NACIONALES

Las Tunas

Con los ojos bien abiertos


Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.-Tareas para enfrentar el delito han acometido aquí los CDR a todos los niveles en los últimos años. El fruto, en cambio, no siempre se ha correspondido con tal voluntad. En torno a esa verdad no hay discusión.

Algo resulta también incuestionable: ¿quiénes mejor que los propios vecinos para vigilar y neutralizar acciones contra el sector residencial, y para proteger las instalaciones sociales y bienes del Estado enclavados en cada barrio?

"Vuelco total, cambio radical o notables avances" no son términos que -para ser objetivos- caracterizan la labor de los CDR en este sentido aquí, camino a su Congreso.

Pero sí se empieza a mejorar la cadencia del paso. Quizás los 31 delitos menos que -comparado con esta etapa del pasado año- registran las estadísticas en la modalidad de robo con fuerza, empiecen a marcar el despegue.

De hecho hay más ideas, ojos y manos inmersos en este problema.

Sus primeros logros aporta la experiencia de conocer cada día, según parte policial, dónde se cometieron los delitos fundamentales. Hacia allí van los CDR, valoran el caso a pie de cuadra, refuerzan la vigilancia, se adoptan otras medidas, si se detiene al autor del hecho se les presenta o informa a los vecinos... pero tiene más peso la labor preventiva.

Que en ciertos lugares no se hayan formado aún los Destacamentos de Vigilancia Revolucionaria, o que una parte de las amas de casa y jubilados no cooperen por el día, no implica que en la provincia eso constituya denominador común.

La propia creación de 176 destacamentos de ese tipo es elocuente. Desde septiembre en el área que ellos cubren se neutralizaron más de cien actividades delictivas.

Para vecinos como los de Propulsión, Aeropuerto, Santos Sosa, San Antonio y otros repartos con tendencia al delito, resultó sugerente y práctico el barrio-debate acerca de un tema como ese, que de algún modo toca o gravita sobre la comunidad.

Experiencias como las de sostener intercambios de criterios entre familias que han tenido o tienen a algún miembro recluido por comisión de delito, y otras en las cuales potencialmente puede darse esa situación, dejan también sus enseñanzas.

Nadie discute la efectividad con que el Ministerio del Interior puede, y debe, operar en este asunto, pero... ¿acaso no es posible -y mucho mejor para todos- que la propia familia, los vecinos y el barrio abran bien los ojos, aprieten la mano y eviten que se cometa el hecho, sin que la policía tenga que imponer su autoridad?


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