico, hasta lo contemporáneo". ¿Y si te dieran
a escoger? "El ballet".
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