Si bien hay centrales que alcanzan en la etapa inicial de la zafra
valores productivos y de eficiencia favorables, otros, en cambio, han tenido un inseguro y
complicado comienzo.
Al mediodía de este martes eran 31 los complejos azucareros en operaciones en diez
provincias, o sea, tres menos de los que aparecen en el calendario oficial. De ellos siete
se adelantaron; 15 arrancaron en fecha, y 9 se sumaron con atrasos.
El consejo ampliado del Ministerio del Azúcar, que sesionó ayer en esta capital,
evaluó críticamente las causas que motivaron las impuntualidades y también la poca
efectividad de ingenios como el Ignacio Agramonte, Marta Abreu y el Diez de Octubre, que
muestran el más elevado tiempo perdido, e interrupciones operativas, roturas industriales
y falta de caña por razones agrícolas, deficiencia esta que muy pronto enseña su lado
negativo.
Los delegados de los territorios donde radican los centrales con problemas se
refirieron a las medidas que han aplicado para solucionar los inconvenientes que esto
origina y muchos de los cuales están en vías de solución parcial o total.
El consejo fue igualmente muy crítico al evaluar la caña que entra al basculador con
atrasos y que en todas las provincias está por encima de las normas al cuantificarse las
materias extrañas y un complejo, el Enrique Varona, reportaba sobre el 10 por ciento de
impurezas.
Se destacó la integralidad en los resultados del Habana Libre (cumplió un mes de
zafra) y el Mario Muñoz, que tienen moliendas sobre el 90% de la norma potencial e
incluidos en la vanguardia de la eficiencia nacionalmente.
Los especialistas coinciden, a juzgar por los números y los hechos, que no todas las
inspecciones que declaran un ingenio listo para moler alcanzan igual rigor y exigencia, y
ello se demostró, por ejemplo, en el Eduardo García Lavandero, de La Habana, y en el
Marta Abreu, de Cienfuegos.
Sobre la cosecha y su influencia en la calidad de la caña se reiteró que todavía la
disciplina no es completa en la orientación referida al cambio de las cuchillas de las
combinadas cuando estas pierden el filo y por supuesto dañan el corte y la propia cepa.
Puede afirmarse que la arrancada tardía de algunos centrales y la ineficiencia inicial
de otros impidieron que los resultados de la llamada "zafra chica" se
correspondieran con el trabajo preparatorio y el esfuerzo organizativo que se ha
desplegado.