NACIONALES

Esta es la época en que los economistas
tienen que ser políticos y los
políticos tienen que ser economistas


SUSANA LEE

Ha llegado realmente la época de la economía política, porque es la época en que los políticos tienen que ser economistas y los economistas tienen que ser políticos, y tienen que ser científicos, tienen que investigar y profundizar, y tienen que ser comunicadores, no solo meditar, analizar y volver a analizar los datos anteriores y los que aparecen todos los días, sino sacar las conclusiones y trasmitirlas, primero a los que toman decisiones, dentro del nivel que les va quedando para la toma de decisiones.

Osvaldo Martínez ofreció la conferencia magistral que sirvió de introducción al debate.

Lo anterior fue afirmado por Fidel en el transcurso de la jornada inaugural del Evento Internacional Economía'98, al ampliar la respuesta a la pregunta de un delegado peruano sobre los efectos de la crisis del sudeste asiático en la economía cubana, que le sirvió de base para una amplia intervención en la que expuso sus puntos de vista acerca de la grave situación económica que se cierne sobre el planeta y sus ideas en torno a los asuntos principales a reflexionar en el curso de este encuentro.

Lo que importa no es lo que pase en Cuba, lo que importa verdaderamente es lo pasa en el mundo y, sobre todo, lo que va a pasar por este camino, dijo Fidel agradeciendo de inmediato a los participantes su interés por nuestro país pero pidiéndoles a su vez que se preocuparan por lo que pasa en el mundo.

Argumentó que lo de Cuba debía ser solo un punto de referencia por el milagro de haber resistido con un doble bloqueo, sin petróleo y sin nada. Ha resistido con sacrificio, continuó, lo cual dice mucho, frente al imperio que concentró contra nosotros toda su publicidad, sus recursos político-ideológicos, su intento de aislarnos, asfixiarnos económicamente y liquidar la Revolución, porque lo que ha venido ocurriendo en Cuba es consecuencia de la globalización del poder hegemónico del imperio, afirmó, y ha sido capaz de enfrentar su guerra económica, su bloqueo, sus leyes extraterritoriales.

Pero realmente, señaló, lo que hay que analizar es la crisis que inevitablemente se producirá y que al paso que lleva será mucho peor que la del año 29, va a ser global de verdad.

Sobre este, que calificó el tema de los temas en este evento, insistió Fidel a los economistas, que era de lo que más deseamos, el aporte de los criterios, de los participantes, sus ideas, que el talento de tantas inteligencias que no están a sueldo de las transnacionales expresen sus opiniones de cuál va a ser el posible desenlace de esta situación, cómo evolucionará y en qué sentido, qué va a pasar en Europa, en América Latina, en qué termina, y cuál puede ser la respuesta a esta situación. Ayudar a los políticos, asesorarlos, o decirles cuál es la realidad y qué pueden hacer, actuando desde el poder político, y divulgar esas ideas entre las masas porque, precisó, son las que van a jugar el papel fundamental, las que van a decidir al final el problema.

En su exposición el Comandante en Jefe reflexionó acerca de los problemas que agravan hoy la situación económico-social de muchos países y regiones del mundo y la sustentó con decenas de preguntas a los participantes.

Si esta crisis estalla, formuló, ¿sería la última o habría que esperar otra más grave todavía? ¿Cómo puede responder el sistema? Tendrán que crear otros mecanismos, porque ya algunos hasta dicen que es absurdo lo que hace el Fondo Monetario, sembrando crisis por todas partes. El sistema no tiene solución, señaló para añadir a renglón seguido que el poder lo tiene el dinero, las grandes transnacionales, sobre todo, las financieras, y lo que decide es la que llamó "la bestia loca del mercado" que anda por ahí gobernando el mundo, apoyada por el poder que les va quedando a los gobiernos que es el militar, el represivo.

Es un problema muy serio, precisó, para volver a otras preguntas: ¿Deben unirse o no en las regiones? ¿Cuál es el camino más lógico, los acuerdos regionales o multilaterales?, ¿qué camino defender y por qué?, las cuales, dijo, son las que deben responderse los economistas-políticos o los políticos que comprendan los fenómenos económicos que están sucediendo y sobre los que puso infinidad de ejemplos.

