Aguilerita y la Batalla de Guisa

JORGE LUIS BATISTA

Los hombres hacen la historia, la protagonizan y constituyen fuente inagotable de reflexiones y anécdotas, testimonios y recuerdos que se mantienen frescos en su memoria, sobre todo por la trascendencia de los acontecimientos, como si fuese ayer y han transcurrido ya 40 años, el coronel Arturo Aguilera Barreiro, un obrero granmense que se incorporó al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, es uno de ellos.

Puesto de mando de Fidel en La Laja.

Con agilidad inusual para sus 72 años, mente despejada y fértil, las acciones bélicas durante la última ofensiva del Ejército Rebelde constituyen su gran patrimonio y mucho más importante para nosotros hoy, porque él formó parte de la Columna Uno José Martí comandada por Fidel a quien acompañó durante las acciones de enfrentamiento a la ofensiva de verano de la tiranía y en el transcurso de toda la contraofensiva del Ejército Rebelde, hasta la entrada del líder de la Revolución con su caravana de la victoria el 8 de enero de 1959 a la capital del país.

Aunque el paso del tiempo hace sus estragos, el coronel Aguilera, Aguilerita como todos lo conocen, se mantiene activo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y desde el año 76 preside en Granma el grupo provincial de atención a los combatientes y sus familiares.

En su despacho en la ciudad de Bayamo todo está en orden, como sus pensamientos. Recuerda a los combatientes caídos en nuestra última etapa libertaria y su mirada se llena de añoranzas cristalinas, por aquellos que no tuvieron la oportunidad de acompañarnos hasta hoy, pero que dieron hasta el último aliento de su existencia por el triunfo de la Revolución.

Coronel Arturo Aguilera.

La incesante metralla, los despiadados bombardeos de la aviación, el arrojo de los combatientes en la Batalla de Guisa y de manera especial la dirección desde las posiciones de combate de Fidel, expuesto a perder la vida, son para Aguilerita momentos cruciales que vivió junto al Comandante en Jefe y a la inolvidable Celia Sánchez.

"El 19 de noviembre del 58, desde la finca de los Roblejos en El Tigre, zona cercana a Guisa, Fidel precisa aspectos de la batalla, de las posiciones que ocuparán los rebeldes y alrededor de las cuatro y treinta de la tarde de ese día, parto junto al jefe hacia las cuevas de Santa Bárbara, que constituyó el primer puesto de mando del Jefe de la Revolución en esta histórica batalla", dice Aguilera... "En la noche de ese día, salimos para el punto de Monjará donde inhabilitamos un puente con lo que se evitaba la entrada de refuerzos de la tiranía por la retaguardia de los rebeldes".

"El día 20 de noviembre, alrededor de las ocho de la mañana, comenzaron las acciones, que se extenderían hasta el treinta de ese propio mes. El 22, Fidel decide dar un pequeño recorrido por la retaguardia y al regresar me dice: busca una posición más cercana a la defensa de nuestras tropas, le indico una y me dice que no le gusta, y prosigo el recorrido hasta encontrar La Laja, sitio cercano a la zona de Hoyo de Pipa, que resultó finalmente el lugar escogido por el Comandante en Jefe como su puesto de mando, desde el cual opera, se mueve, pero con mucho cuidado, pues el asedio de la aviación era constante."

Los días 25, 27 y 30, fueron los de acciones más violentas, recuerda Aguilerita, y en este período tuvimos la inestimable pérdida del bravo capitán Braulio Coroneaux, en las posiciones más avanzadas del combate. Al hablar del arrojo de Fidel, significó cómo el 29 de noviembre, con un tanque ocupado a las fuerzas batistianas, ordena el ataque con esta arma al cuartel de la localidad.

"El 30 las tropas enemigas huyen en desbandada, Fidel me ordena continuar el hostigamiento, me dispongo a cumplir esa misión y el Comandante en Jefe, indica que continúe uno de sus escoltas: Orlando Pupo."

REUNION CON MINEROS EN TERRITORIO LIBERADO

"Tras la victoria de esta batalla, Fidel me ordenó que con los propios medios de transporte ocupados al enemigo y las tropas de Calixto García e Ignacio Pérez, los cargara de avituallamientos y marchara hacia las Minas de Charco Redondo, lugar próximo a Jiguaní.

"Así lo hice y a Las Minas Fidel arribó junto con Celia en la noche del 2 de diciembre, donde sostuvo casi a las once su primera reunión en territorio liberado, con trabajadores, precisamente con los mineros, y también acudieron pobladores del lugar.

"Aún frescos los tableteos de ametralladoras y el vuelo rasante de los aviones, el propio 30 de noviembre, entre las 6:30 y 7:00 de la noche, Fidel junto a Celia nos da otra nueva muestra de su valor y osadía al entrar solos hasta el poblado de Guisa, sin ningún tipo de escolta."

La Batalla de Guisa corroboró una vez más la extraordinaria estrategia militar de Fidel, su sagacidad en la lucha guerrillera y demostró una vez más la superioridad del Ejército Rebelde nacido el 2 de diciembre de 1956. Las tropas rebeldes integradas por unos 200 hombres tuvieron que enfrentarse a más de 5 000 efectivos de la tiranía, bien armados, pero que no contaban con la decisión y los principios que animaban a los hombres de Fidel, convencidos de su justa causa y por la voluntad de alcanzar la victoria.

Consecuente con su pensamiento revolucionario y a las enseñanzas que recibió de Fidel, ha transcurrido la mayor parte de la vida de Aguilerita, quien la determinación le llevó primero a la lucha clandestina a partir de finales del 56, formó parte de las células y la dirección del 26 de Julio en Manzanillo, su tierra natal, abasteció de pertrechos y alimentos a los rebeldes y luego se internó en la Sierra para vivir la intensidad de la guerrilla y constituir, sin proponérselo, un valioso puntal del Jefe de la Revolución en prácticamente la totalidad de las acciones rebeldes.

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