NACIONALES

En 1998

Pronostica Industria de Materiales de Construcción financiar mayor producción para el consumo interno

Aunque muy distante de satisfacer las necesidades nacionales, el organismo sobrecumplió sus planes en 1997


María Julia Mayoral



Ganar mayor presencia en las inversiones para el turismo, significa para la industria de materiales contar con más divisas para financiar programas como el de construcción y reparación de viviendas.


Muy distante aún de cubrir las necesidades, la Industria de Materiales de Construcción (IMC) planifica este año financiar con sus ingresos un mayor volumen de producción para programas priorizados en el país.
En 1997, el organismo elevó su producción mercantil un 12 por ciento en comparación con el año precedente, lo cual significó sobrecumplir el plan anual en un 2 por ciento.
De todos sus renglones, solamente decrecieron muebles sanitarios y tuberías. En el primer caso, debido a roturas tecnológicas en la fábrica de Holguín, y en el segundo, por averías de la misma índole en la línea de tuberías de acueducto de asbesto cemento en Artemisa.
Para 1998 la mejoría en relación con el 97, debe expresarse en un 5 por ciento de crecimiento en la producción mercantil.
A la vista de los ciudadanos, puede resultar paradójico que se hable de sobrecumplimientos, en valores y en físico, cuando con frecuencia escasean o faltan áridos, bloques, cemento, elementos de techo... para reparar o levantar sus viviendas, máxime cuando ese programa constructivo se señala entre las prioridades del Estado.
Durante el balance de la gestión de la IMC en 1997, Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, señaló al respecto: "Estamos realizando los planes posibles porque no contamos con suficientes recursos en divisas para poder producir más... en medio de condiciones muy difíciles, sabiendo lo distantes que estamos aún de cubrir las necesidades".
Desde hace ya varios años, los materiales de construcción con destino a la edificación y mantenimiento de viviendas y a la venta directa a la población en pesos y a precios módicos, son financiados en divisas por la IMC, así como el cemento, los bloques, el árido... para diferentes obras sociales, al igual que los destinados al desarrollo de la biotecnología y de otras ramas como la hidráulica.
En 1997, por ejemplo, la Industria respaldó con sus disponibilidades financieras en moneda libremente convertible (MLC), la fabricación de 758 000 toneladas de cemento gris que equivalieron al 38 por ciento de la producción total del aglomerante en el año.
Otros surtidos, fundamentales también, crecieron en el 97 y para el presente año se planifica un aumento del 13 por ciento en la entrega de materiales para los programas financiados.
Aunque dentro de su esquema de autofinanciamiento, la IMC en 1997 logró reducir los gastos, el aporte neto dentro de ese subsistema no llegó a lo previsto, al alcanzarse 15 608 000 dólares.
Datos como los anteriores indican que haber fabricado mayor cantidad de materiales para los programas financiados, si bien por una parte fue favorable (pensemos por ejemplo en los beneficios a las familias por la edificación y reparación de viviendas), colocó al Ministerio en una situación financiera, en el terreno de las divisas, mucho más compleja, porque se acudió a nuevos créditos.
En opinión de José Cañete, titular de la IMC, el 98 será para el Ministerio, sus corporaciones y empresas, el más difícil del período especial, precisamente por su estado financiero.
Cuanto más sea capaz de vender el organismo en divisas, tanto más podrá acrecentar la producción autofinanciada.
Dentro de las inversiones para el turismo y en los demás sectores que operan en MLC, posee el organismo un mercado superior a lo que hasta el momento ha podido o ha sabido ganarse.
Incrementar y diversificar las exportaciones y el número de clientes en el exterior, acrecentar las ventas en MLC dentro del país, así como ampliar las diferentes fuentes de ingresos financieros y las utilidades, son asuntos de primer orden.
Durante el 97 se hicieron exportaciones por valor de 33,3 millones de dólares (69 por ciento superior a 1996, pero un 8 por ciento inferior a lo concebido).
Fue el cemento el producto más vendido y el mayor generador de ingresos, aunque el mercado se comportó por debajo de los cálculos a causa del bloqueo. La venta de mármoles hacia el exterior se mantuvo en el mismo nivel de 1996 y la de azulejos y pisos cerámicos se acrecentó.
En todos los renglones (cemento, mármol, cerámica, asbesto...) se proyectan para este año aumentos en las exportaciones, cuyo valor total debe superar los 41 millones de dólares.
Resultan vitales para cada una de las organizaciones productivas, continuar reduciendo los costos (en particular la incidencia en ese indicador de los gastos energéticos) y procurar que se fijen precios más competitivos. Unido a lo anterior, debe mejorar la calidad de algunos surtidos y la colocación oportuna de cada producto en el mercado interno y externo, mediante una gestión comercializadora más efectiva e integral.
En un proceso de recuperación económica como el iniciado por Cuba, las inversiones necesariamente deben avanzar a un ritmo superior al resto de la economía. Tal dinámica aumenta, entre otras cuestiones, la demanda de materiales de construcción y sitúa otro compromiso ineludible para la IMC.
Sus capacidades deben estar por delante de las demandas previstas, para que "en ningún momento se conviertan en un freno de un posible crecimiento, de un posible desarrollo, ni siquiera por un período corto de tiempo", según ha planteado en más de una oportunidad Carlos Lage.

 


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