CULTURALES

Alicia Alonso en exclusiva para Granma

BNC: Bodas de Oro en 1998


Toni Piñera

Poder conversar con un mito no es posibilidad a la vuelta de la esquina. Alicia Alonso lo es, sin quererlo, ¿Cómo lo ha logrado? Con tesón, voluntad, esfuerzo, y ante todo, con talento.
"Si es que soy un mito -suele decir la bailarina- empieza ante todo con un gran amor a mi carrera. Y es difícil llevar un gran amor hacia adelante". Un silencio invade la conversación en la Casona colonial, sede del Ballet Nacional de Cuba (BNC) en el Vedado. El lapso permite "tocar" de cerca recuerdos que la acompañan cotidianamente en su oficina, fotografías, cuadros de célebres pintores donde ella surge, entre líneas y tonos.
La música que llega de los salones, por momentos la sacan del diálogo, para irse a danzar. ¿Giselle? "Es una obra maestra del romanticismo, es como un bordado, un encaje. Y cuando uno la baila... (pausa). Yo no he dejado de hablar con Giselle. Nunca he dejado de bailar Giselle".
¿Qué le pide Alicia a la vida? "Trabajar más (sonríe ancho y feliz). Vivir 200 años".
Se sabe que en la vida uno pierde y gana. Desde aquella época en que de niña le llamaban Unguita en el ambiente familiar, y usted bailaba en las tertulias hogareñas, hasta hoy... "Solo cuento las ganancias de la vida: crear, ¡vivir!"
EL AÑO DEL ANIVERSARIO
El año que ha comenzado marca una fecha importante en el calendario de Alicia y el BNC: medio siglo de lucha, bodas de oro de esfuerzos. "En este 98 sentimos como que acabamos de nacer, y vamos a ir creciendo en él, porque viviremos toda la historia del Ballet Nacional de Cuba".
Es un año fuerte, uno más. Se inició desde el primer día con la presentación de El lago de los cisnes, en la gala por el aniversario 39 del triunfo de la Revolución, en el GTH. Y continúa con otras dos funciones del clásico. A mediados de enero -dice la artista-, viene la gira por Estados Unidos adonde hace casi 20 años que no va la compañía completa. Son actuaciones en Los Angeles (Orange County Auditorum) y Nueva York (City Center). Llevarán Cenicienta, de Pedro Consuegra, "es una gira corta que puede ser el preámbulo de otra mayor".
Junto con Alicia Alonso, quien tiene programada actividades de índole publicitaria van las figuras principales del BNC, además de que se reintegran Lorna Feijóo y Nelson Madrigal. Hay mucha expectativa, y se ha hecho mucha propaganda, hasta en Internet, comenta.
Hay otras giras: una por Argentina que incluye una actuación en el Teatro Colón (Buenos Aires), Colombia, y después pondrán proa hacia el Viejo Continente. Holanda-Austria-Finlandia, y la consabida a España, que sumará además presentaciones en el Teatro de Champs Elyssés (París), ahora con una compañía renovada.
Para el Festival (28 de octubre al seis de noviembre) "hay una enorme cantidad de estrenos. Vendrán diferentes coreógrafos que han querido regalar sus trabajos al BNC. Oscar Arays (Argentina), el francés Norbert Schmuki, Lambros Lambrou (Chipre) que hizo aquí Amaris, Juan Carlos Santamaría y María Rovira (España), Sergue Vikaref (Rusia), Hilda Riveros (Chile), y por supuesto los cubanos".
El XVI Festival dedicará una noche a Alberto Méndez, se espera que Iván Tenorio esté recuperado para participar, y habrá coreografías también de Alicia Alonso. Vendrán compañías y figuras internacionales de la danza, pero sobre todo "habrá muchos estrenos. Y se va a convocar además a un concurso iberoamericano de coreografía, auspiciado por la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), de España y el BNC, en ocasión del aniversario 50".
Otro proyecto del BNC con la SGAE -que tiene un amplio programa de trabajo con Cuba-, es el estreno de Tula, como se le decía a Gertrudis Gómez de Avellaneda, coreografía de Alicia Alonso. Es una gran producción, un ballet de toda una noche, con música que está componiendo Juan Piñera, el libreto lo ha preparado José Ramón Neyra directamente con Alicia, y contará con los diseños de Salvador Fernández.
¿Tula? "Es una obra fuerte, dramática. No es la biografía de la Avellaneda, sino un poco ella a través de sus personajes teatrales".
Alicia Alonso se encarga del remontaje del ballet Cascanueces, que aunque se hizo hace muchos años en el BNC, para las generaciones actuales será un estreno absoluto. Es una versión sobre el original de Ivanov, pues casi todas las existentes se basan en versiones soviéticas. Como Alicia bailó Cascanueces, con montaje de Alexandra Fedórova, estrella del antiguo Marinski, quien a su vez participó en la original de Ivanov, tiene el interés especial de "beber" de la fuente, con el estilo del coreógrafo que está ya muy perdido. "Es muy posible que se estrene durante el XVI Festival, y será una coproducción con el teatro de La Fenice (Venecia)".
¿50 años? "Cuántas cosas pasan en ese tiempo. Aunque siempre recuerdo las palabras de muchas personas cuando quisimos fundar una compañía de ballet: `estás loca, eso no se puede hacer, me decían, dedícate a tu carrera, a tu baile nada más'. Eso me ha acompañado durante toda mi vida. Cincuenta años encierran momentos grandes y otros muy sufridos como ser humano. El ballet es igual que la vida de una persona que pasa por muchas experiencias. Pero siento una gran felicidad de llegar, por tantos logros acumulados, y, sobre todo, de ver una compañía continuada en el tiempo, que demuestra que esta obra sí podía hacerse".

 


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