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Malasia
Sorteando el tifón
ARNALDO MUSA
Entre los países afectados por la crisis financiera asiática resalta el papel desempeñado por Malasia y los pasos que viene dando para rebasarla.
Hasta el estallido de la crisis, los problemas que afectaban a Malasia se situaban en torno al insuficiente desarrollo de las empresas medianas que abastecen las de producción de alta tecnología, con lo cual se aumentaban las importaciones y la brecha entre éstas y las exportaciones. Adicionalmente se realizaban gastos elevados en obras de infraestructura y existía poco control del mercado de divisas.
Una vez detonada, las mayores afectaciones de Malasia se reflejaron en la devaluación del ringgit (la moneda nacional) en un 44% con respecto al dólar norteamericano, la caída del 32% en la Bolsa de Valores y la posposición de la construcción de proyectos tales como la represa de Bakun, varias supercarreteras, un aeropuerto y el puente sobre el Estrecho de Malaca, que la uniría con Indonesia.
Las acciones del gobierno para hacer frente a esta crisis promovieron un monto de 20 000 millones de dólares de ingresos al mercado, que detuvieron la caída de la moneda. Por otra parte, se aumentó el presupuesto destinado a la educación, pues se considera que la mejor forma de hacer frente a la crisis es profundizando los programas de preparación tecnológica de la población.
Sobre las previsiones de crecimiento económico, Malasia declaró inicialmente que no sufriría disminución sustancial y que continuaría con su proyecto de crear un nuevo mercado, el Malaysia Exchange of Securities Dealing and Automated Quotation Bhd., consecuentemente con su política de atracción de capitales, a fin de transformar a Kuala Lumpur en el segundo centro financiero regional más importante, después de Tokio.
No obstante, ante las nuevas caídas experimentadas por las monedas regionales, el gobierno anunció finalmente que se producirá una reducción del crecimiento para este año, que calcula será del 5%, y que se extenderá hasta 1999, según sus pronósticos.
Malasia fue el primer país en señalar como causantes de la crisis a los especuladores extranjeros, a quienes también atribuyó motivaciones políticas, no aceptó las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional de mayor liberalización, y procedió a fortalecer el control estatal.
Ello ha logrado estabilizar la deuda externa en unos 36 000 millones de dólares, la más baja del grupo de países en crisis.
El primer ministro Mahathir Mohamad está incentivando la utilización de monedas regionales en el comercio entre los países del sudeste asiático y ha viajado a sus capitales, a fin de hacer una evaluación general de la situación económica y del tipo de cooperación que pueda auspiciar una independencia relativa de la región en relación al dólar.
Al mismo tiempo, denunció la presión e interferencias que recibe la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) cada vez que trata de adoptar medidas conjuntas que permitan un enfrentamiento común a la crisis, sin interferencias extrarregionales.