| NACIONALES |
La arcilla fundamental de nuestra obra (II y final)
La reserva estratégica
del Partido
ALBERTO ALVARIÑO ATIENZAR
CUANDO EL 4 de abril de 1962 la organización política de la juventud adoptó el nombre de Unión de Jóvenes Comunistas no estábamos simplemente ante un cambio de denominación. Aquello fue la resultante de un proceso evolutivo, y la definición de una proyección política de singular alcance estratégico.
En los primeros meses de la Revolución se había producido la integración del movimiento juvenil cubano, que tuvo su colofón el 21 de octubre de 1960. Su núcleo fue la Asociación de Jóvenes Rebeldes, nacida para iniciar a los jóvenes en las tareas de la defensa del país que era entonces el problema más urgente; se trataba, en su comienzo, de una asociación dependiente del Departamento de Instrucción del Ejército Rebelde, dirigido por el Comandante Ernesto Che Guevara; luego se separó, asumiendo una identidad propia, concordante con los objetivos priorizados de la educación política de la juventud cubana.
La Unión de Jóvenes Comunistas, desde su inicio, tuvo una proyección política y un carácter selectivo de su membresía. La calidad y el mérito revolucionario fueron los requisitos básicos para ingresar a sus filas, junto a los principios de la voluntariedad, y el criterio de las masas.
El proceso de constitución de la UJC, como el del Partido, fue una experiencia autóctona; este no fue desarrollado bajo el patrón existente en otros países socialistas, en los cuales era considerada como una organización de masas.
La Unión de Jóvenes Comunistas, como antesala natural para el ingreso de los jóvenes al Partido, desde sus primeros días asumió la obligación de educar ideológicamente a sus militantes y cuadros, en correspondencia con la responsabilidad política asumida y los objetivos de la naciente sociedad cubana.
En la década de los años sesenta, la UJC recorrió un amplio y rico proceso de creación de sus estructuras de base, de los organismos de dirección intermedia en las instancias municipales y provinciales, hasta la conformación de su Comité Nacional y Buró.
A esos primeros pasos le siguió el establecimiento de los estatutos y reglamentos, la creación o fortalecimiento de las organizaciones estudiantiles que, junto a la entonces Unión de Pioneros de Cuba, conformaron un importante sistema para el trabajo ideológico con la masa de jóvenes, adolescentes y niños.
La UJC ha estado presente en todas las batallas políticas, económicas, militares, y sociales de la Revolución.
Realizó un aporte extraordinario mediante importantes movimientos como fueron las Columnas Juveniles Agropecuarias, la Columna Juvenil del Centenario, las obras de choque y las Brigadas Técnicas Juveniles. En el sector de la cultura tuvo un trabajo destacado, desde el impulso a la naciente Nueva Trova, hasta la agrupación de creadores en la Asociación Hermanos Saíz.
Glorioso fue el cumplimiento de históricas misiones internacionalistas, en las que miles de jóvenes alcanzaron la condición honrosa de militantes de la UJC o del Partido, a fuerza de valentía, lealtad, tesón, y ejemplo sin precedente en la historia de estos tiempos.
La Unión de Jóvenes Comunistas constituye en la actualidad una fuerza política importante. En sus filas militan cerca de medio millón de miembros, agrupados en algo más de treinta y nueve mil organizaciones de base.
Cada año ingresan a nuestra vanguardia política un número significativo de militantes de la UJC, lo que constituye una reafirmación permanente de su condición histórica de cantera del Partido.
Hoy, una gran parte de los cuadros del Estado, del Partido y de las organizaciones de masas en las distintas instancias son dirigentes capaces, dinámicos y consagrados que tuvieron en la UJC su escuela inicial de formación patriótica, revolucionaria y comunista, quienes recuerdan con particular motivación y cariño los años de pertenencia, educación, trabajo, y superación en sus filas.
La UJC ha contribuido significativamente en la afirmación patriótica de nuestros jóvenes, en el apoyo a la actividad científica, productiva, educacional, de servicios y en la defensa armada de la Revolución; ella está consciente de sus aciertos, y también de sus vacíos, debilidades e insatisfacciones. Tiene como derrotero superar los señalamientos y orientaciones trazadas por el Primer Secretario del Comité Central de nuestro Partido, Fidel Castro Ruz, en el V Congreso del Partido, y trabajar resueltamente para fortalecer el funcionamiento de la vida interna en la base, perfeccionar el sistema de superación político-ideológica de los dirigentes y militantes, y estabilizar la permanencia de sus cuadros en los cargos.
En sus tareas prioritarias e inmediatas también está reforzar el trabajo con los niños y estudiantes, a través de la Organización de Pioneros José Martí, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, y la Federación Estudiantil Universitaria.
Es apreciable el resultado alcanzado en los últimos meses, de conjunto con el Partido, en el estudio y debate de los principales documentos aprobados en el último congreso de los comunistas cubanos.
Como parte del proceso orgánico de su VII Congreso, desde el pasado 16 de febrero, en las organizaciones de base de la UJC comenzó la discusión del documento "Las razones y el futuro". Más del cincuenta por ciento de sus comités de base han debatido con profundidad el contenido de este material, y comenzado el proceso de asambleas abiertas con los jóvenes pertenecientes a sus centros de trabajo, estudiantiles, unidades militares de las FAR y el MININT.
Este será, sin lugar a dudas, un momento de ampliación del vínculo de la UJC con las masas, de intercambio de opiniones, de confrontación de criterios, de análisis fructífero acerca de las inquietudes existentes, y de propuestas enriquecedoras; es, en fin, una forma concreta y eficaz de trabajo ideológico, y una actividad de indudable trascendencia en la vida política de la juventud comunista.
El proceso preparatorio del Congreso de los jóvenes comunistas, significará un nuevo e importante paso de la organización en el perfeccionamiento integral de su trabajo político, de su actividad interna, de la labor indesmayable que debe realizar con todos los jóvenes y sectores en la forja de virtudes y conciencias, y de su vital influencia en todas las tareas de la Revolución.
En la Unión de Jóvenes Comunistas descansa una trascendental misión para el presente y el futuro del país: en ella está la reserva estratégica de los cuadros y militantes del Partido, garantía de la continuidad de la Revolución en las condiciones de un mundo distinto y complejo; en medio de las amenazas y los peligros del imperialismo yanki que no ceja, ni cejará, en los más diversos planes para destruir la Revolución, la obra del socialismo y la independencia de la Patria. En ella confiamos como garante de nuestros más caros anhelos.