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Cineclubes: dos décadas
a favor de la memoria
Jorge Ignacio Pérez
Con etapas de altas y otras de bajas producciones en el sentido numérico, y no exento del cambio de tecnología que ha tocado a la puerta de los medios audiovisuales en el contexto internacional, el movimiento cubano de cineclubes llega este año a su vigésimo aniversario, siempre "a la sombra" del sector profesional, pero no por ello los cineclubistas dejan de ser portadores por excelencia de los temas más recónditos y, en esa misma medida, humanistas.
Es cierto que ahora las dificultades para filmar en celuloide -no importaría, incluso, el tipo de formato- atenta contra la posteridad, contra la memoria testimonial al más largo plazo, pero, a cambio, el video se ocupa más ágilmente de la entrega inmediata, además de que este último medio resulta menos costoso.
Al decir de Rafael Acosta, secretario general de la Federación Cubana de Cineclubes y director del Centro de Información del ICAIC, lo importante es buscar alternativas, ya que, desde 1990 hasta la fecha, el registro fílmico del acontecer en muchas localidades del país lo están llevando los cineclubes.
Según datos suministrados a este diario, existen 41 cineclubes en todo el país, y en total la membresía alcanza casi mil afiliados. Con motivo del XX aniversario, el cine Yara, en la capital, ofrecerá en octubre venidero una retrospectiva de la filmografía de los cineclubes desde sus inicios. Luego, en noviembre, durante la XV edición del Festival de Invierno de Santa Clara -este espacio ha sido declarado Festival Nacional de Cineclubes- se realizará el homenaje central a los fundadores.
La Federación Nacional de Cineclubes se creó en 1985, aunque desde 1978 existe este movimiento de realizadores aficionados al séptimo arte. El año pasado, Cuba participó en la Asamblea General de la Federación Internacional de Cineclubes (o Sociedades Fílmicas), celebrada en Grecia.