ENRIQUE MONTESINOS
Positivo que once corredores hayan cronometrado 10,78 o menos
en dos finales de 100 metros planos de una misma tarde
competitiva, el viernes último, aunque tres con ligero
exceso de aire a favor.
El hecho no ocurría en suelo nacional hace tiempo y como se
trata de la prueba insignia de la velocidad, constituye una
muestra del trabajo por recuperar terreno perdido, o dejado
de avanzar en comparación con los progresos asombrosos en
otras latitudes.
Pero no se trata de lanzar campanas al vuelo, sino de
mantener la constancia. Los propios corredores reconocían
que la dureza de la superficie sintética camagüeyana, sede
del campeonato cubano de velocidad, en memoria del gran
bólido ya desaparecido Rafael Fortún, la convertía en muy
rápida.
Por otro lado, si bien se advierte el esfuerzo cuantitativo
(y faltaron a la cita algunos dentro del rango mencionado)
debemos todavía esperar por lo cualitativo, porque la cifra
insignia del certamen, el 10,29 del matancero Luis Alberto
Pérez Rionda, no puede impactar en escenarios
internacionales con usuales registros sub-10,00.
En el femenino falta todavía más. Solo seis, entre mayores
y juveniles, por debajo de 12 segundos, con Idalia
Hechavarría de líder (11,49), tiempo discreto, pero que la
convirtió en la más destacada del sector femenino.
Cambios de disciplina se confirmaron en la lid. Dainelski
Pérez dejó la velocidad plana por las vallas y escoltó a
la experimentada Aliuska López en los 100 (13,32 por 13,38).
Emilio Valle abandonó los obstáculos altos para incursionar
en los más bajos de 400, como en sus inicios. El desempeño
"obligó" a Jaciel Zamora a correr en 49,97 para
vencerlo y clasificar como el destacado del masculino.
El subcampeón mundial absoluto de los 800, Norberto Téllez,
también titular universitario del orbe, con deuda de
entrenamiento por enfermedad y fallecimiento posterior en
Cienfuegos del abuelo que lo crió, no dejó pasar la
oportunidad y compitió en 400, imponiéndose con 46,82, pues
los dueños de la especialidad no andan por sus mejores
momentos. A propósito, se conoció que en la oportunidad de
retorno para el recordista nacional, Roberto Hernández,
éste optó por abandonar el intento.
El favorito de las dos vueltas, a falta de Téllez, era Alain
Miranda, mas un parcial lento y deslices tácticos al final
lo enviaron a un infortunado cuarto lugar. Sin embargo,
Misael Ortiz, demostró sus dotes en el 20,90 ganador de los
dos hectómetros.
Al decir de una atleta, Santiago de Cuba llevó gente
suficiente en todas las pruebas como para imponerse por
provincias, aunque también necesaria calidad, agregó.
Ausencias como las de Ana Fidelia Quirot, que no ha comenzado
a competir, del bólido Iván García y el obstaculista Anier
García, ambos en la gira europea bajo techo, dieron mérito
adicional a su triunfo (delante de Ciudad de La Habana y
Pinar del Río).
Camagüey realizó una loable organización, aunque la base
material en la pista, que no depende de la sede, está
pendiente de completarse. También se conversó sobre la
posibilidad de reducir el número de contendientes, alrededor
de 200, para prodigar una superior atención en alojamiento y
alimentación. La variante a estudiar sería la separación
de los juveniles para otro escenario.
En cuanto a la ausencia de uniformes, algo que desluce tanto,
una buena noticia de que la industria deportiva está
comprometida con el vestuario de las provincias para el resto
de las competencias importantes del año, y en 1999 se
dispondrá del facilitado por la patrocinadora Adidas.
Para concluir, el anuncio de que hoy y mañana, en el estadio
Pa-namericano, tendrá lugar una justa nacional exclusiva
para damas, con sus 22 finales, en correspondencia con la
singularidad otorgada a 1998 por la Federación
Internacional: Año del Atletismo Femenino.