 La solidaridad camina
por Guantánamo

Haydée León Moya
GUANTANAMO.-Cualquier punto del barrio sur de la ciudad es hoy un ir
y venir de gentes, cubos en mano, tras la necesaria agua. A Carmelina Suárez poco le
queda ya en su casa de la que reservó días antes del paso del huracán Georges: la ha
compartido toda con los vecinos más cercanos, y su hijo Hirán se ve obligado ahora a
cargarla como muchos otros desde un punto más lejano. Sienten ambos, sin embargo, la
satisfacción de haber tendido la mano.

En las calles principales de la ciudad, como la
Avenida Camilo Cienfuegos, se trabajó con rapidez en la recogida de ramas y árboles
destruidos por el viento.
Mientras cosas como estas suceden al sur de la ciudad, a unos
cuantos kilómetros de ella, más de una decena de "cascos blancos" de la
Empresa Constructora Integral número 6 de esta provincia, trabajan intensamente para
restañar las severas destrucciones que la crecida del río Jaibu provocó en la
conductora por la cual se abastecen no solo unas 70 000 personas, sino también las
industrias alimentarias, entre ellas los combinados Cárnicos, Lácteo, las fábricas de
galletas y refrescos, entre otros, todos paralizados en estos momentos por falta del
preciado líquido, pues son grandes consumidores que no pueden ser satisfechos a partir
del abasto con carros pipa.
El restablecimiento de esta obra es hoy una dirección principal de
las labores de recuperación aquí. Por eso los constructores del contingente Braulio
Coroneaux desafían de sol a sol la inmensa capa de lodo de las márgenes del río para
ejecutar un pedraplén, como paso previo para el restablecimiento de la conductora (de
tubos de 20 pulgadas de diámetro), pues el puente de estructuras metálicas que la
sostenía antes del azote del meteoro, quedó totalmente devastado.
Al tiempo que se ejecuta el pedraplén, se rescatan tubos de entre
el fango y río abajo, para luego colocarlos sobre el vial, por la intensidad con que se
labora y la garantía de recursos dispuestos para ello por la provincia y el país, los
trabajos deben concluir al finalizar esta semana.
Similar empeño caracteriza la entrega de más de 150 trabajadores
de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado en la reparación de averías que
afectan igualmente a más de 120 000 personas en zonas montañosas y en las cabeceras
municipales de Maisí, Manuel Támes, Imías, El Salvador y Caimanera debido a la rotura
de 46 acueductos rurales.
De manera que el gesto solidario de Carmelina e Hirán se repite por
estos días también en las lomas, donde como en la ciudad se distribuye agua en pipas a
pesar de los gastos cuantiosos que ello implica. |