INTERNACIONALES

Cuba, ¿aislada?


NIDIA DIAZ

SUBESTIMAR LA fuerza de la Revolución Cubana ha sido, sin duda, uno de los más graves errores estratégicos cometidos por las diez sucesivas administraciones norteamericanas que a lo largo de los últimos 40 años han ocupado la Casa Blanca.
Sorprendidos y sin tiempo ni alternativas de acción, no pudieron impedir el triunfo del 1ro. de Enero de 1959 a pesar del grado de dominio que ejercían entonces sobre el país en el plano económico, político, cultural e ideológico.
Aniquilar el proceso de cambios revolucionarios que recién comenzaba se convirtió en su más aberrante obsesión. Para lograrlo utilizaron y utilizan hoy, sin éxito, los métodos más draconianos.
Pero ha sido el de aislarnos su propósito más rídiculo, fallido y torpe de todos.
La historia es larga, podríamos quizás situarla cuando los gobiernos latinoamericanos de la época, cumpliendo órdenes de Washington mediante la fiel OEA, protagonizaron -con la honrosa excepción de México- una ruptura en cadena de las relaciones diplomáticas.
En la lógica yanki aquella señal sería como un mazazo para el resto del mundo. ¿Qué alternativas le quedarían a los países de Europa, Africa o Asia que en la década de los 60 mantenían relaciones con Cuba como no fuera estigmatizar aquel país en la misma medida y proporción que lo habían hecho sus vecinos?
El pretendido divorcio del mundo con Cuba era antinatural, toda vez que se oponía por esencia a la libre determinación de Estados soberanos, muchos de los cuales no estaban dispuestos a embarcarse en un diferendo eminentemente bilateral con el que nada tenían que ver.
Era, en fin, una política que desde siempre estuvo condenada al fracaso, que sólo la prepotencia imperial de los Estados Unidos no percibió.
Fue una década de duras confrontaciones aquella de los años 60, pero ni siquiera entonces la Revolución Cubana estuvo aislada.
La invasión de Playa Girón debió conver-tirse para Washington en una señal inversa a la que ellos habían lanzado al mundo.
Todavía se conserva fresca la tinta de los periódicos que en todo el planeta reportaron los actos de apoyo y de solidaridad hacia la Isla condenada, que fue invadida por mercenarios, torturadores, casatenientes y latifundistas, organizados, entrenados y financiados por el gobierno norteamericano de turno.
Corrían los años en que se desplomaban los imperios coloniales y las nuevas naciones independientes de Africa, que veían con simpatía a la Revolución Cubana, se acercaron a ella. Nuestras relaciones diplomáticas se ampliaron también a Asia. Situación similar se produjo a finales de los años 70 cuando los países del Caribe comenzaron a establecer relaciones diplomáticas con Cuba, mientras que numerosas naciones latinoamericanas las restablecieron durante la década de los 80.
Comenzaron también las invitaciones para que nuestro Comandante en Jefe participase en los actos de trasmisión de los mandos presidenciales en muchos países del continente así como a las Cumbres Iberoamericanas.
Y hacerlo no era ni es fácil.
Las ayudas crediticias, los apoyos financieros, las donaciones de alimentos son puestas por Washignton en la ruleta para presionar, en especial, a los países más débiles económicamente, e incorporarlos a sus planes de hostilidad contra la Revolución Cubana.
Pero ni siquiera esa línea de presión, extorsión y chantaje logra sus objetivos.
En los últimos años, tras el derrumbe de la Unión Soviética y los países socialistas de Europa del Este, la diplomacia y la propaganda norteamericanas consideraron que ¡al fin! podía haber llegado el momento propicio para consumar el aislamiento político de Cuba como consecuencia del colapso de la alianza estratégica que sostenía con ese campo.
Las cifras hablan por sí solas, sin embargo, y son la expresión de la más bochornosa derrota para el imperio.
En 1959, el Gobierno Revolucionario cubano mantenía relaciones diplomáticas con 51 países, muchos de ellos heredados del régimen anterior.
Hoy, cuando el Legislativo norteamericano concibió la ley Helms-Burton como la última vuelta de tuerca para asfixiar y aislar a la Revolución, las relaciones diplomáticas o consulares de Cuba se han ampliado y diversificado en todas las regiones del planeta.
De los 185 países que integran la Organización de Naciones Unidas, Cuba mantiene relaciones con 160 lo que equivale al 87,5% de todos sus miembros.
De las seis naciones que no son miembros de la ONU, nuestro país tiene relaciones diplomáticas con 2: Santa Sede y Suiza. Cuba también ha reconocido a la Autoridad Nacional Palestina y a la República Arabe Saharauí Democrática. Y de los 32 organismos electivos que componen el sistema de Naciones Unidas, Cuba es miembro de 14 lo que equivale al 43,7%.
En este caso la participación de nuestro país es significativa por cuanto en muchos de esos órganos, como el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y la Comisión de Derechos Humanos, por citar sólo dos ejemplos, se necesitan las dos terceras partes de los votos de sus miembros para poder ser elegidos, lo que habla con elocuencia del prestigio y el respeto de que goza Cuba en la arena política internacional.
La Revolución Cubana comienza a traspasar el umbral de su año 40. Muchos han sido los escollos y las agresiones que el enemigo nos ha colocado en el camino con el fin de hacer fracasar esta obra de dignidad y justicia. Nuestras convicciones y objetivos no sólo siguen siendo los mismos de aquel Enero de 1959, sino que se fortalecen y afianzan.
Si hoy crece cada vez más el número de países con los que tenemos relaciones diplomáticas, consulares o comerciales, no es porque hayamos dejado en el camino los sueños y el programa de la Revolución.
Por el contrario, esto es así porque Cuba ha resistido con esfuerzo y sacrificio y ha mostrado con su ejemplo lo que puede hacerse cuando prevalece la voluntad de un pueblo unido y convencido de su causa, y dispuesto a defender la obra que ha construido.
Lo que ha fracasado estrepitosamente, y es lo que el gobierno de Estados Unidos no quiere admitir, es la política de bloqueo y aislamiento con que pretendió acorralarnos.

