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Cienfuegos
Terminó el contrapunteo,
se desarrolla el tabacoLas vegas y aposentos se integran al paisaje campestre y el cultivo de la valiosa hoja adquiere mayor trascendencia
Ramón Barreras Ferrán
CIENFUEGOS.-Santiago Acosta, campesino de pura cepa, conocía solo el tabaco torcido, jamás había sembrado una mata. "Pero hablaron conmigo, lo pensé y dije que sí, que sembraría cien cordeles. Es verdad que no ha sido fácil, porque hasta he tenido que ir a preguntar por allá, por Villa Clara..., pero ya usted ve, llené los dos aposentos que hice y me quedé corto porque el rendimiento fue mayor de lo que esperaba".
Acosta está contento y su rostro lo refleja. "Dicen los especialistas que han estado aquí que el tabaco tiene muy buena calidad. Yo le apliqué a tiempo el fertilizante y lo atendí bien, pero no llegaron los pesticidas..., de haberlos tenido no hubieran afectado tanto los bichos", explica.
Sus tierras pertenecen geográficamente al municipio de Cruces, donde en los campos siempre ha predominado la caña de azúcar. La experiencia primera con el tabaco, según consideran dirigentes del Partido y del gobierno allí, resulta favorable y existe, por tanto, la posibilidad real de dedicar una extensión mayor a la obtención de la hoja.
En el territorio cienfueguero, los antecedentes de ese cultivo hay que buscarlos en las tierras arenosas de Cumanayagua, en la base de la Coordillera del Escambray. Cuentan que la zona se caracterizó siempre por la obtención de una hoja de una calidad notable. Pero la extensión de las plantaciones cañeras y de la ganadería entraron un día en contrapunteo con el tabaco y llegaron incluso a vencerlo. "Ni para la fuma se sembraba aquí un cordelito", asegura un campesino de ese municipio.
La estrategia de ampliar el área de siembra y los niveles de acopio de la hoja, dado el respaldo de venta segura que tiene en el mercado internacional y la fuente de ingresos que constituye, propiciaron que en esa y otras zonas cienfuegueras comenzaran paulatinamente a aparecer las vegas y las casas de curar, como parte del paisaje campestre.
A la más reciente cosecha se llevaron 41,6 caballerías de tabaco de sol y una de tapado. El estimado supera los 5 500 quintales, "pero la sequía nos ha afectado mucho en el amarre y el acopio lo tenemos muy atrasado", explica Orestes Quintero, director de la empresa provincial tabacalera.
Para la próxima campaña se sembrarán 70 caballerías de sol, de las cuales 51,36 estarán en tierras de las CCS, 3,14 en CPA, 7,78 en UBPC y 7,72 en entidades estatales, y cinco del tapado.
En un análisis hecho por la dirección provincial del Partido sobre el tema quedó evidenciado que aún hace falta mayor asesoramiento y mejorar los resultados del trabajo en los semilleros, sobre todo.
En Cienfuegos existen cuatro fábricas de tabaco, tres dedicadas a obtener puros con calidad exportable y una que produce para el consumo nacional. En ellas laboran 541 trabajadores. Al terminar este año deben completarse los 5 800 000 tabacos que considera el compromiso hecho para el mercado externo, superior en 300 000 al plan.
La aspiración mayor es llegar a producir en el año 2000 no menos de diez millones. Por eso se dan pasos para abrir otras fábricas, consolidar el doble turno en las existentes y preparar a más de 500.
En Cienfuegos finalizó el contrapunteo y reapareció, con fuerza mayor, el tabaco. Mucho lo agradece la economía.