 Nueva Caledonia
El largo camino hacia la
independencia

Pasan semanas, meses, años, y de
Nueva Caledonia apenas llegan noticias, pienso que por la
pereza de los medios masivos de comunicación, que sólo
se hacen eco de los grandes intereses y dan la apariencia
de que en ese archipiélago del sur del Océano Pacífico
no pasa absolutamente nada.
Pero Nueva Caledonia -denominado
por París territorio francés de ultramar- vuelve a ser
actual, cuando por primera vez se admite claramente que
podría llegar a ser independiente. Pese a que un posible
desenlace final no ocurrirá sino dentro de 15 ó 20
años, esto, a mi entender, no resta importancia al
suceso.
Y es que el actual gobierno
francés de centro-izquierda acaba de obtener en
Versalles el espaldarazo parlamentario en su propuesta de
la revisión de la Carta Magna que abre el camino al
respecto.
El proyecto de ley constitucional,
aprobado por 827 de los 885 participantes (31 se
pronunciaron en contra y 27 se abstuvieron), tiene como
objetivo "asegurar la evolución de Nueva
Caledonia", en conformidad con un acuerdo firmado el
5 de mayo último entre el gobierno francés y fuerzas
políticas locales.
Este acuerdo prevé el
"reconocimiento de la ciudadanía de Nueva
Caledonia" a partir de 1999 y de una creciente
autonomía en un período de entre 15 y 20 años, lo que
deberá culminar con un referendo en el que sus
habitantes decidirán si desean o no la independencia.
Para los que recuerdan aún la
lucha del pueblo canaco por su libertad el hecho tiene
gran importancia.
UNA TRISTE HISTORIA
La ocupación francesa de Nueva
Caledonia data de 1853, y no fue hasta 1946 que se
convirtió en territorio ultramarino, lo cual fue
reafirmado en el referendo de 1958. Desde entonces, cerca
de una docena de estatutos sucesivos -según las
tendencias del gobierno de París- ha regido las
relaciones con la metrópoli.
La exportación masiva de
ciudadanos asiáticos y de otras islas del Pacífico
hacia el archipiélago durante decenios permitió con el
tiempo invertir la otrora mayoría canaca. Hoy este
territorio de 18 576 kilómetros cuadrados, cuenta con
178 000 habitantes (65 110 en Numea, la capital), de
ellos 43% canacos, 37% de origen europeo (caldoches) y 8%
de las islas de Wallis y Futuna. También hay una buena
inmigración de la Polinesia Francesa, Indonesia, Viet
Nam y Japón.
Los canacos viven distribuidos en
328 tribus ubicadas fundamentalmente en las zonas más
pobres y desérticas; los caldoches están concentrados
en Numea y poseen las mayores riquezas del país. Nueva
Caledonia es uno de los principales productores de
níquel en el mundo, y allí abundan el cromo, el cobalto
y el manganeso.
Los habitantes autóctonos
protagonizaron fuertes resistencias contra los
colonialistas en 1878 y 1917, así como desde 1978 a
1989. En el contexto de esas luchas fueron muertos Pierre
Leclerc, secretario general de la Unión Caledoniana, en
1981, y las dos principales figuras del Frente de
Liberación Nacional Canaque Socialista, Jean Marie
Tjibaou, un ex sacerdote católico, que presidía el
Frente, y su segundo, el ex pastor protestante Yeiwene,
en 1989.
Sin embargo, ello no logró
descabezar el movimiento por la independencia, porque los
canacos intensificaron la resistencia y llevaron a los
caldoches a la firma de los llamados acuerdos de
Matignon, bajo la égida del gobierno galo encabezado por
Francois Mitterrand, y aprobados en referendo nacional en
la propia Francia, aunque con una abstención del 68% del
electorado, y en Nueva Caledonia, donde se pronunció el
69,31%, que permitió dividir el territorio en tres
provincias.
El texto legal determinó entonces
el fin del gobierno directo de Francia e instituyó en un
período de 10 años un estatuto particular que
posibilitaría otro referendo, con vistas a determinar la
independencia o la autonomía del país, mientras que de
inmediato se aplicó una amnistía y se instruyeron
algunas medidas para reequilibrar la situación
económica, social y educacional de los canacos.
Los acuerdos recientemente logrados
re-presentan pasos tangibles en el largo camino de Nueva
Caledonia hacia su independencia.
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