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Columna para el contribuyente
Propósitos para el nuevo año
SUSANA LEE
Comienza un nuevo año y con él, entre los múltiples propósitos en la esfera económico-financiera -centrados en el logro de mayor eficiencia en todos los sectores y actividades-, están en un lugar prominente los de la Administración Tributaria, encaminados a propiciar la generalización de la política tributaria como vía de una justa redistribución de los ingresos, y de contribuir al sostenimiento de los gastos sociales, así como al saneamiento de las finanzas internas.
En función de ello será imprescindible:
* Garantizar el crecimiento de los ingresos tributarios (impuestos, tasas y contribuciones).
* Elevar la necesaria cultura tributaria y consolidar la disciplina fiscal en el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
* Incrementar y fortalecer el control de los hechos económicos mediante las auditorías e inspecciones fiscales.
Y para cumplir estos objetivos a nadie escapa el decisivo papel de sus protagonistas: los contribuyentes.
Por eso al iniciar el presente 1998, la Columna para el Contribuyente -por cierto, en unos días cumplirá dos años de haber empezado a publicarse-, presenta también sus propósitos que no son otros que los de estrechar el vínculo con los contribuyentes, con el objetivo, además del propiamente informativo como señalé en la primera, de responder las interrogantes e inquietudes de sus lectores, aclarar sus dudas, argumentar e insistir en aquellas ideas medulares que sustentan la política tributaria para que cada día se gane más conciencia de su importancia y justeza.
La Ley del Presupuesto estatal para 1998, aprobada el pasado 13 de diciembre por la Asamblea Nacional, proyecta un monto de ingresos -mínimo indispensable para garantizar las necesidades y tareas del Estado- ascendente a 12 325 millones de pesos, de los cuales el 72,8 por ciento (8 975 millones) son tributarios y el grueso de estos es captado mediante impuestos, con un crecimiento del 10,2 por ciento al compararlo con lo presupuestado y ejecutado en 1997.
De ahí lo decisivo que resulta que cada contribuyente -sea persona jurídica o natural, estatal o no estatal- cumpla con sus obligaciones fiscales en el tiempo fijado y en la magnitud que corresponda porque cada peso de sus aportes tiene un destino definido en los gastos del Estado para la salud, la educación, la seguridad y asistencia sociales, la vivienda, la cultura, el deporte, etc., y ninguno de ellos puede esperar "a la semana o al mes próximos".
Por eso y aunque vale reconocer el mejoramiento en la disciplina de pago con que cerró 1997 en relación con los primeros meses de ese año, es importante priorizar el pago de los tributos y como el sector estatal constituye el contribuyente principal (11 034 millones, el 89,5 por ciento del total de los ingresos proyectados), no es ocioso comenzar el año con un recordatorio a consolidar lo que se ha avanzado en este terreno y un llamado a los morosos para que mejoren su disciplina en el cumplimiento de este deber social.
En cuanto a los contribuyentes sujetos al impuesto sobre ingresos personales, en su mayoría trabajadores por cuenta propia, transportistas y arrendadores -a quienes aprovecho para agradecer sus numerosas cartas en estos dos años y los mensajes de estímulo hacia esta sección-, es bueno validarles igualmente la elevación de la disciplina de pago e instarles a continuar por este camino y a cumplir BIEN y EN TIEMPO con la presentación de la Declaración Jurada para liquidar el impuesto correspondiente a sus ingresos durante 1997, cuyo proceso acaba de empezar con el primer día de 1998 y concluirá el próximo 1 de marzo.
Columna para el contribuyente
Periódico Granma
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