 La asamblea de mi barrio...
ELSON CONCEPCION PEREZ
Pavón, el delegado ofreció una amplia información de los
aciertos y dificultades de su gestión en este último período. También se refirió a
aspectos vinculados con el municipio de Plaza.
A saber: el taller de lentes de contacto devolverá a los vecinos
del edificio de 19 y 4, Vedado, los garajes ocupados desde hace ocho años; el
policlínico donde se atienden los vecinos de ésta y otras circunscripciones será
reparado de manera progresiva; los vecinos de la cuadra cercana al lugar donde nos
reunimos "echarán" una acera nueva con trabajo voluntario de todos; se han
impuesto decenas de multas a infractores de la ley, fundamentalmente en
"paladares" utilizados incorrectamente; ocupación ilegal de viviendas;
alquileres no oficiales y otros.
También informó de la existencia de una guardia operativa
CDR-Policía que durante las 24 horas y con la ayuda de todos los vecinos se enfrenta
resueltamente a delincuentes, ladrones y otros violadores de la ley.
Luego intervinieron los vecinos. Los planteamientos fundamentales:
falta de alumbrado en algunas calles de esa circunscripción; necesidad de sustituir la
puerta principal de la ciudadela donde está el CDR, y que, a pesar de decenas de
gestiones no se ha podido resolver la madera; falta de respuesta de la Dirección
Municipal de Vivienda ante una ilegalidad denunciada y verificada en su debido tiempo y
que nadie de esa instancia ha venido al CDR o al edificio en cuestión para resolver el
asunto y explicarlo a los vecinos...
También se llamó la atención, una vez más, a la nula asistencia
de los organismos y dependencias municipales que no acuden a escuchar los planteamientos
reiterados sobre problemas que se dicen una y otra vez.
Sin embargo, he dejado para último, porque cronológicamente
sucedió así, algo que nos conmovió a todos los reunidos en el CDR 5 de Plaza de la
Revolución.
Terminado el informe del delegado y los planteamientos de los
electores, una joven que aguardaba inquieta, de nombre María Elena, pidió la palabra. No
era para pedir algo personal ni, incluso, para criticar algo de lo que pueda estar mal en
el barrio.
Dijo: Quiero pedir un reconocimiento muy especial para la doctora
Ileana, la médico de la familia, para su enfermera, y para el equipo médico del hospital
González Coro que hicieron posible que yo salvara mi vida y mi hijo, nacido prematuro y
con solo dos libras, aún esté vivo y evolucione favorablemente.
Y fue más explícita: Estuve al borde de la muerte por una subida
de presión cuando tenía seis meses de embarazo. En el González Coro lo hicieron todo y
nos salvaron. Pero también, durante este tiempo, los vecinos del CDR, los del núcleo
zonal y otros muchos han estado al lado mío, me han ayudado...Todos parecen mi familia
con las atenciones que he recibido, y quiero, en esta asamblea, expresarle mi
agradecimiento.
Un aplauso cerrado y algunas lagrimas escapadas de la emoción,
constituyeron el último acuerdo de la asamblea de mi barrio. El delegado tomó
nota de los nombres de los médicos y demás colaboradores mencionados y prometió
hacerles llegar el agradecimiento de María Elena y la felicitación de todos los vecinos.
Yo tomé algunos datos y salí a escribir estas líneas, con la
premura de apretar el teclado de la máquina con la percepción aún, de sentirme entre
gente como la de mi barrio, o la de toda Cuba, tan agradecida y tan solidaria... |