 El policia que viene
Al cumplir sus 20 años, el Instituto Superior del MININT está
enfrascado en dar una transformación a sus programas y base material de estudio para la
preparación y capacitación de las fuerzas del orden interior de hoy y el futuro como una
necesidad urgente e impostergable. La licenciatura en Policiología, una respuesta para
los nuevos tiempos

ROGER RICARDO LUIS
Hay mucho sentido de pertenencia en este hombre que un buen día
decidió hacerse policía por convicción.
El hoy teniente coronel Ramón Rodríguez Curbelo fue de la primera
promoción de cadetes del Instituto Superior del MININT Eliseo Reyes Rodríguez, Capitán
San Luis, y cuando este plantel llega a los 20 años de creado, asume las riendas como
director.
Dentro de sus probabilidades no pensó que volvería a la academia a
tomar esa alta responsabilidad. Su vida ha estado ligada al enfrentamiento del delito en
la primera línea, desde instructor policial en la unidad de la PNR en Centro Habana,
hasta segundo jefe de Seguridad Pública de la Dirección General de la Policía Nacional
Revolucionaria.
La licenciatura en Policiología es un reto pedagógico, afirma el teniente
coronel Ramón Rodríguez.
Su expediente recoge una hoja de servicios exitosa en el
esclarecimiento de los más diversos actos delictivos, participación en operativos y
planificación de éstos con pensamiento lúcido y creativo. Bien puede decirse entonces
que del mundo sórdido de la delincuencia sabe bastante por experiencia y estudio, como
del accionar del policía astuto y sagaz.
Con semejante aval muy bien le viene esta tarea de formador,
justamente cuando entre las prioridades del Ministerio del Interior está la urgente
necesidad de potenciar la capacitación y preparación de las fuerzas de la PNR para
ejecutar con eficacia su misión de hoy y del futuro.
Lo primero para exigir al cadete es la vocación, afirma el nuevo
director del Instituto. Una vocación comprometida y afianzada por cualidades y valores
como el patriotismo, la constancia, la fidelidad y la integridad.
Con semejante arcilla se prefigura el individuo, el resto lo pone la
vida. Pero en esa primera parte la escuela es muy importante y definitoria.
Hasta ahora aquí se imparten cuatro cursos cuyos aspirantes
deberán tener como mínimo el duodécimo grado, además de cumplimentar otros requisitos
y el aval de conducta ciudadana y revolucionaria ejemplares.
Estos son el de formación básica policial, el conocido agente de
orden público, de cinco meses de duración. Le sigue el de cadetes de tres años y medio
que abarca la preparación de instructores policiales, oficiales operativos y de seguridad
pública.

El Instituto propiciará con sus profesores y base material de estudio de que quien
ingrese a la PNR pueda lograr una preparación de nivel superior.
Están también los de carpeta, oficial de guardia e investigación
judicial con un tiempo de once meses. Cierra el programa el curso por encuentros para
concluir en dos años la carrera de Derecho que se inicia con el de cadete.
La posibilidad de continuar estudios hasta lograr el nivel
universitario en la especialidad, el vínculo práctico con la realidad ligada a las
vertientes de la investigación policial, la formación de aptitudes físicas e
intelectuales y el hecho mismo de servir a la Patria en un sector de alta valía para la
sociedad, devienen una posibilidad de realización para los jóvenes, tanto varones como
hembras, muchas veces desconocida o poco divulgada.
Junto a la sede de La Habana, en Valle Grande, con capacidad para 1
500 alumnos y sólo ocupada por 1 000, el Instituto cuenta con filiales en Villa Clara y
Santiago de Cuba.
INTEGRALES Y EFICACES
Los nuevos conceptos en la formación del personal parten de la
creación de la licenciatura en Policiología. Su objetivo principal descansa en la
solución policiaca en el enfrentamiento a las actividades delictivas, antisociales y
transgresiones de la disciplina social en campos de acción bien definidos como el
descubrimiento, prevención, investigación y represión de tales conductas, en esferas de
actuación tales como el procesamiento penal, la seguridad pública y el trabajo operativo
secreto.
Con esta nueva concepción se pretende un especialista de nivel
universitario. El programa de estudio previsto recoge la experiencia cubana de estos años
y la existente hoy en el mundo; asimismo, las tendencias y pronósticos que marcan el
desarrollo del delito a lo interno como a lo externo, que por demás se hace más complejo
y sin respeto a las fronteras.
De este plantel saldrán policías que tendrán no sólo el amplio
dominio de las especialidades escogidas, de la Ley, del arma de reglamento y de defensa
personal, sino también, conocimientos de computación e idioma inglés.
Para cumplir con tales objetivos se labora aceleradamente en la
renovación, actualización y moder-nización de la base material de estudio que parte de
los modestos recursos asignados como de la colaboración internacional.
El aula de la cátedra de lucha antidroga es un buen ejemplo de
ello. Allí disponen de todos los recursos didácticos y técnicos para preparar al
cadete. En su conformación han colaborado instituciones nacionales como de otros países
y organizaciones internacionales.
Otro tanto ocurre con el laboratorio de idiomas y la sala para la
enseñanza de la computación, ambas dotados con medios muy avanzados. La de
criminalística dispone también de amplias posibilidades participativas para el alumno en
la creación de hábitos y habilidades.
A ello va aparejada la formación de valores, muy especialmente los
relativos a la ética policial, como fidelidad, valentía, justicia, incorruptibilidad,
discreción, identidad, humanismo, consagración. Asimismo, las cualidades propias de la
personalidad del policía entre éstas audacia, autocontrol, disciplina, creatividad,
empatía y perseverancia.
Otra de las directrices del trabajo docente educativo es la
concepción de vincular la docencia a la vida práctica, el propiciar la relación de
alumnos y profesores con la actividad de la línea de enfrentamiento y de los más
experimentados especialistas de aquella al plantel.
Todo ello propiciará un clima favorable a la investigación
científica, principalmente en el área del pensamiento operativo, del desarrollo técnico
y otras vertientes claves del accionar policíaco que le permitan a la PNR cumplir con
éxito sus misiones y ser capaz de emitir pronósticos y caracterizaciones acertados de la
realidad de su campo de actividad y, en consecuencia, líneas de prevención y
enfrentamiento.
A Don Fernando Ortiz se debe la creación de la palabra
policiología. En 1913 el científico cubano dijo al respecto:
"Adopto el neologismo policiología para significar la nueva
disciplina de estudios que se llama actualmente por lo general como expresión
evidentemente imperfecta, policía científica, y que tanto auge está adquiriendo en los
países cultos, por la nueva palabra pido perdones".
A 85 años de tal definición se abre una vía de perfeccionamiento
para esta especialidad. Y más que perdones, habría que dar gracias si se hacen realidad
las aspiraciones de una policía eficiente que garantice la tranquilidad ciudadana y el
bienestar del país.
En ello va también el prestigio de esta institución docente
militar que ahora cumple sus jóvenes 20 años. |