Necesitamos respuestas sobre estos temas en esta era de globalización, puntualizó, que exige también la globalización del pensamiento político y económico que debe ser científico y no pueden verse como soluciones aisladas, solicitando por ello el criterio de los economistas en torno a si habrá o no globalización, si es o no inexorable, si es o no una ley de la historia y del desarrollo humano y qué tipo de globalización tendríamos como alternativa a la neoliberal que es la que avanza a marcha forzada.

Se refirió a la globalización de la solidaridad mencionada por el Papa y la valoró como una afirmación excelente partiendo de la interpretación que se le dé a ese concepto, ya que realmente no se puede concebir el mundo del futuro sin solidaridad.

Siguiendo el curso de sus consideraciones, Fidel se preguntó cómo se podría intuir la forma en que se va a producir una globalización que no sea neoliberal, capaz de salvar a la humanidad y salvar a la naturaleza, afirmando que al igual que en Cuba se dice Patria o Muerte, va llegando el momento en que el mundo tenga que decir: Solidaridad o muerte, Unidad o muerte, Justicia social o muerte, Distribución equitativa de la riqueza o muerte, porque la naturaleza no soporta la situación a que la encamina la globalización neoliberal.

Explicó que las 39 000 transnacionales que operan en el mundo hacen lo que les parece, protegidas por tratados de carácter obligatorio para todos los gobiernos. Cada uno de esos tratados les resta una parte de la soberanía a los países y autoridad a los gobiernos, y que cada día el imperio va haciendo desaparecer más prerrogativas forjando un mundo global sometido a su dominio.

Al respecto señaló que recientemente había insinuado que en un mundo globalizado tenía que haber formas de dirección mundial, y lo expresaba al referirse a las reformas en Naciones Unidas, sobre qué son hoy y qué debieran ser, como un embrión de lo que debería ser un mundo global que tiene que salvar en primer lugar el planeta, el espacio físico donde vivimos, y si tienen que desaparecer los estados nacionales no caiga la humanidad bajo la tiranía de una potencia unipolar, que barrería hasta con la cultura de las naciones.

Reiteró que la importancia mayor que le veía a este encuentro era la de poder escuchar a sus participantes, oír los debates, conocer las opiniones que tienen de estos problemas que aquejan a la humanidad, la información que han recopilado de lo que ocurre en sus países y a nivel regional... Nos interesan muchísimo esos criterios que hay que llevar a los pueblos, a las masas.

En la última parte de su intervención Fidel recordó lo expresado hace unos días por el presidente colombiano Ernesto Samper respecto a que una globalización guiada por la lógica del mercado, sin rostro humano, lleva en sí misma los gérmenes de su propia destrucción, señalando que le había parecido un pensamiento de Carlos Marx, y que resultaba interesante que en el 150 aniversario de su muerte, se vuelva a hablar de él, se ha puesto de moda entre los propios capitalistas estudiarlo, no para desaparecer el capitalismo sino para salvarlo, porque al no tener respuesta a los problemas que tienen, están diciendo que quien mejor conocía el capitalismo y sus leyes era Marx. Tienen la esperanza de encontrar alguna receta en El Capital para salvar el capitalismo.

Poco antes de concluir sus palabras Fidel insistió en la necesidad de un esfuerzo común para el análisis profundo de estos temas en el evento, razón por la cual sugirió -y con entusiasmo fue aprobado por los delegados- cambiar un poco el programa del evento, para poderlo concentrar en la discusión de este gran tema y no solo en comisiones sino en sesiones plenarias, en las que él haría el máximo esfuerzo, dentro de sus múltiples ocupaciones, por asistir a la mayoría.

Finalizada la sesión inaugural, aún el Comandante en Jefe permaneció largo rato conversando con los periodistas que cubren el encuentro y con delegados extranjeros, ampliando sobre los asuntos que había abordado en su intervención y acerca de otros relacionados con la economía cubana.

En torno a este último aspecto y en respuesta a un colega de la prensa internacional, Fidel precisó que aun cuando el crecimiento de la economía este año fuera de un 2,5 e incluso un 1 por ciento, esto constituiría una gran proeza porque se habría logrado crecer aun en las condiciones de un férreo bloqueo, sin financiamientos externos y en condiciones climáticas sumamente adversas.


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