 120 millones de niños no pudieron ir a clases

ARSENIO RODRIGUEZ
Camino del periódico me sorprendió el primer día de clases, algo
que constituyó hace unos años parte de mi vida diaria, cuando indistintamente tenía que
llevar a una de mis hijas a la escuela y la otra al círculo.
En cada esquina, muy temprano en la mañana, los pequeños escolares
que se iniciaban, un tanto preocupados, tomaban de la manos a sus familiares. Otros, que
ya habían pasado la prueba el año anterior, avanzaban con paso firme para llegar a
tiempo.
Esa experiencia que han vivido millones de cubanos y que hoy, desde
la primaria hasta la universidad la experimentan nuevamente más de dos millones de
nuestros jóvenes ciudadanos, es un derecho del que no pueden disfrutar 120 millones de
niños en el planeta.
El dato lo proporcionó en la capital italiana la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), que a la sorprendente cifra ya citada, agrega igual
número de los niños que tienen que incorporarse a algún tipo de trabajo como actividad
secundaria, preferentemente en la agricultura y en labores domésticas.
Otra cifra, en este caso traumatizante, es que cerca de un millón
de infantes han sido objeto del comercio sexual.
De todas estas víctimas de las desigualdades existentes en el
mundo, el 61% vive en Asia, el 32% en Africa y el 7% en América Latina.
La OIT destaca que en el campo resulta normal ver a niños entre
cuatro y siete años en tareas agrícolas, mientras que muchos de sus congéneres lo hacen
en trabajos peligrosos en la ciudad o dañinos para su salud.
El estudio destaca como principal causa de esta terrible situación
de la niñez la pobreza.
Triste situación de una gran parte de la humanidad, que
supuestamente son la esperanza de sus respectivas naciones una vez que, preparados se
incorporen a la actividad laboral, pero que solo significa una estadística más para la
gran prensa y una realidad que al parecer continuará como una calamidad más en los
países subdesarrollados. |