 
La mayoría de los puentes fueron destruidos como
consecuencia del huracán.
Solicitan más médicos cubanos en Centroamérica
Difícil reconstrucción tras el peor desastre natural en
200 años en América Latina. Necesidad de solidaridad y apoyo económico
TROJES, Honduras, 1ro. de diciembre.-Aunque la emergencia declarada
tras el paso de Mitch va dando paso a la reconstrucción, en Centroamérica las víctimas
del huracán de la pobreza seguirán siendo damnificadas y reclaman asistencia sanitaria
urgente.
Magda Guidea, alcaldesa de la ciudad de Trojes, municipio homónimo
fronterizo con Nicaragua, dijo a los enviados especiales de Granma que en su
territorio hay comunidades donde los niños nunca han sido vacunados y sitios a los cuales
la atención médica no llega ante la carencia de recursos humanos y medicamentos.
"Tenemos un solo médico, en la cabecera municipal, para
atender 45 000 habitantes, muchos de los cuales viven en asentamientos alejados, en las
riveras del río Coco, de quienes solo sabemos que están en condiciones infrahumanas,
pues sus niveles de pobreza se multiplicaron tras el meteoro", explicó.
Añadió que la alcaldía envió comisiones con alguna ayuda, pero
muchos de sus miembros regresaron enfermos. En la localidad de Trojes hay cinco médicos
privados, pero la mayoría de la población, muy pobre, no puede pagar sus servicios ni
comprar los medicamentos en las farmacias.
Trojes tiene 1 343 kilómetros cuadrados y los enfermos graves son
remitidos al hospital de Danli, a dos o tres horas de camino. El Director de ese hospital
tiene reportados más de 200 casos de cólera, mientras que en Trojes, por la falta de
servicios médicos, no pueden tener una idea exacta de la situación epidemiológica.
La Alcaldesa solicitó asistencia médica cubana tras conocer la
presencia de brigadistas de la salud antillanos en el fronterizo municipio nicaragüense
de Jalapa, adonde son remitidos pacientes hondureños que no pueden esperar a llegar al
hospital de Danli.
"¡Puchita, qué bueno!", exclamó la Alcaldesa hondureña
al conocer los pormenores del programa de salud propuesto por Cuba, que al mismo tiempo
requiere del apoyo de países con más recursos para su financiamiento y poder así
contribuir a salvar miles de vidas.
LARGO CAMINO HACIA LA RECONSTRUCCION
TEGUCIGALPA, 1ro. de diciembre.-Terminada la emergencia por el
desastre que causó el huracán Mitch, Honduras debe recorrer ahora un largo y duro
camino. El Gobierno suspendió hoy el estado de excepción y el toque de queda impuestos
el pasado 2 de noviembre para afrontar el desastre.
Fuentes oficiales dicen que Honduras perdió el 70% de su
producción agrícola y el 60% de su infraestructura.
Ahora, esta nación centroamericana, la más afectada por el
huracán -que, según los expertos, causó entre el 26 de octubre y el 1ro. de noviembre
el peor desastre natural en 200 años en América Latina- busca que la comunidad
financiera internacional le ayude para la reconstrucción.
Además de 65 millones y 161 millones de dólares que para la
emergencia han dado, respectivamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) el país necesita un alivio de la deuda exterior
ascendente a 4 300 millones de dólares.
Según informes oficiales, Honduras ha recibido más de 72 millones
de dólares en alimentos, medicinas y otra ayuda de emergencia de unos 30 países,
agencias humanitarias estatales y privadas, y de ciudadanos comunes, como españoles,
holandeses, británicos y mexicanos, que realizaron colectas públicas. Mientras Estados
Unidos, España, la Unión Europea (UE), Japón, México, Francia y Alemania, entre otros,
también han ofrecido respaldo económico y técnico.
Pero cientos de miles de hondureños ya no tienen casa -el huracán
destruyó unas 92 000 y dañó más de 100 000, según el Fondo Social de la Vivienda-, lo
que representa un grave problema para el Gobierno, que busca soluciones con urgencia.
El presidente de la Cámara Hondureña de la Industria de la
Construcción, Angelo Botazzi, dijo hoy que antes del huracán había un déficit
habitacional de 720 000 viviendas y se necesitaba construir 22 000 anuales para
resolverlo.
El Gobierno traspasó a las iglesias católica y evangélica la
gestión de los albergues.
El Ministerio de Salud, que ha contado con la cooperación de
brigadas médicas cubanas, japonesas, francesas, mexicanas y de otros países -añade el
periodista Luis Alfredo Martínez en su reporte-, centra sus esfuerzos en la prevención
de epidemias.
El Ministerio de Educación anunció que 100 000 alumnos de primaria
y 30 000 de secundaria no cursarán el próximo año escolar porque sus escuelas fueron
destruidas.
Entretanto, PL da cuenta de otra alarmante consecuencia del desastre
en la región: unos 10 000 pescadores artesanales del Golfo de Fonseca enfermaron de
malaria, dengue y diarreas.
Esa área de la costa del Pacífico, compartida por Honduras,
Guatemala y El Salvador sufrió las torrenciales lluvias que acompañaban al meteoro,
ocasionando derrumbes e inundaciones, y gran parte de la población de esa zona quedó
damnificada.
Las lluvias favorecieron la reproducción masiva de mosquitos,
agentes transmisores de enfermedades y, dado lo crítico de la situación, comenzó a
laborar en la región sureña de Honduras una de las brigadas médicas cubanas. (O.O.L.) |