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100 años después de la ocupación yanki
Somos más puertorriqueños que nunca
Orlando OramasEntrevista con Julio Muriente, presidente del Nuevo Movimiento Independentista (NMI).
¿Qué cree del paro nacional? Pregunta el periodista puertorriqueño a la Secretaria de Estado, que es la sustituta del Gobernador de la isla.
"En primer lugar no es un paro nacional, se podrá llamar estadual o general, pero no puede ser nacional".
El diálogo ocurrió, en octubre del pasado año, en ocasión de la huelga y las grandes manifestaciones en Puerto Rico contra el plan gubernamental de privatizar la empresa telefónica. En el centro de la respuesta de la alta funcionaria está la óptica anexionista de negar a su propio país como nación, y de asumir que el futuro de la isla está dentro de la Unión Americana.
Pero Julio Muriente, presidente del Nuevo Movimiento Independentista de Puerto Rico (NMI), en reciente visita a La Habana, dijo a Granma que la isla hermana vive desde hace algunos años un movimiento de efervescencia nacionalista que trasciende el desarrollo de las organizaciones independentistas.
"Ello ha sido respuesta directa al gobierno anexionista vigente. La defensa de la nación es común denominador de amplios sectores los cuales, sin que necesariamente crean en la independencia como alternativa política, se afianzan en los valores nacionales frente a quienes proponen la desaparición de la nación".
Explica Muriente que los anexionistas aceptan que Puerto Rico es una sociedad con lengua y cultura, pero al carecer de soberanía entonces la nación es Estados Unidos y para ello la solución descolonizadora es la anexión.
"Como parte de este pensamiento -dice el dirigente independentista- y en sintonía con la ola neoliberal mundial, el gobierno quiere privatizar las empresas estatales: la telefónica, la empresa de electricidad, la del alcantarillado, las tierras públicas, el sistema de salud. Las quiere privatizar bajo el argumento de hacerlas rentables y venderlas al mejor postor, en muchos casos extranjeros, por lo cual se trata de un proceso de desnacionalización".
Apunta que los planes de vender la telefónica, a despecho del rechazo de los trabajadores, provocó un amplio movimiento que desembocó en la huelga del primero de octubre y la manifestación de alrededor de 200 000 personas, posiblemente la mayor en la historia del país. "No se trató de una lucha economicista ni patriotera, sino de reivindicaciones por la defensa del patrimonio, de reafirmación nacional y ello, en las condiciones de un país colonizado, es un gran paso de avance".
Los anexionistas pretenden -en el año del centenario de la ocupación colonial por Estados Unidos- tratar de impulsar otra vez el llamado proyecto Young, que en 1997 no pudo ser introducido en el Congreso norteamericano.
Muriente opina:
"Se trata de un proyecto legislativo que con ropajes descolonizadores lleva implícita la trampa de la anexión. Un plan para ser implementado de acuerdo con las leyes neocoloniales por las que hoy día los puertorriqueños residentes en Estados Unidos (poco menos de la mitad de toda la población boricua) no pueden votar en su país. Es un proyecto unilateral en el cual Estados Unidos es juez y parte y nosotros meros espectadores de nuestro futuro".
"Por el contrario, los sectores independentistas convertirán la efeméride en un nuevo escenario de lucha por la independencia que no se restringirá a la cronología, pero si marcará con concentraciones la fecha del 12 de mayo (bombardeo naval de San Juan por parte de la armada yanki) y el 25 de julio (el centenario del desembarco de las tropas norteamericanas)".
"Hace 100 años nos impusieron el colonialismo a lo Made in USA -resume Muriente-, pero 100 años después somos más puertorriqueños que nunca".