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 El grabado cubano hoy
Crear, grabar, imprimir o estampar

Toni Piñera
Existe en La Habana Vieja una
institución que resume la historia de una antigua
manifestación artística en Cuba: el Taller Experimental
de la Gráfica que llega hoy 30 de julio a su aniversario
36. Entre piedras centenarias, olores, ácidos, imágenes
y hombres que sacan el arte de los más disímiles
materiales, están las huellas de un oficio centenario,
de un movimiento de vanguardia artística.
Manos femeninas dejan sus
huellas en la antigua manifestación. Una de ellas, la
laureada grabadora Belkis Ayón, que con sus originales
colografías ha obtenido importantes premios
internacionales.
Buena ocasión para retomar el
tema, hablar de la naturaleza de la estampa, de una
incompleta historia y, sobre todo, "chequear"
su estado de salud en estos últimos tiempos.
Como no es posible hacer una
encuesta rigurosa sobre la percepción que tienen los
artistas y críticos seleccionamos a algunos que darán
su opinión acerca de este problema, para en pocas
líneas acercarnos a una interesante realidad artística.
El grabado, quizá a diferencia de
la pintura que requiere materiales e instrumentos para el
trabajo personal, también exige recursos de impresión,
es decir, talleres, máquinas, prensas, y otros
utensilios que lo tornan productivamente más complejo.
Pocos grabadores pueden crear una
obra en su casa, de ahí que tengan que recurrir, la
mayor de las veces, a un centro de producción de este
género, como son los casos del Taller Experimental de la
Gráfica de La Habana (Plaza de la Catedral), de las
aulas talleres del ISA y San Alejandro, otros de la
enseñanza media de artes plásticas, y los existentes en
las capitales de provincias: Santiago de Cuba y Holguín.
En el grabado, aunque la
realización es de imagen personal, también en cierto
modo adquiere una dimensión más colectiva, por darse en
un medio donde producen muchos artistas a la vez, en el
cual el creador entrega la impresión de sus piezas a la
pericia técnica de un impresor. De manera que el grabado
tiene más relación con los recursos productivos que se
pongan en función de este medio de la cultura, que en el
caso cubano, desde hace más de 30 años, son recursos
derivados de los proyectos culturales del estado.
De ahí que en este medio, en Cuba,
es inevitable tener en cuenta la circunstancia material
en que se desarrolla el hecho de cultura. Sin embargo,
algunos grabadores hacen depender la naturaleza de su
creación a la carencia de recursos.
Aunque tal hecho es negado por el
surgimiento, aun en condiciones económicas difíciles,
de obras de innegable calidad del grabado. "La
litografía -dice José Omar Torres, director del Taller
Experimental de Gráfica de La Habana (TEGH)-, se trabaja
con algunas carencias, pero a fuer de ser sinceros, las
hemos tenido siempre. La goma arábiga, piedra pómez,
creyones y tintas litográficas escasean, y ni hablar del
metal, que desde 1987 no se adquieren esas planchas en el
exterior. Sin embargo, se ha desarrollado la madera y el
bagazo laminado, así como la colografía, por ser una
técnica de bajo costo en la realización, que además
permite la experimentación formal".
El artista Roger Aguilar
especificó que las carencias de recursos en las que se
ha visto la producción de grabado en las últimas
décadas, ha hecho que los creadores gráficos busquen
soluciones técnicas para amortiguar la mala calidad de
materiales, y en muchos casos "hemos tenido que
inventar soluciones para lograr una producción gráfica
con el mayor nivel posible".
¿VINDICACION DEL GRABADO?
En los últimos tiempos, y más
específicamente en la actual década, se ha retomado de
nuevo la producción gráfica, no solo por los que
tradicionalmente lo habían hecho y están vivos, sino
también por jóvenes artistas, graduados o no de la
enseñanza superior.
En la actualidad se observan unas
cinco tipologías fundamentales en esta manifestación:
los que siguen las normas más acostumbradas de ese
género, principalmente con sentido ilustrativo o hasta
con soluciones formales visualmente cercanas a la
pintura; quienes proyectan en el grabado lo que realizan
en medios como la pintura, cerámica o escultura; y los
que se han decidido por integrar en el hecho gráfico
técnicas artesanales nuevas, como en el caso reiterado
de nuestro medio de la colografía.
Están también aquellos en que las
búsquedas tienden al híbrido, a soluciones materiales
variadas o a una integración de sistemas de expresión
ajenos a la plástica, y finalmente, los que se interesan
más por los medios de producción del grabado, o la
posibilidad de insertar elementos gráficos en diseños
que actúan a nivel de espacio real, ya sea como
modalidades no objetuales u objetos de significación
estética.
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