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De visita por la capital

Apuntes veteranos motivan reflexiones

Oscar Sánchez

Dos apuntes en la agenda, tras la visita integral del INDER a Ciudad de La Habana, motivan este análisis.

Estado y mantenimiento de las instalaciones deportivas y el rigor en los controles a técnicos y profesores de educación física son los detalles a los cuales marcamos con un asterisco. Y es que ambos son veteranos en reuniones de este tipo.


Así vimos el estadio universitario.

En el Malecón, a la altura de la calle G, se viene abajo el archiconocido y famoso Parque Martí, cuna de grandes glorias y tradiciones atléticas de la capital. Es cierto que entre la corriente El Niño y la Tormenta del Siglo lo han erosionado, pero ¿qué se puede hacer por la instalación insignia del deporte en el municipio de Plaza de la Revolución?

Solo unos datos invitarían a pensar seriamente en la respuesta. Cerca de 5 000 muchachos de 10 escuelas primarias, tres secundarias y dos tecnológicos realizan allí sus actividades físicas o deportivas. Agreguemos que cuenta con una de las mayores matrículas del país, y al propio tiempo con uno de los mejores trabajos, en su gimnasio de cultura física.

Muchas de sus áreas, incluyendo la piscina, corren serio peligro de derrumbe. Claro que hacen falta recursos, mas ¿cuánto no hubiera podido rescatarse, o se puede rescatar todavía con el celo de los trabajadores y hasta de sus practicantes sistemáticos?


La pista del Parque Martí.

También llama la atención el estadio de la Universidad de La Habana, testigo de una singular historia deportiva. ¿Cuánto no darían esas paredes, la hoy enyerbada pista de atletismo o la abandonada piscina (en la que hace solo unos años se hizo una fuerte inversión en divisas y ahora está a punto de cuartearse) por volver a ser protagonistas?

No quisiéramos ser absolutos, sin embargo son muy pocos los estudiantes que conciben su formación profesional alejada del deporte. Por eso, por los que se forjan, escenarios como el parque José Martí y el estadio Juan Abrantes deben rescatarse.

Y de exigencia es el otro apunte. No es solo en la capital, la falta de rigor en los controles a técnicos y profesores de Educación Física (EF) ha sido señalamiento en todas las pesquisas, que bajo el nuevo formato inspector, viene realizando el INDER.

Podríamos resumirlo en un concepto. Las evaluaciones y controles a una unidad de entrenamiento o a una clase de EF tiene que estimular, convocar a las capacidades de los evaluados, como mismo hace un entrenador con su atleta en busca de un resultado.

En edades tempranas, sobre todo en las escuelas, esta labor es decisiva. En el recorrido capitalino, veíamos en el Cerro, que por cierto muestra hoy un salto cualitativo vertiginoso, a 16 técnicos de 18 con calificaciones de MB, algunos de ellos con solo uno o dos años de vida laboral, y hasta otro que pasó en 12 meses de regular a MB. ¿Estamos tan bien? ¿Se corresponden con la situación, pese a la evolución positiva del municipio?

El trabajo en el deporte, con todas las limitaciones de estos años, la propia historia de la Revolución y del pueblo, merecen notas de excelente. Pero estos son también tiempos de despojarnos de paternalismos o "falsas ayudas" si queremos que esa historia y esos éxitos internacionales que prestigian al país sigan apareciendo en las más brillantes páginas del libro deportivo cubano.

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