CULTURALES

Música Electroacústica

Primavera en La Habana'98


Pedro de la Hoz



Una muestra de la más reciente creación cubana se podrá escuchar durante el VII Festival Internacional de Música Electroacústica, que este martes, en su segunda jornada, abrirá sus actividades con una conferencia del belga Leo Kupper y una audición de la producción del Instituto Internacional de Bourges (Francia), a las 9:30 a.m. en la casa Humbolt y luego tendrá en la Basílica menor de San Francisco de Asís dos momentos esenciales, a las 2:00 p.m. con obras del alemán Christian Banasik y el italiano Mario Trevisani, y a las 9:00 p.m. con el espectáculo Microritmia
, para dos pianos y sintetizadores, de los mexicanos Eduardo González y Ernesto Martínez, a más del estreno en Cuba de trabajos de los argentinos Pablo Di Liscia y Oscar Edelstein y los norteamericanos Michael Edwards y James Deshow, a las 4:00 p.m. en la casa de la Obrapía.
El Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LANMEA), que dirige Juan Blanco, presidente del evento, concurrirá con cuatro estrenos absolutos. Fernando Rodríguez, en Ojo de agua, conjuga un perfomance en el que la cinta magnetofónica sirve de soporte para la improvisación de tres jazzistas, en este caso los saxofonistas de la banda Irakere, Román Filiú e Irving Acao, y el trompetista Alexander Brown, de Maraca y Otra Visión. Calixto Alvarez acerca la creación electroacústica al universo infantil en la cantata la esperanza del mundo, al que suma un coro de niños, el de la Cantoría Escénica del Gran Teatro de La Habana, bajo la dirección de la profesora Sonia McCormack. El propio Juan Blanco hará escuchar por primera vez su última aventura por los caminos de la síntesis digital directa, Para bailar, una especie de fresco sobre identidad sonora. Una joven de mucho talento, Giselle Pérez Quintana se dará a conocer con Inspiración, el eterno comienzo de un final. Otro creador vinculado al LANMEA, Jesús Ortega, volverá sobre uno de sus trabajos ya escuchados, Fanfarrias de Primavera.
El otro polo de la creación en este campo, el Estudio de Música Electrónica y por Computación (EMEC), fundado por el maestro Carlos Fariñas y hoy bajo la atención directa del notable compositor Roberto Valera, es de importancia estratégica para el desarrollo de los nuevos talentos, pues funciona en el Instituto Superior de Arte. Por supuesto que Fariñas (Cuarzo: variaciones espectrales) y Valera (Ajiaco) predican con el ejemplo: sus obras ilustran la tenacidad por explorar las posibilidades técnico expresivas del medio y la voluntad por cultivar una estética propia.
Dos sobresalientes jóvenes del EMEC, Ailén Carvajal, actualmente en una beca en Italia, y Yosvany Quintero presentarán sus cintas, y todos esperan la sorpresa que debe resultar la ópera prima del ingeniero Rubén Hinojosa, el único softwarista cubano.
Tanto el LANMEA como el EMEC ocuparán toda la tarde del viernes, entre la Basílica y la Casa de la Obrapía.

 


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