NACIONALES

Es hora de dejar atrás
el mundo de los repartos,
divisiones e imposiciones

Así lo expresa la declaración final del evento científico sobre la intervención norteamericana de 1898 en Cuba


Orlando Guevara Núñez

SANTIAGO DE CUBA, Ciudad Héroe de la República de Cuba.-"Abogamos por el respeto a la voluntad de los pueblos. Es hora de dejar atrás el mundo de los repartos, divisiones e imposiciones", expresaron en su declaración final los 200 delegados al evento científico A cien años del 98: imperialismo, revoluciones y realidades de fin de siglo, que desde el 29 de junio hasta ayer sesionó en esta ciudad.

En varias de las 148 ponencias analizadas, los autores calificaron el año 1898 no solo como el de la intromisión norteamericana en Cuba, sino también como el del escamoteo del triunfo de la revolución iniciada el 24 de febrero de 1895, cuyas divergencias internas, alentadas por la burguesía, propiciaron a los yankis el medio apropiado para conseguir sus propósitos de dominación y ultraje, anidados muchos años atrás.

Los análisis pusieron al descubierto la forma en que los apologistas del imperialismo han presentado como humanitaria la intervención norteamericana en Cuba, calificándola como promotora de la independencia, enmascarando así el carácter imperialista de esa guerra y las aspiraciones expansionistas y hegemónicas diseñadas por Estados Unidos contra América y la mayor de Las Antillas.

De igual forma fueron analizadas las anormalidades de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en los últimos cien años, primero por la intervención de 1898-1902, después por el sistema de dependencia neocolonial desde 1902 hasta 1959, y más tarde por la hostilidad, el bloqueo, las amenazas y agresiones de todo tipo.

En disímiles trabajos se expusieron las advertencias martianas sobre las pretensiones intervencionistas de Estados Unidos para materializar su expansionismo, las posiciones antinacionales y reaccionarias de algunos sectores de la sociedad cubana, el peligro de que la República siguiera padeciendo los mismos males de la colonia, así como la posibilidad de que nuevas guerras fueran necesarias para alcanzar plenamente los objetivos de la independencia.

En una intervención especial, el doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano, reiteró la importancia de reflexionar sobre estos temas y la necesidad de trabajar sobre lo que vamos a legar a las nuevas generaciones en este mundo, convulso, sugiriendo la celebración de un posterior evento con tales fines.

Las conclusiones del evento científico estuvieron a cargo de Fernando Vecino Alegret, ministro de Educación Superior, quien hizo un recuento histórico sobre la bárbara reconcentración que costó la vida de 300 000 cubanos, la heroica lucha mambisa y la frustración de su victoria, reiterando la firmeza inclaudicable del pueblo cubano para mantener su independencia.


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