Pedro de la Hoz
Una muestra de la más reciente creación cubana se podrá
escuchar durante el VII Festival Internacional de Música
Electroacústica, que este martes, en su segunda jornada,
abrirá sus actividades con una conferencia del belga Leo
Kupper y una audición de la producción del Instituto
Internacional de Bourges (Francia), a las 9:30 a.m. en la
casa Humbolt y luego tendrá en la Basílica menor de San
Francisco de Asís dos momentos esenciales, a las 2:00 p.m.
con obras del alemán Christian Banasik y el italiano Mario
Trevisani, y a las 9:00 p.m. con el espectáculo Microritmia,
para dos pianos y sintetizadores, de los mexicanos Eduardo
González y Ernesto Martínez, a más del estreno en Cuba de
trabajos de los argentinos Pablo Di Liscia y Oscar Edelstein
y los norteamericanos Michael Edwards y James Deshow, a las
4:00 p.m. en la casa de la Obrapía.
El Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LANMEA),
que dirige Juan Blanco, presidente del evento, concurrirá
con cuatro estrenos absolutos. Fernando Rodríguez, en Ojo
de agua, conjuga un perfomance en el que la cinta
magnetofónica sirve de soporte para la improvisación de
tres jazzistas, en este caso los saxofonistas de la banda
Irakere, Román Filiú e Irving Acao, y el trompetista
Alexander Brown, de Maraca y Otra Visión. Calixto Alvarez
acerca la creación electroacústica al universo infantil en
la cantata la esperanza del mundo, al que suma un coro
de niños, el de la Cantoría Escénica del Gran Teatro de La
Habana, bajo la dirección de la profesora Sonia McCormack.
El propio Juan Blanco hará escuchar por primera vez su
última aventura por los caminos de la síntesis digital
directa, Para bailar, una especie de fresco sobre
identidad sonora. Una joven de mucho talento, Giselle Pérez
Quintana se dará a conocer con Inspiración, el eterno
comienzo de un final. Otro creador vinculado al LANMEA,
Jesús Ortega, volverá sobre uno de sus trabajos ya
escuchados, Fanfarrias de Primavera.
El otro polo de la creación en este campo, el Estudio de
Música Electrónica y por Computación (EMEC), fundado por
el maestro Carlos Fariñas y hoy bajo la atención directa
del notable compositor Roberto Valera, es de importancia
estratégica para el desarrollo de los nuevos talentos, pues
funciona en el Instituto Superior de Arte. Por supuesto que
Fariñas (Cuarzo: variaciones espectrales) y
Valera (Ajiaco) predican con el ejemplo: sus obras
ilustran la tenacidad por explorar las posibilidades técnico
expresivas del medio y la voluntad por cultivar una estética
propia.
Dos sobresalientes jóvenes del EMEC, Ailén Carvajal,
actualmente en una beca en Italia, y Yosvany Quintero
presentarán sus cintas, y todos esperan la sorpresa que debe
resultar la ópera prima del ingeniero Rubén
Hinojosa, el único softwarista cubano.
Tanto el LANMEA como el EMEC ocuparán toda la tarde del
viernes, entre la Basílica y la Casa de la Obrapía.