NACIONALES

El desafío del Proyecto tres

Terminal con capacidad para tres millones de pasajeros anuales.
Tendrá valor de uso en marzo, a 27 meses de comenzada su ejecución


Emilio del Barrio Menéndez

Solo podemos medir la magnitud y efectividad del trabajo de los hombres cuando estos se enfrentan a desafíos que los fuerzan a dar el máximo de sus capacidades, y vencen.

Tal idea me ocupó la mente buena cantidad de tiempo después de permanecer durante cerca de 12 horas recorriendo los diversos objetos de obra que componen la inversión de mayor envergadura en ejecución en el país: la terminal aérea número tres del aeropuerto José Martí.

Sin duda alguna, no solo su dimensión, sino las circunstancias, le confieren al Proyecto tres, como también se le conoce, categoría de gran desafío,calificativo el cual se materializa en dos elementos combinados: poner en explotación en 27 meses una obra de 93 millones de pesos (55 son en divisas).

Inteligencia aplicada para discernir la mejor variante de negociación de financiamiento; rigor para contratar los suministros; exigencia e iniciativas para tener los materiales a pie de obra justo en el momento adecuado, y todas esas características combinadas para organizar el inicio de los trabajos y la secuencia de ejecución, a lo cual hay que agregar horas y horas de jornadas de labor diaria de cientos de trabajadores para llevar a buen término el compromiso contraído.

Ahora que la terminal se acerca al 95 por ciento de su ejecución y se trabaja para recibir aviones y pasajeros en marzo, se puede afirmar que inversionistas y constructores han dado, y continúan dando, el máximo de sus capacidades.

La nueva terminal tiene como objetivo hacerle frente con competitividad a la creciente demanda del turismo internacional. Hoy por hoy las instalaciones capitalinas en explotación -por ellas circula más del 50 por ciento del turismo internacional-, no dan abasto, de ahí la necesidad de terminarla en tiempo.

La terminal tres tendrá una capacidad de admisión anual de tres millones de personas, con lo cual la José Martí elevará su potencial a cinco millones y medio, incluyendo las dos instalaciones actualmente en explotación.

Pero no es solo posibilidad de admisión, sino el alto nivel de confort que tendrá: podrá asimilar 1 500 pasajeros en horas de máxima demanda y cada uno dispondrá de hasta 18 metros cuadrados. La estancia máxima programada en la instalación para los viajeros que llegan al país será de 45 minutos, lo cual le equipara con la media mundial.

En el edificio terminal -ocupa un área de 30 000 metros cuadrados-, se ha diseñado un flujo racional de entrada y salida, el que estará dotado de los más modernos y eficaces medios técnicos, cuya función es ofrecer el mayor confort y alta calidad en el servicio a los pasajeros.

En la primera etapa, que se ejecuta en estos momentos, contará con ocho fingers -pasillos telescópicos que unen directamente el avión con el edificio-; sistemas automa-tizados para el chequeo de boletos; documentación de inmigración y aduanal; climatización e iluminación "inteligentes", es decir, de acuerdo con el público aumenta o disminuye la intensidad de luz y ventilación de manera automática, así como medios rápidos y seguros para el trasiego de equipajes.

El diseño del edificio, ciento por ciento cubano, además de funcional y hermoso, tuvo en consideración el empleo de materiales que eliminan prácticamente el mantenimiento.

Según cálculos, la inversión total de la nueva terminal se amortiza en los primeros tres años y medio de explotación.

Parejamente, se han proyectado y ejecutado soluciones viales para facilitar el acceso a la capital y a la terminal: se construyó una autopista de 7,2 kilómetros que va desde el José Martí hasta la intercepción de calle 114 y la vía Este-Oeste. Además se realizan mejoras en enlaces, como el de Rancho Boyeros y carretera de la CUJAE y en calles como la 114.

ALGUNAS VALORACIONES.

Para el arquitecto Daniel Casales, el tiempo de ejecución del nuevo aeropuerto lo resalta con un ejemplo: "En uno de nuestros intercambios con constructores especializados de Canadá, le preguntamos en qué tiempo ellos podrían hacer en su país una obra igual a la nuestra. La respuesta fue: 30 meses, ni uno menos".

A su vez, para conocer la verdadera efectividad del trabajo de las fuerzas de 10 organizaciones constructivas cubanas, dice mucho que se hayan ejecutado valores por seis millones en un mes.

Mario Junco, ministro de la Construcción me explicó: "Los niveles de productividad alcanzados en Proyecto tres, no tienen antecedentes en el país, al menos conocidos por mí.

"Valores por seis millones de pesos fueron ejecutados en un mes en las obras del desarrollo minero de Moa y en la Central Electronuclear de Juraguá; pero con 10 000 y 6 000 constructores, respectivamente. En la nueva terminal se han logrado esos volúmenes con solo 1 300 trabajadores.".

Conversando con obreros, técnicos, especialistas, inversionistas, responsables y jefes, saqué esta conclusión:

La organización de la obra en su conjunto y de cada uno de sus objetos, el flujo oportuno de materiales, los niveles de mecanización, la adecuada e inteligente combinación de la estimulación moral y material resultaron elementos claves.

Una coincidencia general: la sistemática y constante preocupación y ocupación por parte del inversionista para resolver el más mínimo de los problemas materiales en el momento de su surgimiento y contribuir a garantizar las mejores condiciones posibles de trabajo y vida de los constructores.


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