Países con los que Cuba
tiene actualmente relaciones
diplomáticas o consulares

Afganistán, Albania, Alemania, Argelia, Andorra, Angola, Antigua-Barbuda, Argentina, Armenia, Australia, Austria, Azerbaiján, Arabia Saudita, Bahamas, Bangla Desh, Barbados, Belarrús, Bélgica, Belice, Benin, Bolivia, Botswana, Brasil, Brunei, Bulgaria, Burkina Faso, Burundi, Bahrein, Bosnia Herzegovina, Camerún, Canadá, Cabo Verde, Chad, Chile, China, Colombia, Congo, RD Congo, Costa de Marfil, Croacia, Chipre, República Checa, RPD Corea, Cambodia, Comores, Dinamarca, Dominica, República Dominicana, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Egipto, Eritrea, Etiopía, España, Finlandia, Francia, Filipinas, Ghana, Grecia, Granada, Guinea, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Guyana, Gabón, Gambia, Gran Bretaña, Georgia, Haití, Hungría, Islandia, India, Indonesia, Irán, Italia, Iraq, Jamaica, Japón, Jordania, Kazajstan, Kenya, Kirguistán, RDP Lao, Líbano, Lesotho, Libia, Liechstenstein, Luxemburgo, Letonia, Liberia, Kuwait, Madagascar, Malawi, Malasia, Maldivas, Malí, Malta, Mauritania, Mauricio, México, Mongolia, Mozambique, Moldova, Myanmar, Namibia, Nepal, Níger, Nigeria, Noruega, Nicaragua, Omán, Pakistán, Panamá, Papua-Nueva Guinea, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Qatar, Federación Rusa, Rumanía, Ruanda, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Sao Tomé y Príncipe, Seychelles, Somalia, San Marino, Sierra Leona, Singapur, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán, Suriname, Suazilandia, Suecia, Siria, Senegal, Suiza, Santa Sede, Tailandia, Togo, Trinidad Tobago, Túnez, Turquía, Tanzania, Tadjikistán, Turkmenistán, Uganda, Ucrania, Uruguay, Vanuatu, Viet Nam, Venezuela, Yugoslavia, Yemen, Zambia, Zimbabwe.

Organismos electivos de ONU
de los que Cuba es miembro

Consejo Económico y Social, Comisión Consultiva de Asuntos Administrativos y Presupuestarios, Comité de Información, Comité Palestino, Comité para el Uso Pacífico del Espacio Ultraterrestre, Conferencia de Desarme, Comité de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, Comité de Descolonización, Comisión de Desarrollo Social, Comisión de Derechos Humanos, Subcomisión para la Prevención de Discriminación y Protección a las Minorías, Comisión de Estupefacientes, Comité de Ciencia y Tecnología y Comité de las Organizaciones No Gubernamentales.

 


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