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Seis fotógrafos cubanos descubren...

Huellas japonesas en la Isla

Toni Piñera

Imágenes que trasmiten la realidad y escarban en el tiempo, integran la muestra Seis fotógrafos cubanos "descubren" la inmigración japonesa, que ayer quedó inaugurada en la Fototeca de Cuba (Mercaderes 307, entre Muralla y Teniente Rey, La Habana Vieja), como punto de partida de la Jornada por el centenario de la llegada a la Isla del primer japonés.

Los fotógrafos que obturaron las cámaras (Jorge López, Cristóbal Herrera, Ismael Rodríguez, Lázaro Miranda, Raúl Cañibano y Mario Díaz), seleccionaron los negativos e imprimieron las copias, consiguieron recoger y trasladar a la imagen testimonial y expresiva los rasgos legítimos de un presente en el que se trenzan las herencias, la naturaleza, los mitos, leyendas, el amor y valores típicos del país asiático que se integraron con fuerza por diversas regiones de la Isla caribeña.


Los artesanos de esta muestra que se movieron por distintas provincias del país en busca de los inmigrantes son, de izquierda a derecha: Cristóbal Herrera, Lázaro Miranda, Ismael Rodríguez, Jorge López y Raúl Cañibano. Mario Díaz no estuvo para la fotografía.

De las cuarenta y seis imágenes que pueden apreciarse en la galería emergen variadas visiones de una geografía social, en la que pone de manifiesto la aleación cotidiana del pasado y el presente imágenes donde parecen detenerse los símbolos de una lejana cultura interrelacionados con los fetiches y signos de la nuestra.

Hay en las fotos de esa exposición auspiciada por la embajada de Japón, el Ministerio de Cultura, ICAP, MINREX, la firma Fuji y la Fototeca, el aprovechamiento múltiple del lente, tomas directas en la que la luz matiza rostros y rasgos, ampliación de zonas de la imagen que adquieren carácter sígnico y hasta comportamientos personales del común vivir. Aunque resalta el enfoque de una realidad: ese grupo de hombres y mujeres que desde lejos vinieron en busca de "hogar" a esta otra pequeña Isla que los acogió con amor y donde han construido su futuro, mitad japonés, mitad cubano.

Nuevamente la fotografía demuestra que ha sido en el tiempo un documento necesario y vehículo artístico formidable, y sobre todo un lenguaje independiente y pleno, donde la verdad se anuda en la madeja perceptiva de planos y detalles. Todo ello es razón comprobable en esta exposición sobre la inmigración japonesa en Cuba "que ha dejado una profunda huella aquí de su cultura, a pesar de la distancia y el tiempo", como expresó Margarita Ruiz, presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, al dejarla inaugurada.

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