NACIONALES

Cuba: entre los 25 países con
más baja mortalidad infantil


JOSE A. DE LA OSA

UNA EXPRESION que se repite casi sistemáticamente en los últimos años cuando se ofrece la tasa nacional de mortalidad infantil -¡la más baja de nuestra historia!-, no es un signo de cansancio intelectual, sino de orgullosa manifestación de los redoblados desvelos de los trabajadores de la salud y la sociedad en su conjunto, en favor de la privilegiada atención que se brinda a la madre y al niño.
Un recorrido por las tasas de los nueve años precedentes avalan gráficamente ese criterio: 1989 (antes del período especial), Cuba registra 11,1 por mil nacidos vivos; 1990, 10,7; 1991, 10,7; 1992, 10,2; 1993, 9,4; 1994, 9,9; 1995, 9,4; 1996, 7,9; y en el año que acaba de finalizar, ¡7,2!, que nos coloca entre los 25 países con más baja mortalidad infantil en el mundo. Y ninguno de ellos, salvo Cuba, se encuentra en América Latina.
Siete provincias muestran una tasa inferior a la media nacional: Villa Clara (5,4), La Habana y Sancti Spíritus (5,7), Ciego de Avila (6,0), Pinar del Río (6,2), Matanzas (6,5) y Santiago de Cuba (6,6).
Con 152 547 nacimientos registrados, más de 12 mil que los ocurridos en 1996, esa disminución en la tasa significa doce niños más ganados para la vida y la felicidad de sus padres y familiares. Otro aspecto que explica este logro es que el 99,8 por ciento de los partos ocurrieron en los centros asistenciales.
Este indicador de salud, que mide el desarrollo social y cultural de un país, es resultado de la priorizada atención que se brinda al programa materno-infantil, que tiene como sustento al médico de familia, y a ginecobstetras, neonatólogos, personal de enfermería y técnicos en general, quienes se enfrentan y vencen cotidianas carencias materiales agravadas por la genocida guerra económica que mantiene Estados Unidos contra nuestro país.
En 1996, Cuba logró una mortalidad infantil (7,9) similar a la de Nueva Zelandia, Luxemburgo y Portugal, en ese año alcanzaron 8 por mil nacidos vivos Estados Unidos, Grecia e Israel, cuando el promedio mundial de este indicador es de 60 por mil nacidos vivos: 6 en los países industrializados y de 66 en los subdesarrollados, como sucedía en Cuba antes del triunfo revolucionario.
Nos falta a veces un medicamento en farmacia, pero se impone la voluntad de favorecer la máxima calidad de atención a la madre y al niño. En estos empeños se encuentran estrechamente unidos al sistema sanitario las organizaciones políticas y de masas a través de los Consejos de Salud.
El Ministerio de Salud Pública ha puesto de relieve también el inapreciable apoyo que recibe el programa materno-infantil de las brigadistas sanitarias de la Federación de Mujeres Cubanas.
1997: SE ROMPEN VARIOS RECORDS
En la olimpiada en que cotidianamente compiten más de 300 mil trabajadores de la salud, los records (las más bajas tasas), no se traducen en medallas de oro, plata o bronce, sino en algo más caro a la humanidad: vidas salvadas y felicidad y seguridad para nuestras familias.
Es por ello el orgullo de decir que en Cuba solo mueren 9 niños menores de cinco años por cada mil, cuando la cifra media mundial de este indicador es de 88, con las abismales diferencias propias de la división en países ricos y pobres de las sociedades capitalistas: 7 para los desarrollados y 97 para los subdesarrollados.
En ese indicador social de primer orden, porque refleja la nutrición de los niños, los resultados de las inmunizaciones, la atención médica y familiar y los estilos de vida, Cuba se sitúa entre los 29 primeros países del mundo.
El bajo peso al nacer (menos de 2 500 gramos de peso, casi 5 libras), vinculado estrechamente con la mortalidad infantil y el desarrollo intelectual de la población, al concluir 1997 Cuba muestra un 6,9 por ciento (la más baja de nuestra historia), cifra que nos coloca entre los cinco grupos de países con indicadores más bajos del mundo. En 1996 fue de 7,3.
Una publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) refleja que esa cifra es igual a la registrada en el período 90-94 por Estados Unidos, Inglaterra y Japón. Los países industrializados tienen como promedio indicadores del 6 por ciento, mientras que el mundo promedia 17.
Asimismo, "cada minuto muere una mujer en el mundo por causas relacionadas con el embarazo" y, ¿habría que decirlo? el 99 por ciento de estas defunciones ocurren en los países del Tercer Mundo. En el año recién finalizado la mortalidad materna en nuestro país es también la más baja de nuestra historia (2,4 por 10 mil nacidos vivos en 1996; 2,2 en 1997). La cifra media mundial de este indicador es de 43: 1,3 para los desarrollados y 47 para los subdesarrollados.
Estos éxitos sanitarios constituyen una verdadera proeza de la obra creadora de la Revolución y el socialismo en nuestro país, enfrentado a carencias, amenazas y guerra económica, política y sicológica, y son una muestra inequívoca más de la existencia de un Gobierno que responde verdaderamente al principal de los derechos humanos: la salud.

MORTALIDAD INFANTIL
EN AMERICA LATINA
Haití 94
Bolivia 71
Perú 45
Rep. Dominicana 45
Nicaragua 44
Brasil 44
Guatemala 43
El Salvador 34
Ecuador 31
Honduras 29
Paraguay 28
México 27
Colombia 26
Venezuela 24
Argentina 22
Uruguay 20
Panamá 18
Costa Rica 13
Chile 11

Fuente: Estado Mundial de la Infancia,, 1998,, UNICEF.

MORTALIDAD INFANTIL EN CUBA
EN LOS ULTIMOS 28 AÑOS,
1970 38,7
1971 36,1
1972 28,7
1973 29,6
1974 29,3
1975 27,5
1976 23,3
1977 24,9
1978 22,4
1979 19,4
1980 19,6
1981 18,5
1982 17,3
1983 16,8
1984 15,0
1985 16,5
1986 13,6
1987 13,3
1988 11,9
1989 11,1
1990 10,7
1991 10,7
1992 10,2
1993 9,4
1994 9,9
1995 9,4
1996 7,9
1997 7,2

Fuente: Dirección Nacional de Estadísticas del MINSAP.

 


|Home|Internacionales|Nacionales|Deportes|Cultura|