¡Oh, la aspirina!

José A. de la Osa
delaosa@ceniai.inf.cu

Quien es considerado el Padre de la Medicina, Hipócrates, fue sin saberlo, en la Grecia antigua, el descubridor de la aspirina, porque en época tan remota hacía des-cender la fiebre en los enfermos haciéndoles mascar hojas de sauce, de donde se extrae precisamente la materia prima de este famoso medicamento.

No sin justeza histórica, sin embargo, el invento correspondió a Félix Hoffman, el farmacéutico y químico de la empresa Bayer que en 1897 -hace ya 101 años- dio con la fórmula adecuada que permitía conservar la acción calmante del ácido acetilsalicílico.

Desde entonces el dolor, la fiebre y las inflamaciones ceden en gran parte bajo el efecto de sus propiedades.

Nadie dudaría hoy de ese valioso hallazgo. Bastaría recordar que cada segundo se ingieren 2 500 aspirinas en todo el mundo, lo que supone 216 millones de comprimidos al día, según un estudio de consumo publicado recientemente.

En su marcha ya centenaria investigaciones realizadas por científicos de muchas latitudes afirman que la aspirina tendría la capacidad de reducir a la mitad el número de infartos, limitar conside-rablemente el de accidentes vasculares cerebrales, controlar la hipertensión durante el embarazo, evitar la reaparición de cálculos biliares, prevenir las cataratas, ayudar a los diabéticos a quemar calorías sobrantes.

Y asómbrese, están incluso los que aseguran que también desempeña un papel para evitar el envejecimiento.

En cuanto a la prevención del infarto, el biólogo español Antonio López Farré y su equipo, según se afirma, han dado con la respuesta del porqué la aspirina es una buena medida contra los ataques al corazón. La presencia del ácido acetilsalicílico activa a un tipo de glóbulo blanco, denominado neutrófilo, para generar óxido nítrico e impedir la formación del trombo en la plaqueta.

Un dato nada superfluo cuando de cualquier medicamento se trata, incluso de la afamada aspirina, es la dosis exacta para cada tratamiento.

Impulsado por no pocas madres que escriben a "mi consultorio periodístico" interesándose por la dosis de aspirina que deben suministrar a sus hijos pequeños, hablé del tema con el doctor Otto Machado Fernández, especialista en Pediatría de la Dirección Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública.

"La aspirina es la indicación ideal para bajar la fiebre", corroboró, excepto, dijo, en pacientes con varicela (la china) o cuando se padece una infección por el virus de la influenza. Esas son sus dos principales contraindicaciones. Y debe usarse con precaución en personas con padecimiento de úlcera gástrica, con trastornos de coagulación y en alcohólicos.

En cuanto a las dosis, en los adultos, una o dos tabletas de 500 miligramos cada cuatro o seis horas, y no más de cinco dosis al día. Serían unas 10 aspirinas como máximo.

En los niños, de alrededor de 20 libras, previa consulta con su médico, un cuarto de tableta cada seis horas, y no debe tomar más de una al día.

En Cuba, aclaró el doctor Machado, son ciertamente de excepción los pacientes aquejados de intoxicación por una sobredosis de aspirina.

 
 
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