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¿Podemos hablar de moda cubana?
IRAIDA CALZADILLA RODRIGUEZ
Del 4 al 7 de julio próximo, Cuba celebrará la tercera edición del Salón Internacional Habana Moda. Para quienes no conocen las interioridades del evento, podría parecer un encuentro más de pasarelas, donde las modelos una y otra vez exponen las tendencias del vestir, en un país en el que el ciudadano común hace pininos para adquirir lo imprescindible y cubrir sus necesidades más perentorias.
Sin embargo, las pasarelas en los salones de este tipo solo son un atributo, un complemento y atractivo, una herramienta útil para mostrar el producto en vivo que en el patio hoy se fabrica, inserto dentro de las necesidades para reanimar, entre otras, las industrias del calzado, textil, confecciones y talabartería.
Tras el enunciado del nombre del evento, habrá que hurgar en los resortes económicos que lo impulsan, el espacio que requiere la industria cubana para promoverse a nivel internacional y contactar con hombres de negocios, productores, comercializadores, suministradores de materias primas, maquinarias y productos. En suma, acercarse a parte de lo más novedoso del mundo y conocer la demanda real existente y las áreas que faltan por cubrir todavía para llegar a óptimos resultados.
Todo lo que en ese encuentro se presente, además, irá de la mano de un respaldo productivo y no quedará en la simple muestra de prototipos.
Un acercamiento a la realidad de la Industria Ligera lo hizo recientemente el viceministro del MINIL, Leonel Amador.
"Si hace un decenio atrás en el mercado interno en divisas se vendían productos por unos 4 millones de dólares, ya el pasado año se comercializaron 86 millones y, para este, las previsiones están en los 100 millones, ascensos ganados a partir de un mejoramiento continuo de la calidad de la oferta con surtidos competitivos en la relación calidad-precio".
Suchel ha sido la entidad líder en esos beneficios. Las confecciones y el calzado se van abriendo paso con una estrategia de marcas, vinculadas éstas con las diferentes calidades. Esto ha constituido un verdadero reto, sobre todo, porque se trata de introducirse en un mercado competitivo y donde la industria nacional tiene solo la protección que le otorga su propia calidad.
Los ejemplos están cerca. Si las confecciones fueron una industria casi detenida en los años más adversos del período especial, hoy prácticamente todos sus talleres están en proceso de reanimación. La fabricación de jeans es ilustrativa: de 4 000 hace tres años, en 1997 se hicieron medio millón y este deberá concluir con más de millón y medio, además de terminarse las capacidades industriales para hacer el proceso de lavado en las propias lavanderías de la Unión, lo cual conferirá a la entrega un mayor valor.
En la Unión Textil también se ha desarrollado una labor de moder-nización en las instalaciones para elevar la calidad del producto y, en la del calzado, grandes transformaciones permitieron que hoy sea una buena aportadora del mercado interno en divisas.
Sin embargo, los espacios ganados en la exportación no han sido similares a los del mercado interno. Perfilar muy bien las especificaciones de calidad y su cumplimiento, dificultades con los contratos y los ritmos productivos en algunos casos, son aún el talón de Aquiles.
Este año deben alcanzarse 14,5 millones de USD en las ventas, cifra todavía muy pequeña, teniendo en cuenta que esa es una divisa fresca que entra al país y hay que captar mayores volúmenes.
Hoy, con las exportaciones de la Ligera, Cuba llega a más de 20 países y trata de introducirse en áreas cercanas como la caribeña, pues la transportación y sus costos son más viables. No obstante, el mercado español y el canadiense tienen cierta relevancia para la industria del vestir en general.
Entonces, el Salón Internacional Habana Moda viene a ser como una vitrina facilitadora de promoción, de acción de negocios, de encuentro de todas las empresas nacionales con masiva participación y muestra de sus colecciones, para el intercambio de profesionales y técnicos, y para saber, viendo y contactando.
"Al Salón irán todos los aspectos vinculados con el vestir, el desarrollo del diseño y la comercialización, así como los aseguramientos y materias primas y ya se notan indicios de presencia en el sector de construcción de maquinarias, aunque en esa vertiente todavía es débil la presencia en el encuentro", puntualizaba Leonel Amador.
Hay que tener en cuenta que eventos tan específicos y propios de países con reconocimiento internacional en el sector de la moda, en nosotros se irán consolidando poco a poco, por lo que la presencia actual no es desestimable y nos marca como sede de buen alcance en el futuro dentro la región.
En Cuba sí podemos hablar de moda. Lo único que, para nosotros, ésta se encuentra indisolublemente ligada al desarrollo de una industria, a la economía, a la reanimación de puestos de trabajo, a la entrada de moneda libremente convertible fresca que se inserte dentro de la recuperación general del país.