| CULTURALES |
Un termómetro para el Goya
ROLANDO PEREZ BETANCOURT
MAÑANA sábado se entregan en Madrid los premios Goya correspondientes a las mejores películas de 1997, un hecho que en esta ocasión reviste un interés especial para los espectadores cubanos por cuanto la mayor parte de esos filmes fueron vistos en la excelente muestra ibérica exhibida durante el último Festival de Cine de La Habana. Además de que en la categoría de mejor película extranjera en nuestra lengua está compitiendo Amor vertical, del cubano Arturo Soto, eso sí, en durísima lucha con la argentina Cenizas del paraíso, de Marcelo Piñeiro, una de las cintas más vistas en la cita de diciembre y que finalmente no fuera considerada por el jurado en toda la altura que merecía. La otra participante en esa categoría, que en 1990 ganara La bella del Alhambra, es la mexicana Ultima llamada, de Carlos García Agraz, que no tendrá mucho que buscar en la lid.
La actriz uruguaya Cecilia Roth, ganadora del premio a la mejor actuación femenina en el último Festival
Este año los preámbulos del Goya traen una sorpresa mayúscula: la exclusión en las categorías principales de Carne trémula, de Pedro Almodóvar, Airbag, de Juanma Bajo Ulloa y Perdita Durango, de Alex de la Iglesia. Las dos primeras son bien conocidas por nuestros espectadores. Carne trémula, además de gozar del favor del público, ha sido considerada por buena parte de la crítica española como lo mejor y más maduro de su director. En su momento escribimos que era un buen filme, pero que los calificativos de extraordinaria que algunos se empeñaban en otorgarle sobraban. En cuanto a Airbag, además de ser la película más taquillera de toda la historia del cine ibérico, tiene méritos artísticos suficientes para imponerse en cualquier festival. Sin embargo, esta loca parodia acerca del cine de violencia norteamericano fue atacada sin clemencia por la crítica desde su estreno, un bombardeo inexplicable que bien puede haber pesado en la mente de los más de 700 miembros de la Academia Española de Cine que tienen la responsabilidad de votar.
Otra cinta vista aquí en el diciembre del Festival aparece con la mayor cantidad de nominaciones. Se trata del melodrama Secretos del corazón, de Montxo Armendáriz, filme también seleccionado por la cinematografía española para que la represente en los premios Oscar a la mejor película de habla no inglesa (por Cuba estará en esa cita Amor vertical).
Por primera vez en los Goya, puede producirse la sorpresa de que una coproducción con Argentina, con mayor peso por parte de esta última, se lleve el gato al agua compitiendo de igual a igual con las realizaciones españolas en los apartados de mejor película, mejor director, actuación femenina y sonido. Se trata de la ganadora del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, Martín (Hache), dirigida por el argentino Adolfo Aristaraín, una historia acerca de las relaciones interfamiliares en un medio donde otras ventanas de la existencia apuntan a la asfixia. Según rumores del ámbito cinematográfico español, la actriz uruguaya Cecilia Roth, indiscutible ganadora en el Festival de La Habana, es también una fuerte candidata al premio de actuación, aunque frente a ella tendrá a una inmensa Angela Molina por su desempeño como la lujuriosa y maltratada mujer del policía en Carne trémula.
Como otros muchos concursos, el Goya de este año será un termómetro para que los amantes del cine midan la temperatura de sus gustos con la de aquellos encargados en tomar las decisiones. Fiebres y descensos para discutir, pero recordando que en asuntos de premios, aunque alguna que otra barbaridad nunca falte, por suerte, la sangre no llega al río.