 Evelio Rodríguez Curbelo
"Ser cubano implica un deber"

PEDRO A. GARCIA
En sus
memorias de guerrillero en la Sierra, Enrique Acevedo lo califica como "un verdadero
ejemplo en todo". De pensamiento profundo y serio -añade-, no perdía la oportunidad
de conversar con los más jóvenes y no ocultaba su simpatía por el Socialismo.
Todos los que conocieron a Evelio Rodríguez Curbelo, en la
clandestinidad o en la montaña, quedaron impresionados de la madurez política del joven,
pues no llegó a cumplir los 22 años. Muchos le oyeron decir, más de una vez: "Ser
cubano implica un deber, no cumplirlo es crimen y es traición".
En el momento histórico en que vive la Patria no ofrece margen de
dudas: o con Cuba o contra Cuba -afirmaba en los años más duros de la tiranía
batistiana-, no es honrado quien vea a la Patria sufrir y no le ofrezca su vida como
contribución a su felicidad.
La Revolución es para mí mucho más grande y hermosa que derrocar
a la tiranía -puntualizaba-, considero a Batista un insignificante estorbo comparado con
los obstáculos poderosos y fuertes que representan los intereses creados, los monopolios
y el imperialismo norteamericano. Este es el más grande enemigo de nuestro pueblo.
EL DELEGADO SINDICAL
Evelio nació el 5 de noviembre de 1936 en la finca Minas, cerca de
Ceballos, Ciego de Avila. Dada la situación económica precaria de la familia, al
trasladarse a La Habana, tuvo que trabajar, niño aún, en una carretilla de viandas; como
mensajero en una farmacia; ayudante para todo en un taller de confecciones.
Estudiaba por las tardes, después del trabajo -testimonia Gladys,
su hermana-, hizo la preparatoria para la escuela de Comercio pero nunca pudo matricular.
Reynold, el hermano, lo recuerda un fanático de la lectura: "Martí, todas las obras
de José Ingenieros".
Según Gladys, "era jovial, fiestero, como dicen ahora, tenía
carisma. En (la tienda) Fin de Siglo, donde entró a trabajar a los 16 años en el
departamento de Expediciones (coordinar entregas a domicilio), todo el mundo lo
adoraba". Reynold agrega: "Donde él estaba siempre era el centro".
Fue en Fin de Siglo donde se inició en las luchas sindicales, al
ser electo delegado por sus compañeros. Desde que Batista asaltó al poder el 10 de marzo
de 1952, Evelio se opuso a la tiranía; integró el Movimiento 26 de Julio en el que
compartió responsabilidades en los grupos de Acción y la Sección Obrera. Junto con
otros muchos jóvenes repudió el Diálogo Cívico, intento de los sectores burgueses de
llegar a un arreglo pacífico con el Tirano. Evelio escribió entonces en la prensa
clandestina: Deseamos tranquilidad, queremos paz. Sí, pero paz de verdad, paz con decoro,
queremos paz con justicia, paz con libertad.
Su actitud unitaria como delegado sindical y sus actividades en los
grupos de Acción no pasó inadvertida para el batistato, que ordenó su detención. El
M-26-7 le orientó y facilitó el asilo en la embajada de Uruguay. El 4 de julio de 1957,
marchó a Costa Rica.
EL GUERRILLERO
En la nación centroamericana, creó entre los exiliados un comité
del 26 de Julio, del que fue su secretario general, y fundó el periódico Cuba Libre,
como su órgano oficial. No desaprovechó oportunidad para denunciar los crímenes de la
tiranía ni para manifestarse en las calles en favor de la Revolución.
El 25 de marzo de 1958, escribió a su hermano Reynold una última
carta, considerada su testamento político. La misión que tenemos, le dijo, es llevarle a
Fidel y a su glorioso ejército un cargamento de armas para dar el golpe definitivo a la
dictadura de Batista.
En esta carta definió su posición ante el problema cubano:
"Para mí la base de la Revolución en Cuba está en la Reforma Agraria... En el
problema mundial, ya lo dije antes, soy comunista... El capitalismo tiene que desaparecer.
Tiene que haber en el mundo un sistema universal y humanitario".
Cinco días después, llegó a la Sierra Maestra junto con Pedro
Miret y un grupo de compañeros. Integrado a la guerrilla, derrochó valor en los combates
de San Román y Santo Domingo. Al frente de una patrulla de la columna 9, en el Tercer
Frente Oriental Mario Muñoz, encontró la muerte al enfrentar al enemigo cerca del
Cristo, en las cercanías de Santiago de Cuba.
Desde el 30 de octubre de 1958, informó Radio Rebelde en una
alocución al pueblo cubano, Evelio Rodríguez Curbelo forma parte de la gran legión de
mártires que ha exigido la causa de la libertad. "Y es una nueva columna de las
fuerzas morales que impulsa esta guerra de liberación", concluía. |