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 Arte terminal y relaciones infinitas

Pedro de la Hoz
Enviado especial de Granma
ROMA, Italia.-Achille Bonito Oliva
es de esos nombres que pesa en el mundo de las artes
visuales. En la segunda mitad de este siglo, tanto en
Italia como en el resto de Europa y Norteamérica, su
autoridad como curador, crítico y promotor ejerce un
liderazgo insoslayable. Quizá para muchos el momento
culminante de su trayectoria sea el encargo de curar la
famosa Bienal de Venecia, pero este hombre, que mezcla
travesura en el gesto con alta cultura en la expresión,
disfruta al ritmo de habanera, enamorado de una isla a la
que ha dedicado en las últimas semanas dos de sus más
caros proyectos: la muestra de ocho jóvenes talentos
italianos bajo el rubro de Arte terminal y la exposición
Musa auxiliaria, del imprescindible Mario
Schifano.
¿Por qué tales empeños? Pues
para Bonito Oliva, La Habana es uno de los puntos más
incitantes de la geografía artística mundial,
condicionada por un proceso sociocultural vivo,
ebullente, en el que la discusión académica cobra
cuerpo en la calle y el arte se expresa en un clima de
absoluta prominencia, sin prejuicios. Y, a la vez, existe
un respaldo institucional que se manifiesta en grandes
deseos de hacer, de superar limitaciones, de obviar
dificultades.
La idea de llevar a la isla Arte
terminal nació de la necesidad de confrontar el discurso
de los más jóvenes artistas italianos con las
enriquecedoras tendencias que trazan el mapa plástico
cubano, de modo que desde una perspectiva antropológica
se cruzaran criterios acerca de las acentuadas
marginación y subordinación de los conceptos
artísticos en el Occidente desarrollado y el desenfado
con que desde Cuba se concibe una conciencia crítica,
útil para la representación de los problemas humanos
más acuciantes.
Acerca de la inserción de Mario
Schifano (1934-1990) en el ámbito del Centro Wifredo
Lam, se trata de una contribución al conocimiento en
Cuba de una de las figuras fundamentales del arte
contemporáneo, comparable a Jasper John, Andy Warhol y
Robert Rauschenberg. Comunicar la experiencia estética
de este creador, que tal vez clasifique entre los que con
mayor perspicacia haya entendido los conflictos entre la
tradición y la modernidad ha sido un objetivo cumplido.
Los vínculos de Bonito Oliva con
el ambiente artístico cubano no cesarán: siempre lo
tendremos en las Bienales de visita y a disposición de
cuanta necesidad de confrontación e intercambio
propongan las instituciones cubanas. Dos palabras le
bastan para definir su apego: entre Cuba y Bonito Oliva
existen relaciones infinitas.
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