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Difícil pronóstico
ARNALDO MUSA
EL ELECTORADO indio se encuentra en estos momentos en plena campaña electoral con vistas a los comicios generales para formar un nuevo gobierno.
Sonia Gandhi se incorpora a la campaña electoral del Partido del Congreso.
Si se atiende a cifras recientes, hay muy pocas posibilidades de que un partido pueda emerger como triunfador absoluto, y sólo con el apoyo de una o varias agrupaciones políticas podrá acceder al poder central.
Estos comicios comprenden varias etapas entre febrero y marzo para elegir el Parlamento que designará a su vez al nuevo primer ministro de una nación secular desde que fue República hace 48 años, adscripta desde entonces a una política exterior no alineada.
Como se conoce, el gobierno de coalición centroizquierdista del primer ministro Inder Kumar Gujral se vio obligado a dimitir, al verse en minoría parlamentaria, tras la pérdida de apoyo del Partido del Congreso, aunque el Premier ha seguido gobernando interinamente hasta las próximas elecciones, tal como está constitucionalmente establecido.
Siempre se consideró efímera la duración de este gabinete, por lo difícil que resultaría coordinar la diversidad de tendencias ideológicas entre los líderes de partidos regionales, de centro, izquierda moderada y comunistas que integran el Frente.
El Congreso retiró su respaldo al Frente Unido, después de que las investigaciones de la llamada Comisión Jain indicaron la presunta complicidad de personeros de uno de los partidos integrantes de la coalición gobernante, del estado de Tamil Nadu, con los separatistas Tigres Tamiles en el asesinato del ex premier Rajiv Gandhi, en 1992.
La Comisión empleó seis años para la investigación cuyos resultados fueron expuestos al Parlamento el 29 de noviembre último, y a la que el Partido Comunista de la India (Marxista) -que apoyó al gobierno del Frente Unido- señaló varias incongruencias, como que en aquel entonces el Congreso exonerara de responsabilidad al gobierno central y ahora haga caer, por la misma razón, a la coalición gobernante actual, así como que el reporte se inclina a calificar de antinacionales a todas las personas de habla tamil.
Inder Kumar Gujral, del Frente Unido, ahora premier interino.
Lo cierto es que la caída del gobierno de coalición ha dado otra vez posibilidades a las fuerzas comunales de llegar al poder.
Coincidentemente, los mismos elementos fundamentalistas hindúes que propugnaron la destrucción de la mezquita (recinto religioso musulmán) de Ayodhya el 6 de diciembre de 1992, fortalecen sus filas y maniobran para lograr el apoyo de disidentes del Congreso y de otros partidos que conforman el Frente Unido.
El movimiento Vishwanath Harisha Parished no oculta su orgullo por haber participado decisivamente en los sucesos en Ayodhya, propugna abiertamente la construcción de un templo al dios Ram en el mismo lugar del criminal hecho y pretende demoler también las mezquitas en Mathura y Varanasi.
En este contexto, pero de modo menos visible, los analistas sitúan a la principal agrupación política del país, el Bharatiya Janata Party, de la cual señalan que aprendió la lección de que no podía gobernar sola, luego de su fracaso en lograr el apoyo parlamentario para formar gobierno en 1996, y ha emprendido una fuerte campaña para minar las filas de partidos rivales.
A su vez, el Congreso ha logrado que Sonia Gandhi, viuda de Rajiv, se incorpore a su campaña electoral, lo cual, sin dudas, le ha aumentado popularidad, y el Frente Unido pretende conseguir los suficientes escaños para influir en la formación del próximo gobierno, a fin de contribuir a la unidad nacional.